sábado, 3 de septiembre de 2011

DESDE RUSIA CON AMOR


Sí, ya sé que James Bond no fuma en pipa. Además en este caso no se trata de encamarse con la guapa de turno –como suele hacer el agente secreto– sino de amor filial, ya que estas pipas me las trajo mi hermano Juan de Moscú allá por los años ochenta, antes de que la URSS se fraccionase en un montón de países de nombre impronunciable para complicar la existencia a los presentadores del telediario (de los estudiantes de geografía, que se tienen que aprender sus nombres y capitales de memoria, ya ni les cuento)

La pipa que os muestro encima del texto es de cerámica con tapa de metal, un diseño clásico de la Europa occidental. La que podéis ver ahí abajo es un pipa recta de madera tintada en dos tonos (aunque en la foto casi no se aprecia), con grabados tanto en la cazoleta como en la boquilla.

Es evidente que estas piezas merecen un lugar destacado en mi colección. Y si el Lleins Bon no las quiere fumar, pues . . . ¡peor para él!


4 comentarios:

  1. Son muy bonitas. Las deberias de dibujar o pintar.

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  2. Hola Teresa. Hace tiempo que me ronda por la cabeza la idea de dedicar un cuaderno a mi colección de pipas. Pero ya sabes: no hay tiempo para todo.
    Un abrazo.

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  3. Creo que alguna hiciste, es una buena idea. Aunque sean dibujos esquematicos sería interesante. ¡Ala! ¡a trabajar! No sólo de farolas vive el dibujante...

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  4. Hay ganas e ideas, M. Antónia. El problema es el tiempo.
    Algún día me decidiré a dibujar un cuaderno de pipas. Quizá cuando termine el de las farolas, no sé...
    Un abrazo.

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