jueves, 14 de marzo de 2013

KNOX

TALLER DE NARRATIVA
Ejercicio - Escribir un relato en el que uno de los personajes se llame KNOX y viva en un lugar llamado REVIVAL.


KNOX. Esas cuatro letras llevan mortificándome tanto tiempo que casi no recuerdo cómo era mi vida antes de aquel crimen. Un vocablo sin aparente significado que me desvela noche tras noche, hasta que el amanecer entra por los agujeritos de la persiana y me pilla dándole vueltas al maldito galimatías. Y comienzo entonces un nuevo día, jodido y con la mente embotada.

Aunque mi antecesor opinaba lo contrario y solicitó el traslado al primer sitio en que quedó una plaza libre, en realidad Revival no es un mal lugar para ser policía. El hecho de ser una ciudad pequeña, en la que todo el mundo se conoce, facilita mucho la labor. Últimamente alguna manifestación de protesta por culpa de la puta crisis, pero un sitio tranquilo al fin y al cabo. Ni siquiera Pedro da problemas. Se limita a sentarse en un banco del parque, siempre en el mismo como si fuese de su propiedad, y deja que los niños jueguen con ese perro flacucho que va tras él a todas partes.

Cuando me acogió Revival ––hace ya… ¿veinte años?–– me pareció extraño que el viejo Pedro, borracho oficial por meritos propios, fuese tan querido entre los vecinos. Pero en todo este tiempo jamás se metió en un lío. No es más que un tipo solitario que siempre acepta un trago cuando alguien lo quiere invitar, aunque jamás se le escuche decir media palabra. Dicen los mayores del lugar que no habla desde que, siendo joven, lo abandonó una mujer.

Revival. Ciudad corriente de gente corriente. Todo el mundo sabe quien soy pero en realidad nadie me conoce. Aún hoy, cada vez que llego a algún sitio, sigo con la sensación de que se hace el silencio a mi alrededor. Inconvenientes del cargo, que supongo sufrirán policías en medio mundo. Pero aquí el silencio es más denso, se mastica como esas galletitas que me sirven cada vez que tomo un café. Hay cosas a las que uno se acostumbra casi sin darse cuenta. Galletas Revival con sabor a silencio… ¡tome una al día y no olvidará que está solo!

Lo único que siento, ahora que me voy a jubilar, es no haber resuelto aquel homicidio. La única mancha en mi expediente. Aunque la verdad es que aquella mujer violada y asesinada fue el único caso importante al que me enfrenté como inspector. Nadie vio nada, nadie oyó nada. Ni una pista. Tan sólo la palabra KNOX, grabada en una chapa metálica que la víctima aferraba en su mano derecha.

Una chica normal con una vida normal. 27 años, auxiliar de farmacia, casada y sin hijos. El marido, un conocido librero de la localidad, quedó libre de toda sospecha. Un par de testigos aseguran que estaba jugando al pádel a la hora del crimen. ¡La coartada perfecta! La autopsia pudo determinar qué comió y bebió la víctima durante sus últimas 24 horas. Si se drogó o hizo el amor. Interrogando a los vecinos llegué a reconstruir los días previos a su muerte. ¡Nada concluyente! Tan sólo aquella chapa con las cuatro letras grabadas. KNOX.

Resultó ser un grabado artesano, que cualquiera podía haber realizado sin más ayuda que un buril. Así, sin más pistas que seguir, el caso pronto se vio relegado. La prensa local se olvidó del tema cuando la noticia dejó de vender periódicos, y los jefes de la capital pronto dejaron de presionarme.

Los padres de la chica fallecieron pocos años después y el marido se fue de Revival. A intentar olvidar, me dijo. No sé. Algo me decía que aquel tipo no era trigo limpio, pero no había ninguna forma legal de retenerlo. Ahora, pasado el tiempo, parece que sólo a mí importa la resolución del crimen. Y sigo insomne, tratando de descubrir al hijo de puta que forzó y mató a aquella muchacha. Cierro los ojos y aún la veo ensangrentada entre la basura de aquel callejón.

Ahora me doy cuenta de que a Revival no le gustan los cambios. Es mi último día de trabajo y todo sigue igual que cuando llegué a la ciudad. Excepto las ventanas nada varió en el despacho. Los mismos muebles, el mismo color ocre en las paredes y hasta ese olor a rancio, como a convento de monjas, que jamás abandona el interior de ciertos edificios. Miro a la calle y parece la tarde de primavera de aquel primer día, sin banda sonora ahora que el doble acristalamiento impide pasar el ruido. Idéntica gente en la terraza del Casino. Los mismos muñecos en el reloj del ayuntamiento, que bailan cada vez que la aguja grande llega a las 12. Jubilados jugando con parsimonia a la petanca, siempre frente a la puerta lateral de la iglesia. El viejo Pedro sentado en su banco, observando en silencio cómo los chiquillos juegan con su perro escuálido.

––Vamos Knox. ¡Busca chucho! ¡Trae el palo!

12 comentarios:

  1. Hola Oñera, vaya, menudo relato, está genial. Eres un hombre del renacimiento, escritor, pintor,...

    Un beso

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    1. En ambas disciplinas soy un aprendiz Rosa, sólo un aprendiz.
      Gracias. Un abrazo.

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  2. Uf, ¡menudo final!, Oñera. Una va leyendo y en medio de esa tensión que late durante todo el relato, va esperando una pista, un algo para hilvanar una solución, pero todo lo que el narrador nos cuenta sólo nos habla de una aparente normalidad que, a todas luces, no lo es. ¡Como para fiarse de alguien!...

    Muy bueno, muy bueno, Oñera. No sé si cambiar el cafecito de mediodía por una tilita, la verdad...

    Abrazotes

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    1. Creo que quedaría mejor un poco más largo, Margarita. Quizá algún día incluya diálogos y algún personaje más.
      Gracias por leerme. Un abrazo.

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  3. Cuando hay arte, es para todo. Te felicito por tu narración, aunque con ella transmites la preocupación, de que el penoso caso no se resolviera, como era deseado.
    Como tu sabes bien eso suele pasar con frecuencia..
    ÁNIMO CON TODO, Y UN ABRAZO.

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    1. Gracias Mariluz. Como ves la narración es otra de mis aficiones.
      Un abrazo.

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  4. Qué bien escrito,estaba tan intrigada. Eres todo un artista.
    Un abrazo

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    1. De eso se trata en este caso: ¡de crear intriga!
      Gracias Olga. Un abrazo.

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  5. Un buen relato en el que la literatura y la, a veces, triste realidad se dan la mano. No se porque me dá, que eres un buen aficionado a la lectura de novela negra.. o no? . Felicidades. Un abrazo.

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    1. Algunas novelas negras sí que leí Jesús, aunque tratándose de este genero he de reconocer que prefiero el cine.
      Un abrazo.

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  6. El Reverte te hace los recaos. Eres un monstruo, un crack. Por favor, envía estos trabajos a editoriales, te lo digo en serio. Pero qué amigos tengo joé.
    Un fuerte abrazo y sigue con estos relatos que son una maravilla.

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    1. Solo un aficionado, Kubi. Pa entretenerme, ya sabes...
      Muchas gracias. Un abrazo.

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