jueves, 19 de diciembre de 2013

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!



La primera vez que me enamoré fue un sábado antes de la merienda, viendo en la tele Sesión de Tarde. Era un canijo y quedé prendado de una niña delgaducha que se llamaba Natalie Wood. Cuando volví a ver aquella película, bastantes años después, la que me encandiló fue Maureen O’Hara, que de delgadez tenía la justa. Son en la ficción hija y madre, y la peli es De ilusión también se vive, sin duda el mejor film sobre la Navidad que he visto hasta ahora.

Me atrevo a hacer tal afirmación porque no considero que ¡Qué bello es vivir! sea una película navideña, a pesar de que los mandamases de las televisiones de medio mundo lleven muchos años emitiéndola en estas fechas. Y aunque los hechos ocurran el día de Nochebuena ––el resto de la trama se narra con un largísimo flash-back–– mantengo que su argumento no trata sobre la Navidad. Y creo que si el guión finalizase la noche de otro día cualquiera del año, la película seguiría siendo maravillosa.

Ya sé que hay quien mantiene que su mensaje es caduco y anticuado. Personalmente no lo veo así. Sin duda ¡Qué bello es vivir! es de lo mejor que se hizo con una cámara desde que los Lumière empezaron a filmar con aquel cacharro de la manivela, pero es que además creo que la película cuenta una historia que está a la orden del día. Quizá no lo veamos en los telediarios, pero el hecho de que los grandes bancos no consientan que una pequeña entidad ofrezca viviendas dignas a precios asequibles y conceda a sus clientes créditos a bajo interés (sin trampa ni cartón), me parece un argumento más actual que el de muchos de los films que ahora mismo hay en la cartelera. Eso sin mencionar la escena en que medio pueblo acude al domicilio del protagonista para impedir que le embarguen la vivienda porque se encuentra en bancarrota. ¿A que ese sí es un hecho que vemos a diario en los noticiarios de la televisión?

También discrepo con quien piensa que es una película ñoña o sensiblera. Es cierto que  ahora en el cine no está de moda que los personajes sean buenas personas y que, en los tiempos que corren, casi nunca nos gusta dejar aflorar en público nuestros sentimientos. Pero si durante los últimos minutos de ¡Qué bello es vivir! no sientes que algo en la garganta dificulta el paso de saliva, si a partir del momento en que James Stewart echa a correr por el pueblo emanando felicidad por todos los poros no se anegan tus ojos y no se dispara el ritmo de tu pulso o la cadencia de tu respiración… No sé amigo, pero si no te ocurre algo así creo que tienes un problema.

Puedes acudir entonces a la farmacia de la esquina, aunque ya sabes que no es ahí donde vas a encontrar el remedio que te alivie. El único que te podría ayudar es aquel sabio que regentaba el videoclub que había en el barrio. Sí, aquel que cerró ya hace tiempo, ¿lo recuerdas? Allí te habrían recetado una de Frank Capra cada ocho horas. Caballero sin espada, Vive como quieras, Juan Nadie, Sucedió una noche… ¡Todas pelis de las grandes! Y si al finalizar el tratamiento ––cuando te hayas tomado Un gangster para un milagro, verbigracia–– no notas ninguna mejoría, si no te sientes un poco mejor persona, entonces creo que no merece la pena que nadie te desee unas felices navidades. O tal vez sí. No sé. ¡Al fin y al cabo estamos hablando del bueno de Capra!


Ayer vi otra vez ¡Qué bello es vivir! y, como ya habrán adivinado, volví a enamorarme perdidamente de Donna Reed ––y también un poco de Gloria Grahame––, por supuesto con el permiso de Natalie, mi primer amor, que tolera estos escarceos porque sabe que duran poco más de lo que tarda en llegar el the end.

14 comentarios:

  1. Tienes toda la razón amigo Oñera; Esta película es de la que llega al corazón.
    Y más cuando tu sensibilidad está a flor de piel. Yo tengo tales sentimientos que
    simplemente escuchar una música, leer un poema, y `para que decir en una peli, que
    con buenos artistas te hacen vivir realidades.
    Mis más sinceras felicitaciones por esta entrada en tu pagina. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mariluz. Es fácil remover sentimientos cuando se habla de pelis como ésta.
      Un abrazo.

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  2. Aparte de constatar que eres un tanto enamoradizo, o un mucho, darte las gracias por regalarnos este "relato de navidad" tan entrañable, que a modo de felicitación has plasmado aquí. Ya no se hace cine como el de antes, supongo que, o bien mis gustos se han quedado anquilosados en el tiempo, o parafraseando el título de una canción de hace unos años, tanta tecnología ha matado a las estrellas del celuloide, o la crisis no sólo afecta en el nivel económinco sino también en el terreno de las ideas, una pena. Soy de la generación del cine, y lo digo porque, aparte de por mi edad, no recuerdo la primera peli que ví en mi vida ya que al vivir en un medio rural, había mucha permisividad y mis padres me llevaban con ellos desde mi más tierna infancia a ver la peli semanal que se proyectaba en el cine del pueblo, porque... ¡sí! había sala de cine , es más, hubo un tiempo que llegó a haber dos, en pueblo minúsculo pero lleno de cinéfilos. En fin, con tu relato has despertado mis recuerdos más queridos. Para mi propio escarnio debo de confesar que apenas voy al cine, aparte de otros muchos motivos que no vienen al caso, no me atrae nada el cine que se hace en estos tiempos, salvo contadas excepciones, todo se resuelve con mucha técnica, muchos efectos especiales, mucho 3D y poco más, es un cine infantilizado y hueco. Habrá tiempos mejores para el Séptimo Arte, Uf, que perorata me ha salío. Resumiendo, que ¡Felices Fiestas y Próspero Año Nuevo!
    Abrazo

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    1. Qué bonito: ¡la generación del cine! Aquellos que nos criamos viendo obras maestras en la tele o proyectadas en las pantallas gigantes de los cines de antaño.
      Antes de Navidad haré una felicitación en condiciones, Carmen.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  3. Es que Natalie Wood era para enamorarse, amigo.

    ¡Feliz Navidad!

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    1. Usted sí que sabe, Don Sergio: ¡a mí me encandiló hace mas de cuarenta años y aún no se me pasó!
      Felices fiestas, amigo.

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  4. Comparto tus opiniones acerca de la pelicula, la he visto 2 o 3 veces, hace tiempo, por lo que a raiz de tu entrada voy a verla otra vez : ). Feliz navidad !!, un fuerte abrazo.

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    1. Hay que volver a los clásicos de vez en cuando, Jesús.
      Felices fiestas.
      Un abrazo.

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  5. Ciao Onera, auguro a te e alla tua famiglia Buone Feste ed un Felice Natale! Abbraccio.

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    1. Grazie Tito. Vi auguro buone feste e un prospero anno nuovo.
      Un abbraccio.

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  6. Precioso ...
    Un "cuento-crónica" de Navidad ó dedicado a los recuerdos
    cinefilo-navideños, digno de un poeta como tú.

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    1. ¡Quién fuera poeta! Aficionado a escribir historias, como mucho...
      Gracias Fernando.
      Un abrazo.

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  7. Qué agradables son todas estas lecturas que nos regalas, amigo Oñera. Gracias.
    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti por leerlas, Joshemari.
      Un abrazo.

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