miércoles, 31 de agosto de 2011

ÁNGELUS


Acuarela sobre papel Cartiera Magnani 300 gr (25x38 cm)

Veo esa carretera –es un camino, más bien– y viene a mi mente la mañana de aquel domingo, cuando en la radio del seiscientos de mi padre interrumpieron una canción que hablaba de un gato que estaba triste y azul (y ahora cortado por la mitad el pobre animal) para que sonaran las señales horarias. A continuación el Ángelus, ya saben: el ángel del Señor anunció a María . . ., aquello emitían todas las emisoras a las doce en punto del mediodía. Entonces me acordé de la última lección de religión y, la verdad, mejor hubiera estado callado.
–El Espíritu Santo está paralítico.
–Lo de este niño no es normal– exclamó mi padre a la par que daba un volantazo, presumo que para esquivar un bache.
–¿A quién habré matao yo para merecer esto?– se cuestionó mi madre, mientras miraba hacia atrás con aire amenazante.
–¡Que sí, que lo trae el libro!

"Jesús anuncia a los Apóstoles que el Espíritu Santo Paráclito, que el Padre enviará en su nombre, les enseñará todo y les recordará todas las cosas que Él les ha dicho"
–Lo habrás entendido mal. Tú, cuando no tengas claro algo, preguntas al profesor.
¿Preguntar?. ¡Si es que a veces los padres no saben lo que dicen!. La última vez que pregunté algo en religión me cayeron un par de collejas y me copié cien veces lo que no había entendido. ¡Eso por dudar!

Lo que debería haber hecho es leer más despacio y comprendiendo el significado de cada palabra. Cosa harto difícil en este caso, porque estoy seguro de que ningún alumno del colegio sabía qué quiere decir el término Paráclito.

Busco en mi viejo Aristos –el diccionario de mis años escolares–, para comprobar que no viene semejante palabro. Escribo en Guor la palabreja, pero el procesador de texto tampoco la reconoce. Consulto en la red y, dejando al margen el rollo que trae la Güiquipedia al respecto, resulta que hay quien sabe que el vocablo en cuestión significa “el abogado”, “el mediador” o “el consolador”.

Y debe ser verdad porque, en otro de sus párrafos, el libro de religión asegura que:

"Viendo Jesús que los Apóstoles estaban tristes ante su marcha hacia Aquel que lo había enviado, les da ánimos prometiéndoles un consolador"
Y ahora a ver quien es el valiente que se atreve a levantar la mano y preguntar al cura: ¿qué es un consolador?

5 comentarios:

  1. Gran historia, Oñera, me gustó mucho! La acuarela también, muy delicada. Un abrazo

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  2. Que bueno...que ingenio tienes.
    La acuarela me parece preciosa.
    Te felicito!
    un abrazo

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  3. Hola Anamaria. Me alegra que te guste tanto el texto como la acuarela.

    Susana: me gusta compartir con vosotros mis ocurrencias (tanto las que me ocurren como las que se me ocurren, que no siempre son las mismas)
    En cuanto a la acuarela, como ves sigo en la misma línea que las anteriores.

    Gracias a ambas y un fuerte abrazo.

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  4. Genial. Tus relatos son pequeñas obras de arte. Espero que, igual que se recopilan y guardan en cuaderno los dibujos y pinturas, hagas lo mismo con todos estos escritos y ocurrencias, como tú las llamas. Algún día pueden ser un Nobel.
    La acuarela, fantástica.
    Un abrazo.

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  5. Gracias Kubi. Un placer que disfrutes con mis relatos. ¡Y más aún que te guste la acuarela!
    Un abrazo.

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