jueves, 23 de febrero de 2012

EL EMBRUJO DE LA LUZ DE LAS FAROLAS




















-¿Qué pintas, chaval?- se interesó el abuelo cuando me vio garabateando frente al portal de su casa.
Le mostré los cuatro trazos de aquella figura aún inacabada y continué dibujando, demostrando aparente indiferencia hacia el anciano.
-¿Es aquel de allí, eh?- preguntó alzando tembloroso su bastón para señalar el farol que me servía como modelo.
-Pues sí señor, ese es. ¿Se parece?
-Sí … se parece bastante. Humm … estaba pensando yo que si traigo una foto de mi nieta, me la podías pintar en un momento.
-¡Uff … qué va! Yo lo único que sé dibujar son cosas así- repliqué enseñándole de nuevo mi obra, esta vez prácticamente concluida.
-Pues si lo que te gusta es pintar farolas … mejor dejabas de perder el tiempo a lo tonto, cogías una brocha y les dabas una mano de pintura, ¡que buena falta les hace!

Siempre me fascinó ese instante mágico en que la noche gana su batalla diaria contra los últimos rayos de luz del ocaso. Ese momento en el que la penumbra comienza a abrirse paso por calles y avenidas, obligando a que las luces de la urbe abandonen su diurno letargo y cobren vida perezosamente.
Me gustan, digo, esos primeros minutos de la noche -quizá sean los últimos de la tarde, no sé-, durante los cuales se van encendiendo las farolas del casco viejo de cualquier ciudad, creando esa atmósfera misteriosa en la que todos los gatos comienzan a ser pardos; esa hora imprecisa en la que el paseante solitario siempre parece sospechoso -no se sabe bien de qué- y en la que amores de contrabando florecen en ese espacio oscuro y misterioso que a menudo existe entre farol y farol.
Me agrada, en suma, la mortecina luz de esa farola que al anochecer va disfrazando las fachadas de sombras y claroscuros hasta que adquieren infinidad de tonos grisáceos, como si del decorado de un film negro de Preminger, Raoul Walsh o Fritz Lang se tratara (los buenos cineastas, como los viejos rockeros, nunca mueren).
Más tarde, ya al alba, la luz de las farolas se va apagando y creo que es entonces cuando se rompe el hechizo, cuando desaparece ese embrujo que modestamente intento perpetuar en estos dibujos. Si lo consigo y a ustedes les gusta mi trabajo entonces, ay, afilaré mis lápices y continuaré dibujando. De lo contrario ya saben: ¡siempre me quedará lo de la brocha y la mano de pintura!


Texto de presentación y dibujos de mi primera exposición, hace ya algunos años.

12 comentarios:

  1. Afila tus lápices, amigo. Estos dibujos me encantan, Oñera. Confieso que leyendo tu entrada he sentido como si fuera yo quien expresara lo que siente ante ese momento mágico. Es un tema que yo aún no he sabido cómo pintar, pues tengo localizados varios rincones con farola, pendientes de atreverme. La luz de la farola en la noche es tan mágica, misteriosa... y la noche tiene colores tan dificiles... que ahí sigue, en asuntos pendientes.
    Nada de brocha gorda, Oñera: tú a tener bien afilados tus lapiceros y a tus pinceles de artista...No es una orden, pero casi...jeje

    Abrazotes

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    1. Siempre me pareció que a esa hora en que la tarde se convierte en noche, cuando comienzan a encenderse, las farolas tienen como un halo de misterio. Y qué decir de esos espacios oscuros que quedan entre farol y farol...
      Gracias Margarita. Un abrazo.

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  2. Una serie di schizzi davvero belli e originali. Un modo per immortalare degli oggetti sempre più rari. Bravo Oñera. Ciao

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    1. Grazie Tito. Sono contento che ti piacciono le mie stranezze. Penso di aver attinto emivita lampade.
      Un abbraccio.

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  3. Cómprate uno de esos sacapuntas eléctricos para todo lo que nos tienes que dibujar y escribir.
    un abrazo

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    1. Me gustan más aquellos antiguos de manivela que tenían hace tiempo en las oficina. Pero de momento me tendré que arreglar con un tajalápiz corriente, como el que teníamos en la escuela.
      Gracias por la visita, Susana. Un abrazo.

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  4. Belli e simpatici questi disegni. Complimenti!

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    1. Grazie Jane. Sono disegni semplici fatti e pochi anni fa.
      Un abbraccio.

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  5. Eso de las anecdotas pintando tiene su miga, no creas que eres el unico que le pasan historias de estas.
    Me han encantado tus trabajos, me gustan tus farolas, un abrazo.

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    1. Estoy seguro de que todos los que pintamos y dibujamos en la calle tenemos muchas anécdotas que contar, Jose. Así que ya sabes: manos a la obra.
      Féliz de que te gusten estos dibujos.
      Gracias y un abrazo.

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  6. Tu siempre sacando punta al lápiz y en los temas que escribes. Me lo paso muy bien leyéndolos una y otra vez.
    Un abrazo amigo Oñera

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    1. Gracias Eusebio. Si alguién disfruta leyéndo mis textos, merece la pena escribirlos. Aunque éste ya tiene unos cuantos años.
      Un abrazo, amigo.

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