jueves, 24 de mayo de 2012

SINTIENDO SU AUSENCIA


TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - En esta ocasión la profesora toma un relato del escritor colombiano GUSTAVO ARANGO titulado SU ÚLTIMA PALABRA FUE SILENCIO, y propone crear una nueva historia a partir de su primera frase : "Si no estoy muerta, si no es que alguien me sueña o me imagina, me balanceo y hace frío"


Si no estoy muerto, si no es que alguien me sueña o me imagina, me balanceo y hace frío. Aquí, en el balcón. Sintiendo su ausencia. Esperándola. Llorando.

Desde que se fue paso las noches sin perder de vista la calle, con la esperanza de verla aparecer por la esquina del bulevar. Anhelo volver a verla mirar hacia los lados y cruzar como siempre a la carrera, sin aguardar a que se ilumine el muñequito verde del semáforo.

Todas las noches idénticas. La calle desierta, apenas iluminada por la mortecina luz de las farolas, en un silencio rasgado por los graznidos de las gaviotas en el puerto. A veces se asemeja al llanto de un niño. Repetitivo. Constante. Quizá la espera fuese más llevadera en un mundo sin gaviotas. O tal vez no. No sé.

A las tres menos cuarto, siempre a las tres menos cuarto, el camión de la basura. El peor momento de la noche, con el motor al ralentí y las voces de los basureros rompiendo la monotonía de la espera. Y ese pitido, rítmico e irritante, cuando retrocede hasta perderse de nuevo por la esquina. No me gustaría que ella volviese en ese instante. No, a las tres menos cuarto no.

Luego de nuevo la soledad. Sirenas de ambulancia que se pierden en la distancia. Esa farola, de luz temblorosa e intermitente, que hace que las sombras cobren vida sobre las fachadas. Algún ladrido callejero que se ahoga en la penumbra. Dos borrachos que discuten, ni ellos saben muy bien de qué. Y de pronto, con el alba, la ciudad que vuelve a cobrar vida. Los primeros obreros camino de la fábrica. El estruendo de esa máquina que con celeridad limpia las calles. La persiana de la panadería que chirría al elevarla.

Tal vez regrese hoy. Sí, seguro que prefiere venir con la luz de la mañana. Así todo es más fácil. Me explicará los motivos de su marcha. Aclarará mis dudas y todo volverá a ser como antes.

Este es nuestro contestador. Si quieres decirnos algo habla después del pitido, pero cuidado que te estamos grabando: ¿Qué pasa tío? ¿Qué es de tu vida? No coges el teléfono ni devuelves los mensajes. Estoy preocupado. No te dejas ver desde… bueno, desde que ella se fue. Ya sabes que me tienes aquí para lo que sea. Ánimo.

¡Otra llamada! ¡Es que no se va a cansar nunca! ¿Por qué sabrá que se fue? No se lo dije a nadie. ¡Está con él! Joder… ¡seguro que está con él! ¡Me dejó por ese capullo, la muy puta! No, no puede ser. A ella nunca le cayó bien. Además, cuando la conocimos me eligió a mí. Sabía que los dos estábamos colgados por ella y me eligió a mí. Fue el día que le regalé aquella tarjeta con un dibujo de El Principito. Le encanta El Principito. Lo leí de un tirón y rotulé en la tarjeta aquella frase. ¿Cómo era? Hace tanto tiempo que ya ni me acuerdo ¡Ah, sí! “Si vienes a las cuatro, comenzaré a ser feliz a las tres”.

¡Que aspecto tengo! Estoy hecho polvo, con esta barba grisácea tan desarreglada. ¡Y esas ojeras! Me veo más delgado. Debería afeitarme. No quiero que cuando llegue me vea así.

Ya casi no queda qué comer. La nevera vacía y en el armario apenas un par de latas. Pero no puedo salir a comprar y arriesgarme a que ella vuelva mientras tanto. Seguro que de hoy no pasa. Aunque no sea para quedarse, tiene que regresar a por sus cosas. No se llevó ropa, ni documentación. Eso es que tiene pensado volver. Se dará cuenta que me quiere y volverá para quedarse.

Voy a colocar sus fotos sobre la cómoda. No debería haberlas retirado. ¡Mejor así! ¡Que cuando entre no encuentre nada cambiado!

Este es nuestro contestador. Si quieres decirnos algo habla después del pitido, pero cuidado que te estamos grabando: Hola hijo. ¿Cómo estás? Te llamo porque es el cumpleaños de Dani. ¡Dos años ya, fíjate! Vamos a comer todos juntos para celebrarlo y nos gustaría que vinieses. Aunque ella no esté, sabes que para nosotros eres de la familia. ¡Llámame!

¿Su madre también lo sabe? Seguro que la llamó para decirle donde está. No, ella no haría algo así. Primero hablaría conmigo, antes de dar explicaciones a los demás. Debería desconectar el teléfono para evitar más llamadas inoportunas. Pero no. No puedo. Tal vez llame para decirme que regresa. O para asegurarse que estoy en casa, porque también se dejó la llave.

Me gusta oír su voz en el contestador. Aunque sea con ese tono metálico de la grabación. Recuerdo el día que lo registró. Estuvo toda la tarde pensando qué decir. No quería un mensaje como el de los demás. Le gusta ser original, diferente.

A pesar de que no dejo de regarla, a la planta del salón cada vez le faltan más hojas. Incluso una vez añadí al agua una aspirina machacada, como hace ella de vez en cuando. ¿También tú la echas de menos, eh? ¡A ver si te recuperas! ¡No quiero que cuando regrese piense que no te he cuidado!

Seguro que tengo la culpa de todo. Algo habré hecho que provocó su marcha. O quizá dije algo que la ofendió. No sé. Cuando vuelva le pediré perdón. Sí, conseguiré que me perdone aunque que se lo tenga que pedir de rodillas.

Anochece. Quizá sea mejor así. Puede que prefiera venir de noche. Sin miradas indiscretas. Evitando la posibilidad de encontrarse con algún vecino. Tengo que estar preparado. Definitivamente la noche es mejor para el reencuentro.

Este es nuestro contestador. Si quieres decirnos algo habla después del pitido, pero cuidado que te estamos grabando: Hola. ¿Estás ahí? Me gustaría volver…

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Desde que se fue de nuevo apenas lloro esperándola aquí en el balcón. Sintiendo su ausencia. Hace frío y me balanceo, si no es que alguien me imagina o me sueña, si no estoy muerto.

12 comentarios:

  1. A mí me gustaría resaltar en este texto, cómo has medido los tiempos. Cómo has medido el ritmo de este soliloquio-narración. Es a través de ese tiempo, de la construcción de las frases, la mayoría cortas, sintéticas; no obstante, capaces de hacer largo el momento, como el lector percibe esa laxa lentitud de la noche. Uno puede percibir esa larga y estéril vigilia del protagonista. Luego, el contestador -magnífico elemento- rompe, augura, simbra, posibilidades -incluso esperanzas-: el por qué, el cómo, con quién, cuándo... Y luego, tras ese atisbo de esperanza, ese final realista, demoledor que el lector, como el protagonista, no desea, pero que asume, porque en la ficción, como en el mundo real, las cosas tampoco salen como se desean... Y es, precisamente entonces, cuando olvidamos que estamos leyendo, cuando percibimos la ficción como realidad, cuando, en mi opinión, un texto se hace realmente grande.

    Felicidades y abrazón, Oñera.

    Pd:Espero que tu profe, haya sabido valorar esta joyita.

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    1. Ya te lo dije en otras ocasiones Margarita: ¡¡TÚ SÍ QUE SABES!!
      No llegué a leer este texto en clase (no hay tiempo para comentarlos todos), así que no tengo la opinión de la "seño" al respecto.
      Muchísimas gracias y un abrazón grande, grande.

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    1. Gracias Pedro. Encantado de que me leas.
      Un abrazo.

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  3. Joooopé!!! Qué narración!!! Me ha gustado mucho! Incluso, mientras lo leía lo estaba viviendo! Te felicito por tener esa aptitud de crear una narración interesante partiendo de una frase!
    Soy incapaz!
    Un abrazo.

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    1. Gracias Joshemari, por vivir la narración. No hay mayor recompensa para un aprendiz de escritor.
      Un abrazo.

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  4. Ciao Onera, nonostante la surreale traduzione di google, si riesce a percepire che sai creare phatos e rendere suggestive le situazioni che racconti. Sono d'accordo con Joshemari aembra un film!
    Bravo!
    Ciao, ciao, con affetto, Floriana

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    1. Ciao Floriana. Non è mai venuto in mente del film. Tutto di un dettaglio!
      Grazie. Un abbaccio.

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  5. La magia del internet me ha dejado saber que en Gijón hay una frase de un cuento mío haciendo de las suyas. Saludos, Oñera. He disfrutado de tus escritos del taller de narrativa (por favor, dale mis saludos a la profe), de tus curiosas pipas y de tus magníficos dibujos. Seguiré atento a las novedades de tu blog. Saludos.

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    1. Es un honor tenerte por aquí, Gustavo. A partir de ahora no sé si atreverme a subir más textos al blog.
      Traslado tus saludos a la profe (Graciela Litvak)
      Un abrazo.

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    2. Por favor, no dejes de poner tus nuevos textos en el blog. Gracias. Un abrazo.

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    3. Una vez concluido el taller de narrativa, seguiré con esas tonterías autobiográficas de la niñez y adolescencia.
      Gracias por tu interés, Gustavo. Un abrazo.

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