jueves, 15 de septiembre de 2011

CLOK


Acuarela sobre papel Guarro 300 gr. (25x38 cm)


Veo esa carretera perderse al final de las casas y no puedo evitar recordar aquellas dichosas excursiones que nos programaban los curas del colegio. ¡Menudo rollazo!. Menos mal que aquellas salidas fuera del centro no se hacían muy a menudo. Ni siquiera me acuerdo de a qué lugares nos llevaban. Lo que no se me olvida es aquella canción que entonábamos en el autocar:

Que buenos son
los padres del colegio.
Que buenos son
que nos llevan de excursión.
Que viva España y su tradición
y los padres del colegio
que nos dan la educación.

Y es que antes en el cole cantábamos mucho. Y no sólo cuando nos llevaban a la iglesia (Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alaaabaré a mi Seño o or). En clase de geografía teníamos una cantinela para los ríos (El Duero nace en los picos de Urbión, provincia de Soria, pasa por Soria y Zamora y desemboca...) y en la de historia otra parecida para los reyes godos (Ataulfo, Sigerico, Walia, Teodorico, Turismundo, Teodorico II ...). ¡Pero si no nos librábamos de los dichosos cánticos ni en clase de matemáticas! (Recuerdan: siete por uno es siete, siete por dos catorce, siete por tres ...)

Recuerdo que durante el mes de mayo –el mes de las flores, decían– entonábamos a diario un bonito tema que decía:

Venid y vamos todos
con flores amarillas
con flores a porfía
que madre nuestra es.

Me extrañaba aquel empecinamiento por el color amarillo de las flores. Siempre me parecieron igualmente bonitas las de color rojo o violeta, verbigracia. Tampoco conocía a esa tal Porfía, que por lo visto madre nuestra era. Me limitaba a cantar mecánicamente y punto, sin pensar si la letra de la canción tenía algún significado. Hasta aquel aciago día que el cura pasó cerca de mi pupitre y me escuchó cantar la florida estrofa.
–Un momento de silencio por favor, que su compañero Oñera nos va a interpretar su particular versión de ésta canción.
Sin dejar de hablar me cogió de la oreja y me llevó en volandas hasta la palestra.
–Cante, cante. Estamos ansiosos por escucharle.
–Pero padre... ¿yo sólo?
–Sí señor: usted sólo. Deléitenos.
Siempre canté muy mal, para qué les voy a engañar, pero no iba a ser yo el único de la clase con aptitudes musicales prácticamente nulas. Así que, sin saber qué era lo que me diferenciaba de los demás, comencé a cantar, ¡qué remedio!

Venid y vamos todos
con flores amarillas...

La carcajada que me impidió continuar fue monumental. Y tras el cachondeo de todos los alumnos de la clase –exceptuando al que escribe estas líneas, claro–, el sacerdote entró en acción.
–Así que con flores amarillas, ¿eh?
Clok (me dio un capón)
–¡Con flores A MA-RI-A!. No amarillas
Clok
–¡A MA-RI-A!
Clok

Ya saben: copiar cien veces la dichosa canción y de recuerdo un hoyo de por vida en el centro de mi calva, creado por la reiteración de los “cloks” recibidos.

12 comentarios:

  1. Cómo me suena todo eso que cuentas. Creo que hemos llevado vidas medianamente paralelas en colegio de curas. A mí un día el capón me cayó en la coronilla, pero no con el nudillo sino con una llave. Cuatro puntos de sutura y casi una ostia de mi padre. Cómo han cambiado los tiempos. Igual que tus acuarelas, cada vez mejores. Esta tiene mucha profundidad, buena perspectiva y un cielo de lujo.
    Un abrazo.

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  2. Me encanta el efecto atmosférico que has conseguido en el cielo y cómo se complementa en color con las sombras proyectadas sobre el camino, Oñera.
    En mi caso el mes de Mayo lo recuerdo con agrado.Íbamos a la iglesia del colegio donde había, hay, un maravilloso mausoleo en mármol (una belleza de Mariano Benlliure); pues allí, sentadita sobre el frío mármol, mi traserillo infantil se refrescaba en la canícula de la siesta del Sur. Alguna cabezadita di, pero las monjas nunca me pillaron....jiiii

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  3. Ese cambio en mis acuarelas va demasiado lento, Kubi. Sin embargo no pierdo la esperanza...
    Por cierto: creo que me quedo con mis curas y sus nudillos...¡los tuyos son mucho más peligrosos!

    Me alegra que te guste, Margarita. A ver si poco a poco me voy aproximando a lo que quiero conseguir.
    ¿Con siesta y todo? ¡Esas monjitas eran unas santas!

    Gracias y un abrazo a amb@s.

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  4. Muy bonita Oñera!
    De nuevo nos alegras con tu ingenio.
    gracias
    un abrazo

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  5. Gracias Susana. Aunque hay cosas que no me convencen (la casa del fondo, por ejemplo). Claro que peor me fue con la siguiente que pinté, que se fue directa a la papelera.
    Un abrazo.

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  6. Hermosa acuarela, Oñera, me gustó mucho la composion, creo que es muy original! y ¡Qué historia! Un abrazo

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  7. Gracias Anamaria. Contento de que te gusten la acuarela y la historia.
    Un abrazo.

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  8. Será por eso lo de la raya única?
    Qué bueno es este relato Oñera! Me recuerda tanto esos momentos vividos. Eres genial!!!
    Un fuerte abrazo.

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  9. Gracias Joshemari. Me alegra que te parezca bueno el relato. ¡Y más aún que te guste la acuarela!
    Un abrazo.

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  10. Me encanta el colorido (y sobre todo, las sombras) Oñera. Muy bien escogidos y contrastados.
    Te iba a enviar un libro que le pasé a Anais en su día sobre perspectiva, que a mí me ayudó mucho pues tenía los mismos problemas que tú al principio (y que Anais). Si esta tarde lo encuentro te lo remito.
    Abrazotes, artista

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  11. Pues será bien recibido ese libro, Tayete: ¡El saber no ocupa lugar!
    Contento con lo que me dices de la acuarela.
    Un abrazo.

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