martes, 31 de julio de 2012

GRACIAS JESÚS



Echas un vistazo a las novedades en los blogs que sigues y descubres que te han dado un premio. Así, a primera hora de la mañana. Y eso, claro, como poco te alegra el día.

Y es que recibir dos premios en menos de un mes yo creo que es para estar contento. Sobre todo si te los dan por hacer lo que te gusta, que es en suma lo que podéis ver en este espacio. Porque Oñerías es eso: un lugar donde expongo mis dibujos y acuarelas, muestro algunas de mis pipas y relato mis ocurrencias (las que me ocurren y las que se me ocurren, que no suelen coincidir)

En esta ocasión se trata del LIEBSTER BLOG AWARD  –Premio Blog Favorito, según el traductor de gugel–  y me lo otorga el acuarelista Jesús Góngora (acuargong.blogspot.com.es), obligándome a nombrar qué blogs son merecedores de este premio según mi criterio. Lo tengo claro: ¡los vuestros! Los de quienes me seguís, visitáis y animáis. Y especialmente los de todos los que comentáis, ayudándome a que este espacio sea un poco mejor. ¡Gracias a todos! ¡Sin vosotros nada de esto sería posible!

También debo descubrir cinco cosas sobre mí que nunca haya contado en bloguilandia, y esto ya es más complicado. Espero que sirvan para que me conozcáis un poco mejor. Ahí van:
1 – Este año no me voy de vacaciones. La crisis tampoco.
2 – No estoy gordo. De hecho pertenezco a la Asociación de Delgados Anónimos.
3 – Me gusta el arroz con leche. Y el arroz sin leche, también.
4 – No es cierto que me parezco al Brad Pit, como aseguré en alguna ocasión. En realidad soy clavao al Llors Cluni.
5 – Me gusta ir a la playa. Y hoy ya llego tarde, así que no me entretengo más. Adios a todos.
Ah, que se me olvidaba: ¡millones de gracias Jesús, por esta alegría!

lunes, 30 de julio de 2012

UN DÍA PARA OLVIDAR QUE ME GUSTA RECORDAR (y II)



¿Dónde habíamos quedado? Ah, sí: justo en el momento en que el chico se había tomado un descanso. Bueno pues ahora la cámara vuelve a entrar por la ventana haciendo un Dolly-in a través de los visillos, acercándose hasta coger a la pareja de mocosos sobre el sofá-cama en un ángulo picado. Pasa a un primer plano del chaval justo cuando dice:

–¿El tabaco?– demandé con ansiedad tumbado sobre el colchón de espuma, tapado únicamente con mis apretados slips color azul marino.

Se incorporó para alcanzarme el paquete (el de Ducados, me refiero) que habíamos dejado sobre la mesa. Vestía únicamente  –gracias a mi torpeza, ¡sino de qué!–  un conjunto interior de algodón blanco y les puedo asegurar que tenía un tipazo que quitaba el hipo.

Fue aquel el cigarrillo más rápido de cuantos consumí durante mi época como fumador, porque en un par de minutos ya estaba mi mano derecha intentando abrir aquel condenado broche que tanto se me resistía.

–¿No te huele a quemado?

Olfateé un par de veces al aire sin dar importancia al asunto, pensando que si olía a humo sería debido al aumento de temperatura que sufría en aquellos momentos quien humildemente relata los hechos (¡pónganse en mi lugar!)

–No me huele a nada– contesté mientras pensaba “pues pa mí que está soldado el broche de las narices”

Ya me dolían los dedos tras infinitos intentos de desencajar aquellas dos piezas metálicas, cuando de pronto se produjo el milagro. Por fin el cierre se separó dejando libre su espalda. Entonces deslicé suavemente el tirante sobre su hombro izquierdo en dirección a su brazo, a la par que su pecho comenzaba a descubrirse lentamente y . . .

–¡Está quemando el colchón!– gritó saltando del sofá a la vez que se tapaba con ese instinto que tienen las mujeres en situaciones límite.

No había fuego, pero un boquete se iba maximizando cada vez más, consumiendo la espuma y formando un humo negro y denso. Tomé uno de los cojines del sofá y comencé a golpear el colchón con todas mis fuerzas. Enseguida aparecieron Pérez y Diptongo y se pusieron a vapulear el origen de la humareda con lo primero que pillaron.

Para asegurarnos de que aquello no se iba a reavivar no nos quedó más remedio que derramar una jarra de agua en el agujero que se había formado en la espuma. Y tras asegurarnos que habíamos extinguido el posible incendio, devolver el sofá a su posición inicial y ventilar la estancia, puedo garantizar que nadie que hubiese llegado en aquel momento se habría percatado de lo que allí acababa de ocurrir.

Cuando conseguimos dejar el apartamento tal como lo habíamos encontrado nos largamos de allí como si nos persiguiera el diablo. Y como a mis compañeros de fatigas tampoco les había salido el plan tal y como previamente habíamos imaginado, cuando las chicas se fueron a casa, nosotros quedamos tomando algo. Bebiendo para olvidar, ya saben.

Y oye, eso sí que funcionó porque. . . ¡por más que pienso no consigo recordar qué fue lo que tomamos!

jueves, 26 de julio de 2012

LA MAYOR Y LA MENOR


Varias veces, en los comentarios de este blog, me encuentro con preguntas sobre el tamaño de mis pipas. Es evidente que la mayoría son piezas pequeñas, ya que de lo contrario no tendría espacio para exponer mi colección en las vitrinas del salón.

La mayor, con 64 cm de altura, es ese narguile que veis ahí arriba. Me lo regaló mi hermano Juan, a la vuelta de un viaje a Egipto hace ya muchos años.

La menor es esta pequeña pipa de tan sólo 5 cm de largo. Es un regalo de mi amiga Mori, que un día la vió en un escaparate y se acordó de mí.


Entre ambos ejemplares, cerca de trescientas pipas de distintos tamaños, formas y procedencia, que poco a poco iré mostrando en este espacio.

lunes, 23 de julio de 2012

UN DÍA PARA OLVIDAR QUE ME GUSTA RECORDAR ( I )



Alguien dibujó con tiza en la fachada de mi bloque unos cuantos corazones que indicaban que aquella chica estaba por mí. También podían señalar que yo estaba por ella  –estar por alguien, rara manera de expresar que una persona te gusta–  ya que los nombres de ambos figuraban dentro de cada corazón, pero les puedo jurar que ni se me había pasado por la cabeza. Nos conocíamos desde niños y en aquellos días, cuando ya habíamos cumplido los quince años, me parecía una chica simpática y punto.

Sí, ya sé que cuando un caballero se ve en la obligación de describir a una dama cuyos encantos físicos no son precisamente dignos de alabanzas, siempre dice que es una chica simpática. Pero no vayan a creer que aquella chiquilla era un espanto ni nada por el estilo. La verdad es que no se parecía a ninguna de las actrices de Hollywood que tanto me gustaban en aquellas fechas (las mismas que aún me siguen gustando, qué caray), pero he de confesar que tras detectar aquellos corazones pintados en la pared comencé a mirarla de modo diferente. Descubrí, por ejemplo, que no le quedaba nada mal el uniforme del colegio e incluso llegó a agradarme aquel movimiento de su trasero al caminar, que hacía que los cuadros de su falda oscilaran de una forma rítmica que me resultaba cuanto menos graciosa.

Solíamos coincidir a las tres de la tarde, cuando me dirigía al instituto y ella a su colegio. Al principio nos saludábamos con cortesía y poco más, pero pasado un tiempo comenzamos a charlar. Y ya saben como funciona la cosa del tonteo: ella lanzó su anzuelo y yo piqué sin oponer mucha resistencia.

Pronto comenzamos a salir en pandilla con Pérez, Diptongo y sus respectivas parejas. Y varios fines de semana después acabamos los seis  –y otras chicas que no tenían pareja, ni creo que fuesen a tener en un futuro cercano (chicas simpáticas, no les digo más)–  celebrando el cumpleaños de la novia de Pérez en casa de un tío suyo solterón, un pequeño apartamento que si fuese agente inmobiliario con pretensiones de vendérselo a ustedes les diría que se trata de un piso de dos dormitorios, pero como no lo soy prefiero llamarlo por su nombre.

Como todo el mundo sabe los tíos solteros son muy fáciles de convencer por sus sobrinitas preferidas, así que la chica tenía permiso para celebrar su dieciséis cumpleaños en aquel apartamento con la única condición de que no acudiesen chicos a la fiesta, lo cual nos obligó a subir sigilosamente y unos minutos más tarde que ellas con el fin de no levantar sospechas entre el vecindario.

Y ya se imaginarán lo que ocurrió después. Merienda rápida. Una de Camilo Sexto para bailar a lo agarrao. Risas. Algún licor del mueble-bar del solterón que se funde con los refrescos. Unas luces que se apagan y otras que se atenúan con un jersey. Besos. Una de Danny Daniel para bailar aún más arrimados. Caricias. ¿Pero quién puso ésa de los Roling tan cañera? ¡De eso nada! Otra vez música lenta. Las chicas simpáticas que se van . . .

Luego reparto de habitaciones, que no sé como lo hicieron pero a mí me tocó la salita  –sólo había dos dormitorios, ¿recuerdan?–  donde después de apartar la mesa de centro me las tuve que ingeniar para desplegar aquel maldito sofá-cama. Jamás se me olvidará la desagradable sensación de acostarse directamente sobre el colchón de espuma (me gusta imaginar que los hechos se habrían desarrollado de otra manera si llegamos a tener un par de sábanas). Y para colmo, el más mínimo movimiento al desabotonarle la blusa a mi chica y aquella mierda de cama  –¿cama?–  se doblaba por la mitad quedando en forma de uve. ¡Imagínense las veces que se dobló el maldito artefacto cuando quise desabrocharle el sujetador! Porque una de dos: o soy muy torpe  –extremadamente torpe en lo que a quitar sostenes se refiere–  o es que hay que hacer un master en Harvard para llegar a dominar el mecanismo de apertura de la mencionada prenda íntima femenina.

Así las cosas opté por hacer un receso con la excusa de fumar un cigarrillo, pensando que de esa manera volvería a intentarlo con más ahínco  –y sobre todo con más acierto–  instantes más tarde.

Y si esto fuese una serie de televisión seguro que el director echaría mano de un dolly-out, haciendo retroceder la cámara hasta sacarla por la ventana para mantener fijo el plano de resolución, en el que enfocaría a la pareja de mocosos acostados sobre el sofá-cama a través de los visillos ondeando por la suave brisa. Es probable que después forzara una sobreexposición, justo antes de que apareciera en el centro de la pantalla el rotulito de
CONTINUARÁ

jueves, 19 de julio de 2012

A LA PRINCIPITA

 Tiene un montón de ediciones



 En un montón de lenguas y formatos diferentes
 


 Pero hasta ahora faltaba en su colección



 Un ejemplar dibujado por su padre



Así, en un cuaderno



Especialmente para ella


En este video  -es cortito, lo juro-  podéis ver cómo quedó el cuaderno que regalé a mi hija, para que su colección de "Principitos" no deje de crecer.

video


Sirva también este post como homenaje a Antoine de Saint-Expery, por su fenomenal historia y sus fantásticas ilustraciones.

lunes, 16 de julio de 2012

MATAR MOSCAS CON EL RABO



No tengo pruebas al respecto, pero es lo que se dice por ahí: cuando el diablo no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo.

La verdad es que me parece raro el hecho de que el amigo Lucifer, que ya de pequeño era un demonio de crío, se aburra ahora que se ha convertido en todo un hombre de desprovecho. Desconozco las funciones específicas que conlleva el cargo de Príncipe de las Tinieblas, pero presumo que no debe ser precisamente un trabajo agotador si acaba practicando un pasatiempo tan idiota.

Satanás tío . . . ¡haz sudokus! O métete en el gimnasio a levantar pesas. Escucha música, pasea al perro, colabora con una oenegé, lava el coche. Tú, que siempre tuviste ese ritmo endiablado en las venas, podrías asistir a clases de baile de salón. No sé, chico, ¡hay mil cosas! Sí, ya sé que muchas de ellas no se pueden hacer con el rabo, pero creo que deberías experimentar con otras partes del cuerpo.

Yo mismo, sin ir más lejos, no me complico la vida y dibujo cosas cómo estas. Siempre que no tenga nada mejor que hacer, claro. Y a veces hasta quedo contento con el resultado, no te digo más.

Si a vosotros también os gustan los dibujillos, pues feliz que me hacéis. En caso contrario, si lo que veis no es de vuestro agrado, espero que me ayudéis a buscar otra afición para ocupar esos ratos de aburrimiento. Eso sí, que os veo venir canallas: ¡cualquier cosa menos eliminar insectos con cierta parte de mi anatomía!





jueves, 12 de julio de 2012

GIJÓN - CUADERNO DE VIAJE (II DE 2012)

LA PEDRERA
Acuarela


LA PEDRERA
Rotulador calibrado y pincel de agua


LA PEDRERA
Acuarela


PASEO MARÍTIMO
Rotulador calibrado y pincel de agua


PASEO MARÍTIMO
Acuarela


LA PEDRERA
Acuarela


LA PEDRERA
Acuarela

lunes, 9 de julio de 2012

EN EL CHINO DE LA ESQUINA


Pasaba por allí y la vi. La pipa de la foto de ahí arriba, digo. Sí, ya sé que es difícil localizar algo en el abigarrado escaparate de un chino, pero la vi. Así, sin querer. Entre una bacinilla de plástico color rosa puñeta y un gato sonriente con el puño en alto balanceándose adelante y atrás. ¡Que rabia!, pensé. ¡Una pipa como esa la tengo yo! Un montón de años lleva conmigo y ahora la puedes comprar en cualquier chino. Y eso que cuando me la regalaron, lo recuerdo perfectamente, en la caja ponía bien claro MADE IN TAIWAN.

La que sí proviene de China es la que veis ahí abajo. Se trata de una pipa de agua con forma de petaca y de pequeño tamaño, para facilitar su transporte. Lleva incorporados los accesorios necesarios para su cargado y limpieza, lo cual permite que pueda ser fumada en cualquier momento y lugar. Este tipo de pipas  –metálicas y adornadas con los más diversos esculpidos–  son características de este país asiático.

jueves, 5 de julio de 2012

ASTURIAS - CUADERNO DE VIAJE (II DE 2012)

PLAYA DE BAÑUGUES (GOZÓN)
Acuarela


VIODO (GOZÓN)
Acuarela


VERDICIO (GOZÓN)
Acuarela


FARO DE PEÑAS
Estilógrafo y acuarela


VIODO (GOZÓN)
Acuarela

lunes, 2 de julio de 2012

GRACIAS SONIA




Cuando, animado por familia y amigos, decidí publicar mis Oñerías en este espacio, pensaba que bloguilandia era un mundo distante y frío. Vuestro cálido recibimiento, vuestras visitas y vuestros comentarios me convencieron enseguida de lo contrario.

Según os fui conociendo a través de la pantalla  –a algunos, pocos, ya os conozco en persona–  me fui percatando de que esto es algo más que un sitio donde expongo mis dibujos y acuarelas, muestro mi colección de pipas o escribo esas tonterías que me atrevo a llamar relatos.

Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que este mundo de los blogs   –sí, incluido el tuyo–  tiene . . . ¿corazón?  O quizá sea alma. O cómo quiera que se llame eso que los médicos no ven en las radiografías.

En estas estaba cuando Sonia Aguiar (zentacuarelas.blogspot.com.es) va y me otorga este premio: BLOG CON CORAZÓN. Así que ya veis, no soy el único bloguero loco al que le da por pensar estas cosas.

Una vez recibido el premio debería enumerar varias cosas que me disgustan en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Si fuese Miss en alguno de esos concursos de guapas lo tendría fácil: ¡el hambre en el mundo!  Pero como no lo soy  –ni creo que lo vaya a ser en tiempos venideros, dado el físico que me tocó en suerte–   me conformaré con decir que odio la lechuga y los ascensores estropeados cuando tengo que subir al octavo.

También debería hacer una lista con las cosas que me gustan. ¡La paz en el mundo!, contestaría sin pensarlo si perteneciera al exclusivo club de las reinas de la belleza. En este caso confieso, sin ruborizarme siquiera, que lo que de verdad me gusta es el arroz con leche o una buena charla con los amigos.

Debo, por último, nombrar qué blog es merecedor de recibir este premio. Eso es más fácil: ¡el tuyo!  Y no sólo porque me estés leyendo, sino por las razones que ya comenté al comienzo de este post.

Y creo que ya no tengo que cumplir ningún requisito más, aparte de agradeceros a todos el que paséis de vez en cuando por aquí. Especialmente a ti Sonia, por acordarte de mí cuando confeccionaste tu lista de blogs merecedores de este premio. ¡Gracias de corazón!

Ah, se me olvidaba: para mantener este físico no necesito seguir ninguna dieta especial ni hacer maratonianas sesiones en el gimnasio. Es algo innato. Genético diría yo.