lunes, 30 de abril de 2012

PEQUEÑAS HISTORIAS


TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escribir un texto incluyendo los siguientes verbos: fumar, dormir, añochecer y tajear (en esta ocasión me planteé el reto de escribir varios textos que cumplieran dicha consigna, eso sí: pequeñas historias)
I

Debía estar soñando, profundamente dormido cuando encendí el habano. De hecho ya hacía más de veinte años que había dejado de fumar cuando aquel anochecer, tras tajear con cuidado el extremo más delgado del cigarro, volví a inhalar la tan esperada y plácida calada. ¡Qué deleite sentir de nuevo el humo deambular por mis pulmones!
Debía estar profundamente dormido. Soñando.



II

Apoyada en el coche, tajeó con la uña el celofán de la cajetilla aún virgen y encendió un cigarrillo bajo la lluvia de aquel anochecer, sin pensar siquiera en la posibilidad de ir a casa a dormir.
Al alba seguía allí, empapada, fumando el último pitillo del paquete en la soledad del parking del tanatorio.



III

Quería evitar salir a la calle con aquel trocito de papel pegado en la cara, pero siempre que se tajeaba al afeitarse tardaba una eternidad en dejar de sangrar. Mil veces se había propuesto hacerlo al anochecer, antes de ir a dormir. Aunque ese era el momento del día reservado para la lectura, fumando su pipa preferida cargada de Virginia y Burley a partes iguales, así que siempre lo dejaba para la mañana siguiente.
Y allí estaba, frente al espejo, tratando de cortar la pequeña hemorragia con un poco de alcohol. Después se puso el traje azul e hizo a la corbata un nudo Windsor, como siempre que tenía prisa. Y llegó a la oficina unos minutos tarde, dejando a su paso ese aroma a tabaco que le era tan peculiar.
¡Ah! … y con una mancha roja, casi diminuta, en el cuello de la camisa.



IV

Colocó la última ficha que le quedaba con más estruendo que de costumbre. ¡Pito-blanca!, dijo a sus compañeros de mesa con un cigarrillo a medio fumar en la comisura de los labios. ¡El que sabe, sabe!
Tajeó después con la navaja otra muesca en la tabla que lleva su nombre, colgada de un clavo junto a la puerta del bar. ¡Que estáis dormidos, chavales! ¡Así no os va a alcanzar la pensión para pagar rondas!
Y se fue a casa, ya al anochecer, con el coñac y el dominó corriendo por sus venas.



V

Les pilló el anochecer en el Sacromonte, contemplando la puesta de sol sobre la Alhambra. Fue un momento mágico, de esos que te hacen presagiar que todo va a salir bien.
No había transcurrido una hora cuando les encontraron en una callejuela del Albaicín, con sus cuellos tajeados y en medio de un charco de sangre. Ella con su vestido de gasa blanca teñido a retazos de rojo y él con los dedos quemados por la combustión del tabaco en la pipa que aún apretaba en su mano.
Antes del amanecer otra pareja fue acuchillada en El Realejo, en una esquina próxima al hotel en el que dormían. Ella vestía un traje de lino blanco, ahora ensangrentado. En el suelo, aún humeante, la cachimba que minutos antes estaba fumando él.
Esta vez el sicario sí cobró por su trabajo.

14 comentarios:

  1. Interesante!

    Saludos azules desde mi playa que lo espera...

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    1. Gracias Algamarina. Encantado de verte por aquí y de que te interesen mis historias.
      Un abrazo.

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  2. Impresionante: tu soltura al escribir es de dar envidia. Queremos un libo, ya...seguro que te lo publican. Vete pensándolo. Eres muy bueno.
    Un fuerte abrazo a todos.

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    1. Aficionadillo nada más, Kubi. Pero me lo paso bien, y eso ya compensa.
      Reparte por ahí unos abrazos también.

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  3. No sé por qué -percepciones de esta loca- encuentro que hay en tus pequeños relatos: bien construídos, intensos pese a la brevedad, con un halo intenso de misterio, aparentemente aislados, un hilo conductor. Como si de un diario, o un informe, el narrador se me aparece como el protagonista no manifiesto, como el hilo conductor de todas estas misteriosas historias, separadas y unidas, a la vez -y no solo por las palabras claves-. Yo, lo siento como un detective que nos esboza o que nos abre, nos plantea diferentes casos. Y digo yo, siendo esto bueno, que lo es...¿Para cuándo una novela?

    Abrazotes
    Pd: Voy a tajear el cadáver todavía incorrupto de un pollo inocente...jee

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    1. Es curioso Margarita. Dejando a un lado esas palabras comunes, la profe del taller también encontró un hilo conductor entre las historias.
      La verdad es que fueron concebidas como microrelatos independientes (razones tendrá el teclado que la razón no entiende)
      Un abrazo.

      Pd: Espero que lo TAJÉES antes del ANOCHECER. A él no le importa: dejó de FUMAR para siempre y ahora DUERME el sueño eterno.

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  4. Hai un vero talento per scrivere Onera...e ovviamente avrai usato una vecchia macchinetta 'Olivetti' , I suppose :-)

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    1. La ringrazio Molto, Jane. Scrivi sulla Olivetti è molto più romantico, ma io uso el computer.
      Un abbraccio.

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  5. Menuda soltura, te felicito.
    Me uno al sentir popular ....queremos un libro!
    un abrazo

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    1. Gracias Susana. Contento de que te gusten estos microrelatos. Lo de la novela ya son palabras mayores.
      Un abrazo.

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    1. Dank Janina. Gut, dass Sie es mögen.
      Eine Umarmung.

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  7. Me tienes sin palabras, eres sin duda alguna un gran literato, supongo que habrás escrito alguna que otra novela, no? : )

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    1. Lo de escribir novelas son palabras mayores. Creo que me muevo mejor en el relato corto.
      Gracias Sadeu. Un abrazo.

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