miércoles, 20 de abril de 2011

VIDA Y COLOR












Crema / tinta sobre papel (17,5 x 17,5 cm)


Hay dos hechos de mi infancia que aparentemente carecen de importancia y, sin embargo, recuerdo con especial cariño: los juegos en la calle y aquella maravillosa colección de cromos titulada Vida y color.

Tal vez no sea extraño que los que fuimos niños durante la década de los sesenta, en un tiempo en el que no existían internet ni videojuegos, y en el que la televisión sólo emitía escasas horas al día, recordemos con nostalgia aquellos juegos callejeros con los amigos: el escondite, el pío campo, el pañuelo, balón brilé . . .

Existían también otros juegos para los que había una época del año preestablecida –¿qué ser supremo sería el que marcaba cuando había que dejar de jugar a una cosa para empezar con otra?– como las chapas, las canicas o la peonza. Eso en lo que a los muchachos se refiere, porque antes los juegos se diferenciaban por sexos sin que nadie se escandalizara por ello, y las niñas jugaban a la comba, la goma o los cromos, por poner algún ejemplo.

Claro que todo esto era posible si te portabas bien, porque de lo contrario la respuesta de tus padres era castigarte a no salir a la calle. Solía aprovechar yo ese tiempo en que no podía jugar con los amigos para dibujar en un cuaderno, copiando mis cromos preferidos de la colección Vida y color. Pintaba entonces –con mis lápices de colores Alpino y mis rotuladores Carioca– insectos, animales salvajes, hombres y mujeres de extrañas tribus desconocidas y, sobre todo, microorganismos nunca vistos anteriormente, ya que la mayoría de aquellos chiquillos jamás habíamos mirado a través de un microscopio (¡no es raro que aquellos bichitos de múltiples formas y colores nos parecieran seres de otra galaxia!).

Ese es el mundo que trato de evocar en las obras que componen mi Vida y color particular. Un tiempo en el que, a la par que mi generación empezaba la aventura de vivir, un país entero comenzaba tímidamente su vida en color, tras dos décadas en las tinieblas de la postguerra (el color pleno, con la libertad que da su infinita gama cromática, no llegaría hasta noviembre del año 1975).

Hoy, que en lo referente a libertades vivimos en tecnicolor y en pantalla amplia de cinemascope, sólo cada 23 de febrero nos acordamos que unos tipos, de esos a los que les gusta pintar con pistola, intentaron estrecharnos esa pantalla y volver a teñir nuestras vidas de gris. Hoy, que vivimos a todo color digo, a buen seguro que la palanca de nuestra máquina del tiempo se atasca por la falta de uso y nos impide recordar aquellos días.

Ojalá alguna de las obras que doy a conocer en esta presentación sirva para avivar recuerdos de aquellos tiempos, para rememorar los años en que un país comenzó una nueva época de Vida y color. En caso contrario, si no consigo que quien observe mis obras lo haga con la mirada de un chiquillo, buscaré por viejos cajones mi antiguo álbum de cromos –y mis desgastados rotuladores y lápices de colores– para volver a comenzar de nuevo. Tal vez así, dentro de otros cincuenta años, consiga dibujar y pintar como un niño.







































Técnica mixta sobre papel (40 x 50 cm)

19 comentarios:

  1. Me han sorprendido estas obras, me parecen estupendas. El relato fenomenal, aunque unos años más tarde yo también recuerdo una colección de Razas de la cual también hice dibujos. Un saludo

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  2. Tus palabras me han llevado a mi infancia, me han hecho recordar aquellas colecciones, los juegos en la calle y todas esas cosa de las que disfrutabamos y también todas aquellas cosas importantes que nos faltaban. Me gusta el título de tu entrada y las obras que nos presentas, muy buenas.

    Por cierto aunque los juegos se diferenciaban por sexos ( que es cierto), yo era de las que jugaba a las chapas y a las canicas y mis hermanos a la comba, al elástico...para nosotros nunca hubo juegos de chicas y chicos, tal vez porque nos enseñaron a disfrutar de todo y a no limitarnos por lo establecido.

    Un abrazo y gracias por esta entrada.
    Mª José

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  3. Gracias Juan Carlos. Parece que lo de dibujar nos viene de antiguo a ambos.

    Pues tuviste suerte, Mª José. En mi barrio si jugabas a algo propio del otro sexo enseguida te colgaban el sambenito (ya sabes: marimacho o mariquita)
    Me alegra haber servido de hilo conductor hacia la infancia.

    Un fuerte abrazo a los dos.

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  4. Preciosos trabajos. Creas unas texturas fantásticas sin perder la transparencia.
    Yo prefiero no darle a la palanca del tiempo, pero tu narración es genial.
    un abrazo

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  5. Me encantó este post. Bello, me conmovió. Un fuerte abrazo, Oñera, eres especial

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  6. Hay quien dice que hay que recordar el pasado para no cometer los mismos errores. Creo que por eso me gusta rememorar tiempos vividos, y no por nostalgia. Gracias por tu comentario, Susana.

    Tus palabras me animan a seguir adelante, Anamaria. Muchísimas gracias.

    Un fuerte abrazo a las dos.

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  7. A mi tambien me gusta recordar el pasado. Siempre se aprende...
    Estas obras son sorpresivamente buenas. Sorpresivas por inesperadas, por diferentes (¿donde quedaron tus arboles?). Y buenas por emotivas y conmovedoras, como tu relato. Funcionan muy bien en ese sentido incluso sin el relato. Hermosos colores, como vistos por un niño que descubre el mundo. Interesantes texturas...
    Dibujar como un niño dicen que es lo mas dificil, regresar al estado primigenio de la mente. Creo que vas por muy buen camino...
    Un abrazo!

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  8. Gracias por tus palabras, Pelusa. Da gusto trabajar si se consigue provocar esas sensaciones en el espectador.
    Esta serie está realizada el año pasado, y ya fue expuesta en un par de ocasiones (espero que se vuelva a exponer, aunque con la crisis...). De momento continúo con los árboles a la acuarela.
    Un fuerte abrazo.

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  9. Preciosa serie Onera! Enhorabuena!!!
    Sus colores me atrajo como un niño, es el poder del arte. Sus interpretaciones son muy divertidos y con gran movimiento, prométeme despierto siempre este hermoso niño.
    Un fuerte abrazo.

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  10. Gracias Nil. Es fantástico que a un artista que domina el color como tú le guste esta serie.
    Por supuesto que seguiré jugando con los colores.
    Un fuerte abrazo.

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  11. Hola Oñera: es impresionante cómo escribes. Ya te lo he dicho alguna otra vez, pero no me canso. Describes las situaciones con auténtica maestría y eres capaz de llevarnos a recuerdos que permanecen ocultos. Una gozada tus palabras, tu relato y tus conclusiones, que comparto plenamente. Igual de gozada son tus dibujos de "Vida y color". Algunos de ellos parecen trilobites (aquéllos primeros fósiles).
    Disculpa si no me dejo ver últimamente, pero estoy hasta la bandera de trabajo. Aquí en Vizcaya, el plazo para la presentación de impuestos de los clientes vence el día 26 de Abril y, aún cuando he hecho lo posible durante estas semanas anteriores para poder marchar de vacaciones con mi family, finalmente no ha sido posible. De modo que aquí estoy, de Rodríguez.

    Un fuerte abrazo Oñera.

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  12. Pues nadie me lo había dicho, pero sí que se asemejan a fósiles.
    En cuanto a escribir es como dibujar: ¡otro pasatiempo con el que disfruto!
    Un abrazo amigo.

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  13. Hola, Oñera!! eres increíble escribiendo( escribiendo también). ¿ Nosotros hemos sido vecinos y amigos de infania quizás? es que segúb iba leyendo tu escrito me iba viendo a mí mismo reflejado en todos los juegos, en todas las situaciones.. No había apenas tele, pero luego apareció el UHF y parece que la parrilla televisiva se multiplicó, jaja. Pero también aparecieron buenos programas como El hommbre y la Tierra.
    Amigo, un abrazo fuerte.
    Beni.

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  14. Hola Beni. Supongo que muchos niños de aquella época vivimos situaciones similares, por eso mis vivencias te han transportado a tu propia infancia.
    Un fuerte abrazo, amigo.

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  15. Muy bonita la serie, y que bonitos eran los cromos de Vida y Color, además yo los recuerdo como más grandes que los demas.
    Un saludo.

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  16. Sí que eran más grandes aquellos cromos, Juananto. Además tenían la particularidad de que sólo se pegaba al álbum la parte superior del cromo, para poder levantarlo y leer el texto que quedaba debajo.
    Gracias y un fuerte abrazo.

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  17. Felicidades Oñera!
    Cuanta razón llevan ese escrito que acabas de exponer para conocer el motivo de estos colores.
    Colores mucho más hermosos que los de aquél tiempo. Entonces era el principio de esa explosión y los colores aún no estaban excesivamente definidos...!
    Me ha gustado mucho esa reflexión que nos haces sentir a los que vivimos esos esperanzados años.
    Seguimos con la misma esperanza?
    Te deseo mucho éxito en tu exposición y si no lo tuvieres, para mi has logrado ya un gran objetivo!
    Un abrazo.

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  18. Que bueno Oñera..cuantos recuerdos con los cromos..yo la hice con mis hermanos y tengo el albun entero, menos un cromo..que se tenia que comprar.
    Tienes razón aquellas ilustraciones eran una explosión de color,en un mundo en blanco y negro.
    Te deseo que disfrutes, en tu expo..con tus pinturas esplendidas.
    y recuerda...lo mejor esta por venir.

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  19. Gracias Joshemari. Contento de que te guste esta serie de pinturas, tan diferente de lo que tú haces.

    Agradecido también, Pepe. Encantado que te guste mi "Vida y Color". En cuanto a la otra, la de los cromos, mi amigo José Antonio conserva su albúm con la colección completa.

    Un abrazo a ambos.

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