jueves, 22 de marzo de 2012

LA VIDA EN ROJO

TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escribir sobre un color de libre elección (un folio aproximadamente)
Rojo como el carmín de la abuela en mi mejilla, las uñas de la seño de francés, un camión de bomberos de juguete, el color del pelo de Red Ryder, pimentón de ladrillo en tu cocinita, el telón del cine de mi barrio, la ficha del parchís que me comiste, mercromina sempiterna en las rodillas o la tinta de la pluma con que el maestro corregía las cuentas de dividir.
Rojo como el coche de Starky y Hutch en mi recuerdo, los zapatos de tacón de mi vecina, el logo de la chispa de la vida, los carteles del PC en las farolas, una mancha de salsa boloñesa, el vestido de mi Marilyn en Niágara, el fulgor del Gran Cañón del Colorado, la camisa de John Wayne en esa peli o la fachada de ladrillo cara vista en que pintaste con tiza un corazón.
Rojo como escupe el boxeador tras el combate, aquel ramo de rosas que no eran rosas, el dibujo de tu beso en el espejo, la compresa en la bolsa de basura, un Martini de color en un anuncio, las bombillas en la puerta de un burdel, el chivato cuando el coche tiene sed, la melena al viento de la Hayworth, el marciano cauce del río Tinto o el retrato a sanguina que te hice a la sombra de aquel árbol en abril.
Rojo como el blanco de los ojos tras la ruptura, el ocaso de una foto de concurso, las llamadas desde Londres antes del móvil, ese tanga que da suerte en nochevieja, el Top Secret en el sobre del espía, esa plaza de postal que hay junto al Kremlin, la cereza al marrasquino en el pastel, el rubor de una niña en un renuncio o el botón de parar el ascensor entre dos pisos y besar esos labios de papel.
Rojo como el alba en mi acuarela, la bandera de la playa si hay resaca, el lacre en la carta del ministro, las rayas en el suéter de aquel Wally que encontré, tu cepillo de dientes junto al mío, la guerrera del franchute el dos de mayo, el agua en la bañera del suicida, el semáforo que no cambia cuando hay prisa, hábito de obispo en día de fiesta o aquel Bloody Mary en ayunas la mañana de un jodido carnaval.
Rojo como el saldo negativo de mi cuenta, la nariz de Charlie Rivel en mi infancia, el mundo en las tiendas Vodafone, la manzana envenenada de la bruja, árboles de otoño en La Plazuela, las luces del traje tras la cornada, el pigmento de la esquina en mi paleta, los tomates de Somió en temporada o la Alambra una tarde de primavera paseando de la mano junto a ti.
Rojo pasión, rojo deseo. Rojo fuerza, rojo peligro. Rojo corazón, cólera, malicia, angustia. Rojo un instante, rojos los días. Roja tu vida conmigo, roja mi vida sin ti.

6 comentarios:

  1. Caramba, me ha gustado mucho. Definitivamente vivimos la misma época. Una narración llena de fuerza, de vigor y con su punto tierno.. te felicito.
    Me ha gustado también el anterior post. Una obra en relieve...sorprendente.
    enhorabuena!
    un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Susana. Como ves es un ejercicio realizado en el taller de narrativa al que asisto.
      En cuanto al "androide" está realizado hace mucho tiempo (aunque viendo los comentarios dan ganas de volver a trabajar esa técnica)
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Oñera, este ejercicio es algo más. Más grande quiero decir. Me gusta mucho. Creo que es una prosa llena de poesía, muy visual, pero también con aliteraciones que han despertado mi oído. Me gusta la manera rítmica en la que se desenvuelve el texto ( las pronunciaciones llanas de los comienzos de las descripciones, rotas en el ritmo por algunas esdrújulas)y cómo se acelera en las dos últimas líneas, con esos duos de palabras "Rojo pasión, rojo deseo"... que después se reducen a una: "Rojo corazón, cólera, malicia, angustia", Un ritmo in crescendo, precediendo, anunciando el final. Resumiendo: Chapeau!

    Abrazotes desde este ordenador prestado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Tú si que sabes Margarita! ¡Con comentarios así da gusta publicar en el blog!
      Muchas gracias. Un abrazo.

      PD - Espero que te arreglen pronto el ordenata.

      Eliminar
  3. muy, muy bueno!
    ah, veo que te gustan los cómics?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gustaban de crio, Sadeu. Después me incliné por otro tipo de lecturas (una pena: ahora sé que lo cortés no quita lo valiente)
      En la entrada MISA DE DOCE del día 15 de mayo de 2011 hago un pequeño homenaje a los tebeos que leía de niño.
      Gracias. Un abrazo.

      Eliminar