lunes, 17 de septiembre de 2012

FRANCAMENTE



Un tipo con orejas de soplillo lo comunicó por la tele: Franco ha muerto. Claro que cuando el hombre aquel nos lo dijo ya lo sabía toda España y parte del extranjero, que yo concretamente acababa de llegar del instituto porque se habían suspendido las clases en señal de duelo. Lo que no hicieron en mi insti fue ondear la bandera a media asta, entre otras razones porque allí no había bandera, ni asta, ni nada que se le pareciese.

Lo que es indudable es que todo cambió a partir de aquel día. Resulta que por fin hubo en este país partidos políticos  -–hasta entonces en la clandestinidad, ¿recuerdan?–-  y aquellos rojos tan malos dejaron de tener cuernos y rabo. Y los españoles nunca más fuimos el ombligo del mundo, como se nos había vendido hasta entonces (vaya usted a saber qué parte del cuerpo seremos ahora, aunque tal y cómo van las cosas ya me lo imagino, ya)

Y lo más importante: en este país se comenzó a vivir realmente. O borbónicamente, como ustedes prefieran. El caso es que el cambio fue radical. España dejó de ser “Una, grande y libre” (¡qué cosas nos decían!) para convertirse en muchas, pequeñas y esclavas de los presupuestos, si se me permite decirlo. Cambiaron los precios, los planes de estudios, los libros de texto, los precios otra vez, los programas de la tele, nuevamente los precios y hasta el NODO se sustituyó por unos documentales muy bonitos como esos que ponen en el UHF (¡uy perdón, quería decir en La Dos!), que tanto gustan pero nadie ve.

Nosotros, los últimos estudiantes de aquel bachiller superior (a los que llegaron detrás ya les tocó el BUP), sabíamos que aquel era un momento histórico importante. Conocíamos de primera mano que El Caudillo había sido durante mucho tiempo protagonista indiscutible en las noticias de prensa, radio y televisión, así como en las distintas entregas del NODO  -–y también Récord Guiness de los partes médicos pre-óbito–-,  pero vivimos aquellos días como si el tema no fuese con nosotros.

Francamente -–¡uy no, francamente no!–-, a los quince años nos preocupábamos por cosas verdaderamente trascendentes, como el acné juvenil, la cuantía de nuestra paga semanal o si la chica que te gustaba accedía por fin a salir contigo.

Así vivimos los primeros tiempos de la democracia, capeando aquel aluvión de cambios como buenamente podíamos. Navegando, claro, a la deriva, impulsados por los vientos de modernidad que soplaban sobre el país.

Y habrá quien piense, al leer estas líneas, que por fin doy por concluida esta serie sobre mis aventuras y desventuras de adolescencia. Pues no. No te vas a librar de mí tan fácilmente. Aunque te importe un bledo, seguiré impertérrito con estos relatos sobre mis ocurrencias durante ese periodo conocido como la Transición Española.

Los años setenta del pasado siglo. Qué lejos quedan ya, ¿verdad?

22 comentarios:

  1. Perdona Oñera, NO son tus aventuras y desventuras de adolescencia, ¡son las mías!¿Donde estabas escondido, que no te vi???
    Un saludo desde Huesca, zagal!!!

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    1. Andaba por ahí, Manuel. No me encontraba a mi mismo... ¡como para encontrate a ti!
      Un abrazo.

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  2. Eres un genio, no me cansaré de decírtelo. Capaz de evocarnos recuerdos olvidados a golpe de pluma. Franca mente la tuya.
    Un abrazo.

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    1. Me alegra que mis ocurrencias consigan avivar tus recuerdos, Kubi. Seguiré relatando.
      Un abrazo.

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  3. Yo tenía algunos años menos pero recuerdo que en el colegio fue un día extraño, de desconcierto, no hubo clase, yo no entendía nada, parecía que todo transcurría con sumo cuidado. Francamente mis "problemas" eran otros.

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    1. Recuerdo claramente que, a los quince años, teníamos conciencia de estar viviendo algo importante. Todo lo demás, como bien dices, era desconcertante.
      Un abrazo.

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  4. Caro Onera, non ho capito fino in fondo il testo,anche perche la traduzione è sempre un po bizzarro, ma ho apprezzato ugualmente il tuo sketch. Abbraccio

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    1. Story miei ricordi di un fatto osservato nella storia della Spagna: la morte di Franco, quando avevo quindici anni.
      Grazie Jane. Un abbraccio.

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  5. En cada post me sorprendes, te ha salido muy bien el retrato. Un abrazo.

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    1. Gracias Eva. Siempre amable en tus comentarios.
      Un abrazo.

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  6. Buen dibujo del dictador, y buen relato, que me trae recuerdos de mi camino, algo inquieto, a la oficina en Madrid donde ya trabajaba con mis dieciséis añitos. Felicidades por el post. Un abrazo.

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    1. Si estas tonterías que escribo sirven para remover recuerdos me doy por satisfecho.
      Gracias Jesús. Un abrazo.

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  7. Buen retrato hecho con pocos trazos propia de alguien con mucha experiencia. Yo no recuerdo nada del caudillo, cuando murio yo tenia unos 4 años, pero recuerdo muy bien los duros y las pesetas con este perfil... un abrazo

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    1. No creas que me encuentro cómodo con los retratos, Eva. Quizá algo mejor con la caricatura (suponiendo que lo que hago se pueda catalogar como tal)
      Como soy más viejo yo lo recuerdo también en las perronas (10 céntimos) y en las monedas de 2,5 pesetas.
      Un abrazo.

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  8. Tu apunte-retrato sobre aquel hombre me ha hecho recordar los sellos y por tanto, la correspondencia, tan importante por entonces. Aquel hombre aparecía en el franqueo, oh casualidad, y lo recuerdo en diferentes colores, incluyendo el verde puñeta.
    A mí me pilló en primero de BUP. En plena huelga de penenes (prof. no numerarios), con clases dispersas y en plena adaptación a la nueva vida de instituto. Lo que más me imponía, durante la lenta y larga agonía de aquél hombre era el silencio. En mi casa, por donde diariamente coincidían mis cuatro abuelos y sus variopintas tertulias, este tema no existía. Un silencio denso pesaba en el ambiente. Eso y un gesto serio y preocupado, una cierta intranquilidad que yo percibía y que también me intranquilizaba, pero no entendía. Pero ahora, con la perspectiva de la madurez lo entiendo y los entiendo. Su experiencia vital había hecho del silencio y del pasar desapercibido un arma para la supervivencia.
    Tu relato me ha hecho percibir, como en una ráfaga deliciosa, la visión de los ojos brillantes de mi abuelo materno, a quién a día de hoy, décadas después, sigo echando tanto de menos.
    Gracias, Oñera. Ni se te ocurra que hayamos pensado ni por un momento que ibas a concluir tus relatos con éste. Vamos, nos declararíamos en rebeldía pero ipso-facto.

    Abrazón

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    1. ¡Los sellos! ¡No me acordaba de los sellos! Es cierto: ¡los había de todos los colores!
      Sí Margarita, el silencio. En mi casa tampoco se hablaba de esos temas, pero pronto llegarían nuevos tiempos...
      Un abrazo.

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  9. You sent me on hunting to wikipedia... :) I knew a thing or two about Franco, but not much. It happens that I'm very passionate about the days of the Greek dictatorship, back in early 70's and treasure every little story I can find or hear. So, thank you for sharing this very interesting post.
    The sketch is great, by the way; I'm always amazed on how with few lines on the paper, all the details appear.
    Warm regards.

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    1. Thanks Konstantina. Glad to have aroused your curiosity on this subject. I think it`s good to look back to move forward firm steps.
      A hug.

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  10. Que post más bueno, me han venido recuerdos de las pesetas, qué tiempos.
    Me parece un retrato genial Oñera.

    Un abrazo

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    1. El retrato del Generalísimo de perfil casi siempre lleva a acordarse de las pesetas.
      Gracias Rosa. Un abrazo.

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  11. Fantásticos relatos y...suerte que acabas de anunciar que continúan ! sí. Eso quiero y creo que todos queremos!
    El retrato de la peseta, fenómeno!
    Un abrazo.

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    1. Seguiré contando tonterías, Joshemarí. ¡Con lectores como vosotros cualquiera lo deja!
      Un abrazo.

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