jueves, 29 de noviembre de 2012

NUEVO RECORTE


Ya casi se me acaban esos recortes de papel que tengo por ahí. Uno de los últimos que aprovecho para pintarrajear es este que veis.

Como los últimos que mostré, acuarela sobre papel que no me ha sido presentado (13x18 cm)

lunes, 26 de noviembre de 2012

HOOKKA


Aunque se trata de una pipa característica de la India, mis amigos Geli y Martín la encontraron hace unos años en un mercado de Estambul. Fruto de la actual globalización mercantil y cultural, supongo.

El caso es que esta hookka ocupa desde entonces un lugar privilegiado en las vitrinas de mi salón (no es para menos, como se pude ver en la foto). La base y la cazoleta son de bronce, así como los tubos que ensamblan las tres piezas de madera torneada que hacen las veces de cuerpo y boquilla. La longitud de éstas no es una cuestión meramente decorativa, ya que sirve para refrigerar el humo, consiguiendo así fumadas frescas y placenteras.

jueves, 22 de noviembre de 2012

PAPARRUCHAS

TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escoger un cuento infantil y contar la historia desde el punto de vista de uno de sus personajes. No se pueden usar los verbos ser y tener.


AY HO, AY HO, A CASA A DESCANSAR…

¡Bah! ¡Paparruchas! ¡Para cancioncitas estoy yo! Durante años sacando diamantes de la mina y todavía comparto choza en el bosque con estos seis. Me tocó la suerte del enano, ¡lo que yo te diga!

Y ahora va la niñata esa y come una manzana envenenada que le da la reina. ¿A quien se le ocurre semejante insensatez?  Si la boba ésta llega a ir al colegio deja sin existencias al señor que regala caramelos con droga. Mira que se lo dije: no se come lo que te ofrecen los desconocidos… ¡y menos si van disfrazados de bruja!

Pero claro, como Sabio se cree tan listo, pues la dejamos sola en la chabola, cantando con voz de pito y hablando con los pajaritos y con ese cervatillo que parece pariente de Bambi. ¡Paparruchas!

Y ahora busca un príncipe para que le de un beso y la despierte. ¡Que nos vamos a meter en un lío, Sabio! ¡Que se van a querellar! ¡Que estamos plagiando el final de la Bella Durmiente! Y además… ¡no me parece tan sencillo encontrar un príncipe azul! ¡Uno que conocía se lo quedó la presentadora del telediario!

Pero al final todo saldrá bien, ya verás. Porque si saliese mal creceríamos los enanos y, claro, no caerá esa breva. ¡Y del espejito ese ni me hables!  Si una tía te pregunta quién te parece la más guapa… ¡le dices que ella coño! ¿O nunca estuviste casado?

Del nombrecito de la niñata prefiero no hablar. Blancanieves le pusieron. Si llega a salir niño, ¿cómo lo llaman? ¿Negrocarbón?  Claro que tampoco nosotros podemos presumir de onomástica. Que si Dormilón, que si Romántico, que si Mocoso…. ¡Paparruchas! ¡Me gustaría a mí conocer al que escribió el cuento!

¿Y tú qué dices tonto lava? Deja de hacer esparavanes que no te entiendo. ¿Alguien sabe qué quiere decir Mudito? Ah, que aquel parece un príncipe azul. No me atrevería a afirmarlo, chico. Quizá vinieron los de las galletas esas pegadas con chocolate a rodar un anuncio. Aunque con esa faldita, esas mallas y esa pluma, a mí me parece más un príncipe rosa, ¡qué quieres que te diga!

Y para terminar, ya se sabe: todos felices comiendo perdices. Como si no vivieran en el bosque otros bichos más suculentos que llevarse a la boca. Un jabalí, por ejemplo, me parece mucho más apetitoso. O si no… ¡metemos en el horno al pariente de Bambi!

Ah, claro, que no se puede. ¡Que los amigos de la niñata no se comen! 

¡¡Paparruchas!!

lunes, 19 de noviembre de 2012

RÚSTICAS


En este post creo que queda demostrado que para fabricar una pipa no se necesitan materiales sofisticados. La que veis ahí arriba está hecha con arcilla y madera. Así de sencilla




Una semiesfera de madera vaciada a modo de cazoleta, acoplada a un palo taladrado longitudinalmente y ya tenemos una nueva pipa


Pipa elaborada también artesanalmente con dos piezas de madera, a las que se acopló una boquilla de fabricación convencional.


Como las anteriores, esta pipa está fabricada a partir de dos trozos de madera. En este caso la boquilla está adornada con un sencillo torneado y el perímetro exterior de la cazoleta tiene forma heptagonal.



Más sencilla todavía: dos cañas de bambú de diferente diámetro acopladas entre sí.


Fabricada también con bambú, esta pipa fue un regalo de unos amigos a la vuelta de un viaje a Argentina. Tiene la cazoleta tintada y la estrecha caña utilizada como boquilla está adornada con hilos de colores.

jueves, 15 de noviembre de 2012

PERO... ¿MÁS RECORTES?


Pues sí: millones de personas manifestándose contra los recortes por todos los rincones del país (¡y del continente!) y yo continúo erre que erre.
Mucho me temo que, desgraciadamente, nuestros gobernantes siguen haciendo oídos sordos. ¡Y eso ya es más preocupante!


Ya sabéis: acuarela sobre papeles de madre desconocida (13x18 cm)

jueves, 8 de noviembre de 2012

DANDO EL CANTE

TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escribir un relato sobre los lugares que ocupaste en las distintas aulas a las que asististe a lo largo de tu vida.

No me acuerdo. Por más que pienso no recuerdo donde me sentaba. Me llegan imágenes imprecisas del colegio, de sus patios y escaleras, de los profesores y algunos de mis compañeros. Pero ni idea de donde me sentaba ni con quien. Cerrando los ojos consigo ver una pizarra y un crucifijo encima, con Franco a un lado y José Antonio al otro, y me recuerdo preguntándome cual de ellos sería el ladrón bueno.


Recuerdo, eso sí, que un año mi pupitre estaba al lado de la ventana. No sé qué curso estudiaba, tercero o cuarto de bachiller quizá, pero me acuerdo de los obreros derribando el cuartel de la guardia civil. Voces y risas al otro lado de la calle. Y golpes rítmicos de piqueta para, poco a poco, acabar con el vetusto edificio.

Me acuerdo también como, los días de lluvia, las gotas de agua se deslizaban por el cableado eléctrico. Diminutos teleféricos que se desplazan colgados del cable. Una gota se traslada lentamente hasta que otra, más grande y rápida, la alcanza, fundiéndose entonces en una sola. Eran pocas las que sobrevivían después, cayendo al vacío como si carecieran de la fuerza suficiente para asirse al cable y resistir el peso de las dos.

Y recuerdo que cantábamos. A todas horas cantábamos. Y no sólo cuando nos llevaban a la iglesia y entonábamos las clásicas canciones de misa. También cantábamos en el aula, claro sin deleite, cualquiera que fuese la asignatura impartida. En clase de geografía, por ejemplo, teníamos una cantinela para los ríos (El Duero nace en los picos de Urbión, provincia de Soria, pasa por Soria y Zamora…) y en la de historia otra parecida para los reyes godos (Ataulfo, Sigerico, Walia, Teodorico, Turismundo, Teodorico II ...). ¡Pero si no nos librábamos de los dichosos cánticos ni en clase de matemáticas! (Siete por uno es siete, siete por dos catorce, siete por tres ...)

Hasta cuando íbamos de excursión cantábamos. No es que aquellas salidas fuera del centro escolar se hiciesen muy a menudo y apenas recuerdo a qué lugares nos llevaban, pero no se me olvida la letra de la canción que entonábamos en el autocar:

Que buenos son
los padres del colegio.
Que buenos son
que nos llevan de excursión.
Que viva España y su tradición
y los padres del colegio
que nos dan la educación.

Durante el mes de mayo  –el mes de las flores, por lo visto–  el tema preferido por la curia en pleno, que teníamos que repetir hasta la saciedad, era aquel que decía:

Venid y vamos todos
con flores amarillas
con flores a porfía
que madre nuestra es.

Me extrañaba aquel empecinamiento por el color amarillo de las flores. ¿Es que no son igual de bonitas si tienen otros colores? Tampoco conocía a esa tal Porfía, que por lo visto madre nuestra era. Me limitaba a cantar mecánicamente, sin pensar si la letra de la canción tenía algún significado. Y me fue bien, hasta aquel aciago día que el cura pasó cerca de mi pupitre y me escuchó cantar la florida estrofa.

–Un momento de silencio por favor, que su compañero nos va a interpretar su particular versión de ésta canción.

Sin dejar de hablar me cogió de la oreja y me llevó en volandas hasta la palestra.

–Cante, cante. Estamos ansiosos por escucharle.
–Pero padre... ¿yo solo?
–Sí señor: usted sólo. Deléitenos.

Siempre canté muy mal, para qué les voy a engañar, pero no creo que fuese el único de la clase con nefastas aptitudes musicales. Así que, sin saber qué era lo que me diferenciaba de los demás, comencé a cantar, ¡qué remedio!

Venid y vamos todos
con flores amarillas...

La carcajada que me impidió continuar fue monumental. Y tras el cachondeo de todos los alumnos de la clase, el sacerdote entró en acción.

–Así que con flores amarillas, ¿eh?

Clock (me dio un capón)

–¡Con flores A MA-RI-A! No amarillas

Clock

–¡A MA-RI-A!

Clock

Y esa es, probablemente, la causa de mi alopecia. Y de que mis recuerdos escolares sean tan vagos e imprecisos. ¡La reiteración de los “clocks” recibidos en la cabeza durante mis años como colegial!

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Algunas partes de esta tontería provienen de un texto que ya publiqué en el blog el día 15 de septiembre de 2011

lunes, 5 de noviembre de 2012

INSISTO: ¡OTRO RECORTE!



Otra acuarelilla de pequeño tamaño (13x18 cm) sobre un papel del que desconozco la marca.

Como veis aprovecho estos recortes para representar retazos del paisaje asturiano.

jueves, 1 de noviembre de 2012

PELAYO


TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escribir un texto utilizando las siguientes palabras: noche, navaja, zapatilla, cucaracha y vela (por ese orden)



¡Pelayo! ¡Deja ya a esa niña! No le tires del pelo que tienes las manos llenas de nocilla.

Pues sí hija, cambiaron la hora y se nos hace de noche en el parque. Pero a lo que iba: por nuestro aniversario fuimos a cenar a ese restaurante nuevo que hay en el muelle. Mesa reservada y hubo que esperar. ¿Dónde está la crisis?  De primero va mi Enrique y pide una de navajas. Y una botella de ese vino que tanto me gusta. Sí mujer, del blanquito ese que sabe tan bien.

¡Pelayo! ¡Ven acá p´acá! Que te ate el cordón de la zapatilla. ¡Acaba el bocata!  Y deja a tu hermana, que está muy tranquila en el cochecito.

Lo que te decía. A la niña, para la merienda, le echo en el potito un par de galletas bien machacaditas. ¡Tiene ya dos dientes!  En cuanto mastique le doy un quesito y una loncha fina de jamón de York. ¿Sabes a quién vi?  A María García. ¿Qué no la recuerdas?  Aquella que aprobaba porque se acostaba con el profesor. Si la ves ahora. ¡Parece una vaca! ¡Y con unos pelos!  Con lo estirada que era y lo que presumía, y ahora va con bolsos de esos del top manta.

¡Pelayo! ¡Salme de ese charco! ¡Hay que ver qué trazas!  Y juega aquí enfrente donde yo te vea.

¡Uy! Mira que carrera. No gano para medias. Para venir al parque lo mejor los jeans. Compré unos pitillo de color canela. ¿Qué cómo me quedan? ¡Como un guante, guapa! ¡Ni hechos para mí!  Ahí va mi vecina, que ya van seis meses de lo del marido y no deja el luto. Siempre se lo digo a la pobre muchacha: de negro riguroso y así de encogida vas a convertirte en una cucaracha. ¿Crees que lloverá?  Que tengo tendida toda la colada y si no seca el chándal… ¿qué le pongo al niño para la gimnasia?  ¡Anda qué hora es! ¡Qué tarde se hizo!

¡Pelayo! ¡Nos vamos!  No, un poco más no. ¡Ven acá iso flauto!

Bueno guapa. Mua, mua. ¡Hoy no has hablao nada!  Que me tiene en vela lo de tu cuñada. ¿Por fin se separa?  Mañana me cuentas. Y ahora la niña se pone a llorar. Será por los dientes. Me tengo que ir ya…

¡¡Pelayooo!!