viernes, 17 de febrero de 2012

SUSI


Se llamaba Susi y era la chica más guapa que había visto en mi vida. Por desgracia también era la más guapa que había visto Diptongo, lo cual no dejaba de ser un problema. Si sus gustos hubiesen coincidido con los de Pérez –le gustaban rubias y más rellenitas al jodido– nos habríamos evitado muchos disgustos. Pero no, ¡tenía que gustarle Susi precisamente!
–Pero tío, si como ella hay montones de chicas.
–Vale, ¡pues todas pa ti!
–Sin ir más lejos . . . ¡su amiga también está muy buena!
–Vale, ¡toda pa ti!
–Pero si Susi tampoco es pa tanto, tío.
–Pues si no te gusta déjala pa mí.
–¡Y una mierda te voy a dejar el camino libre!
–¿No dices que como ella hay muchas . . .
–¡Te las regalo todas!
– . . . y que la amiga también es muy guapa?
–¡Te la regalo también!
–Entonces . . . ¿está buena o no está buena?
-Joer . . . ¡si parece una azafata del Un, dos, tres!
–Sí, o una bailarina del balé de Don Lurio (1)
Era evidente que jamás íbamos a llegar a un acuerdo respecto a aquella chica, así que cuando una tarde de domingo la vimos en la cola del cine acompañada de su amiga –no consigo recordar cómo se llamaba aquella pelirroja con la cara repleta de pecas– nos abalanzamos sobre ella como dos felinos salvajes sobre su presa.
–Hola, ¿vais a ver la peli? (¡Mierda! Van a pensar que soy imbécil. Si están en la cola del cine no van a ir a la peluquería, zoquete).
–Síi.
–¿Y creéis que estará bien o será un rollo?
–Bueeno, es que a nosotras nos gusta mucho Pol Niuman (2)
Me fijé en las carteleras y comparé las fotos del actor con la jeta de Diptongo y, si quieren que les sea sincero, no eran como dos gotas de agua precisamente, así que di por sentado que mi amigo lo tenía más bien crudo en lo que a ligar con Susi se refiere. Animado por esta apreciación me arriesgué a sugerir que podíamos sentarnos los cuatro juntos, a lo que las chicas accedieron sin ostentosas demostraciones de júbilo, la verdad sea dicha.

Antes de acceder a la sala Susi y la pelirroja fueron al servicio –en un montón de buenas películas insinúan que las mujeres aprovechan esos instantes para empolvarse la nariz, pero no creo que tal maledicencia fuese precisamente acertada en este caso– mientras nosotros, enzarzados en la discusión de siempre, esperamos impacientes en el hall (3)
–Junto a Susi me siento yo.
–Sí pol pijo, tío. Pero . . . ¿no ves que está colada por mí?
–Y una mierda. ¡Pero si ni siquiera te miró, chaval!
–¡Sí hombre! Y se va a fijar en ti, con esa cara de payaso que tienes.
–¡Calla, calla, que ahí vienen!
Ya se imaginarán que nos sentamos como ellas quisieron: la del pelo cobrizo, Diptongo, Susi y yo, por ese orden. Chico-chica, chico-chica, creo que fueron sus palabras cuando nos lo propusieron. Y nosotros aceptamos claro, sin saber que esa sería la pauta que marcaría el resto de nuestras vidas. Sí señores, ¿para qué nos vamos a engañar? Podrán ustedes hacerse los duros, protestar e incluso patalear, pero siempre terminarán sentándose dónde, cómo y cuando ellas digan.

Tras comenzar la película, justo cuando apareció Niuman por primera vez en pantalla, Susi permitió que capturase su mano sin oponer mucha resistencia (¡chúpate esa Diptongo!). Luego, cuando el actor tiraba troncos a un río acompañado por Jenri Fonda, utilicé la técnica del estiramiento para pasar mi brazo sobre su hombro (¡y ahora rechúpatela!). Dos o tres escenas más tarde la besé. No me pregunten qué estaba ocurriendo en la pantalla en ese instante porque no tengo ni idea. Sólo sé que mil hormigas comenzaron a corretear por mi estómago mientras percibía la misma sensación que en el vaivén de las fiestas del barrio.

Sí, sus labios parecían de papel y todo eso. Pero si me lo permiten les aclararé que me decepcionó el sabor. No es que uno, nuevo en éstas lides, pretendiera convertir algo tan bonito en una degustación, ni que el ósculo no me resultara agradable y suculento. Lo que ocurre es que siempre había pensado que tendría sabor a Profidén, qué quieren que les diga. Muy al contrario, aquel primer beso tenía gusto a regaliz. Aunque, para mi sorpresa, aquella chiquilla poseía la rara habilidad de cambiar los sabores, porque durante los siguientes domingos me deleitó con besos de menta, toffe, eucalipto . . . ¡y hasta me traspasó aquel regusto que siempre dejan los caramelos de anís!

Besos de cine, intentando emular aquellos que siempre daban los protas de las pelis a sus chicas justo antes del The End. ¡No hay mejor final! Ni el Francamente querida, me importa un bledo después de más de tres horas de película se puede igualar a un buen beso. Tampoco el Bueno, nadie es perfecto quitándose la peluca en una lancha. Ni siquiera –y conste que hablamos de grandes finales– el Louis, presiento que éste es el comienzo de una hermosa amistad antes de ese fundido final entre la niebla

Ojalá, cuando el guión de nuestras vidas esté llegando al final, los que mueven los hilos ahí arriba nos tengan reservada una escena con beso de tornillo. Si no es mucho pedir, el mío que sea con sabor a golosina (4)
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(1) - Cuerpo de baile televisivo heredado a posteriori por Llorllo Aresu.
(2) - La peli en cuestión era Casta invencible, estrenada un par de años antes en las salas del centro de la ciudad y que ahora reponían en el cine del barrio.
(3) - Ya sé que podía haber escrito jol, pero en este caso me tentó el anglicismo, ya ven.
(4) – Mientras tanto ya saben: ¡a seguir ensayando!

10 comentarios:

  1. ¡Pero qué bandido, Oñera....! ja,ja... me ha gustado mucho. Sobre todo el momento"Sí, sus labios parecían de papel y todo eso"...ja,ja,ja y lo mejor es que creo que ese chaval, capaz de conseguirla, pervive en tí...
    Ay, si esas butacas de los viejos cines hablaran....claro, que como ya casi no quedan...

    Abrazotes

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    1. Por aquí de aquellas viejas salas ya no queda ni una. Y de aquel chavalillo muy poco, para bien o para mal.
      Gracias por tu comentario, Margarita. Un abrazo.

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  2. Hay que ver, que las decisiones importantes se toman en el baño de un cine! estos relatos son una delicia Oñera.
    un abrazo

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    1. Acabo de descubrir qué hacíais las chicas cuando íbais al baño en pandilla: ¡tomar decisiones!
      Gracias Susana. Un abrazo.

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  3. OÑERA...ERES UN GENIO!!!!!!
    Ese relato es increíble!! Cuando llegas al final...dices: Ya no hay más?? De tan bueno y lo bien que te lo pasas, se hace cortísimo!
    Te felicito!
    Un abrazo.

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    1. Nada de genio, Joshemari. ¡Sólo cuento historias! Encantado de hacerte pasar un rato agradable. Fíjate que pensaba que me había quedado una historia un pelín larga para un espacio como éste.
      Agradecido por la visita. Un abrazo.

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  4. Stupendo questo racconto Onera, mi ha fatto ridere di gusto, anche se a dire il vero con il 'traduttore' qualcosa forse non viene proprio benissimo. Ciao - buona domenica!

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    1. Grazie per aver dedicato del tempo per tradurre el testo, Jane. Sono contento che ti ho fatto ridere.
      Un abbraccio.

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  5. ¡Que bueno, Oñera!
    Me apunto a lo de la escena final con beso de tornillo.... ja ja ja. Yo creo que no es mucho pedir.

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    1. Esa escena del beso a rosca es buena siempre que podamos elegir con quien interpretarla, no vaya a ser que los encargados del casting nos jueguen una mala pasada...
      Gracias Juan. Un abrazo.

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