jueves, 5 de diciembre de 2013

MÁS ALLÁ DEL INFINITO


Es mentira. Eso de que ves pasar tu vida en imágenes es mentira. Tampoco hay ningún túnel que te conduce a una gran luz. Esto termina y ya está. Acabas tendido en una cuneta, en una postura ridícula y con un solo zapato. Así de sencillo. No hay más.


—Sí mamá, estamos en camino. No, no sé a qué hora llegaremos. Hay un atasco de mil demonios. ¡Como todos los viernes!

Bueno, en realidad como todos los viernes no. Sólo fines de semana alternos. Qué poco ve a su nieto, la pobre. Lo mismo que yo. ¡Cada quince días y porque lo ordena el juez!

—¿Mamá? Apenas te oigo. Pues eso, que para la cena estamos ahí.

Atendía al teléfono mientras conducía, a la vez que por el retrovisor veía a Carlitos entretenido con su juguete.  Buen invento este de la sillita para niños, pensé.

—¿Y ese muñeco? —le dije cuando la conversación telefónica concluyó—. ¿Es nuevo?
—Es un astronauta. Me lo regaló Damián.

¡Damián! ¡Tenía que ser Damián! Hasta los huevos me tiene con tanto regalito.

—¿Y cómo mea? —pregunté a la par que metía la primera marcha, ahora que el tráfico comenzaba a rodar de nuevo––. Porque los astronautas no tienen bragueta, ¿no?
—¡No sé! Pero si le aprietas aquí, habla (Hasta el infinito y más allá, emitió el muñeco con timbre metálico)

¡Joer con el Damián! Y esa chorrada gusta a los niños, claro. Seguro que lo compró en un chino ¡Qué coño pasará ahí delante que no pasamos de treinta por hora!

—¡Qué bien! ¿Y qué más sabe decir?
—Nada más.
—Pues es parco en palabras, ¿no?

El crío hizo una pausa, como cuando en el teatro se toman unos segundos antes de soltar una de esas frases que dan un giro a la trama.

—Damián dice que también es mi papá.

¡Que cabrón! Se tira a mi mujer, vive en mi casa —que, por cierto, sigo pagando yo— y ahora quiere ser el padre de mi hijo. ¿Por qué no tiene sus propios churumbeles con la arpía de mi ex? Claro Damián, anímate hombre… ¡que la cama también te sale gratis!

—¿Quién? ¿El astronauta es tu papá?
—No… ¡Damián!
—Y eso… ¿quién lo dice?
—Él ¡Y mamá también!

¡La madre que los parió! Y ahora… ¿qué hago? ¿Le digo al niño lo que pienso de su madre? Mejor me callo. ¡Hala, a tragar bilis! Al menos parece que por fin voy a adelantar al dichoso camión.

—Pues de eso nada colega: los padres nunca regalan muñecos que no tienen bragueta  —le dije a la vez que comenzaba a sonar el teléfono—. Toma, es la abuela. Dile que enseguida llegamos.

No sé qué ocurrió. Juro que no lo sé. Perdí de vista la carretera un momento, justo el tiempo de darle el móvil a Carlitos. Y ya está. Se acabó.

Hasta el infinito y más allá, dice el muñeco cuando lo pisa el tipo que viene a cubrirme con una manta. Más allá del infinito… ¡Qué jodío! ¡Al final nos salió adivino el astronauta!

16 comentarios:

  1. Que bien escribes, me tenías en ascuas, sería incapaz de escribir de esta manera. Siento el final tan triste. Un abrazo grande Oñera y gracias por estos maravillosos relatos.

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    1. Gracias a ti por leerme, Olga. Feliz de que te guste el relato.
      Un abrazo.

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  2. ¡Pero que bien escribes! Es una situación tan repetida, por desgracia, tan real, que te pone los pelos de punta. Me maravilla leer en tan poco texto, pero tan bien construido, una historia llena de cosas que pasan, nos enteramos de una gran parte de la biografía del protagonista y ese comienzo que resume un final atroz me parece genial, al mismo tiempo que la frase del título sirve de hilo conductor de todo el relato. Felicidades.
    Abrazo

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    1. A mí me maravilla lo bien que lees, Carmen. Por tu comentario presumo que también escribes.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  3. Me gusta este comenzar el relato por el final, Oñera. Eso hace que el relato se lea con una cierta empatía emocional. Me gusta el poso ácido-triste que planea en el tono del protagonsta. Me gusta que haya un momento de distracción sobre el lector en el que éste llega a creer que no, que lo que barruntaba al principio no va a pasar, que en realidad hablamos de divorcios, de sus entresijos, de sus manipulaciones y de sus tristezas. Pero las tristezas, las amargurars terrenales son solucionables, piensa aliviado el lector como dando un resquicio a la esperanza..Y entonces, ¡zas! el principio se hace final y toda esperanza se derrumba. Muy bueno, muy bueno este relato.

    Abrazotes
    ¡ya echaba de menos tus relatos, Oñera!

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    1. Lo que no se echan de menos son tus magníficos comentarios, Margarita. ¡Siempre estás ahí! Y te lo agradezco enormemente, claro.
      Me alegra que te guste.
      Un abrazo.

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  4. ¡Que barbaridad, Oñera!, yo creí que ese vocabulario lo teníamos
    nada más que los andaluces. Me alegro que seamos todos españoles.
    Enhorabuena con un abrazo.

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    1. Vocabulario universal, diría yo.
      Muchas gracias, Mariluz.
      Un abrazo.

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  5. Tu existencialista relato, es triste pero real como la vida misma....desgraciadamente son muchos los que terminan sus días en el asfalto por distracciones. Un abrazo y no corras mucho.. :)

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    1. Despacito y buena letra, Jesús. Seguiré tu consejo.
      Gracias por la visita.
      Un abrazo.

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  6. Hola Oñera: Muy bueno tu relato y muy real, me encanta las exclamaciones oportunas que hacen al escrito más interesante y le dan un tono agridulce apasionante. Felicitaciones amigo, eres muy buen escritor y tu imaginación tambien es muy amplia. Un abrazo!!

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    1. Muchas gracias, Mercedes. Feliz de verte por aquí y contento de que te guste el relato.
      Un abrazo.

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  7. Muy, muy bueno...acido,realidad real, pensamientos imprenta de lo que muchos padres por desgracia pasan hoy, desgracia real...... el terminar apagados.

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    1. En estos casos los más perjudicados suelen ser los niños.
      Gracias por comentar, Ina.
      Un abrazo.

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  8. Sabe, Oñera, eu como brasileira que nunca estudou espanhol, consigo entender muita coisa mas fico triste porque perco muito também! Eu deveria fazer um curso de espanhol, mas de tão parecido acaba sendo mais difícil , acredita? yayayaya de todo modo gostei da história!
    Vou dar uma pausa em meu blog neste fim de ano, então aproveito para desejar a você um Feliz Natal e um Bom Ano Novo! Um abraço, Anamaria

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    1. Muito obrigado pela leitura, Anamaria. Com a dificuldade adicional da mudança de linguagem.
      Desejo-lhe um Feliz Natal e um Feliz Ano Novo.
      Espero em breve para ver o seu novo trabalho no blog.
      Um abraço.

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