jueves, 27 de junio de 2013

EXPOSICIÓN ASOCYL


Con motivo del Día Internacional de las Personas Sordociegas, a lo largo de esta semana se está celebrando en el Centro Cívico José María Luelmo de Valladolid una exposición organizada por ASOCYL (Asociación de Sordociegos de Castilla y León)

En la muestra participan más de 80 artistas de varias partes del mundo. Mi trabajo, el granito de arena que aporto a esta iniciativa, es el que podéis ver bajo estas líneas (sí, ya sé que lo publiqué en su día, pero es que con esa memoria que tienes te lo tengo que recordar todo)

Ojalá la exposición sea un éxito y supere todas las expectativas de los amigos de ASOCYL, a los que desde aquí deseo toda la suerte del mundo.

 Un fuerte abrazo.

lunes, 24 de junio de 2013

DIBUJANDO POR AHÍ



Cuando desembocamos en aquella plaza de Laguardia y vi la Torre Abacial no resistí la tentación de dibujarla. En un entorno idílico, con un lugar donde sentarme, la temperatura ideal, unos compañeros que te animan mientras esperan pacientemente... ¡Así es un placer dibujar!





Unas horas antes, en Santo Domingo de la Calzada, ya había dibujado este apunte de la Torre Exenta. Rotulador calibrado y pincel de agua para un dibujo rápido, de esos que te llevan menos de diez minutos.




Concluida la visita al interior del Alcazar de Segovia, no podía irme de allí sin dibujar uno de sus torreones. Mientras tanto un tipo no dejaba de hacerme fotos con un camarón de esos enormes.





Ese mismo día, tras la comida, nos sentamos en una de las terrazas de la Plaza Mayor. Desde allí se veía parcialmente la Catedral de Segovia, y aproveché para dibujar este par de cúpulas (el poso del café me vino de perlas para colorear la fachada)




Cuando el personal del Museo Diocesano de Vitoria se percató de que estaba dibujando, se ofreció amablemente a proporcionarme cuantos datos fueran necesarios sobre las piezas que me interesaran, así como a darme permiso para fotografiarlas si lo consideraba necesario. ¡Así da gusto viajar con los cachivaches de pintar a cuestas!




Una parada antes de la comida para tomar una cerveza y dibujar esos tejados de la Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar.

jueves, 20 de junio de 2013

INDIOS


Esa maravilla de ahí arriba es sin duda la pipa de la paz que los indios buenos fuman siempre con el protagonista de la peli. Los indios malos  -ya sabéis: esos malditos pieles rojas traidores y asesinos-  prefieren desenterrar el hacha de guerra y se abstienen de fumar con los rostros pálidos, tal vez por la sencilla razón de que su pipa es tan chunga cómo esa de ahí abajo.

Hablo de aquellas películas del oeste que veíamos de niños, claro. Luego vinieron esos westerns más modernos, en los que los salvajes no eran tan canallas ni los soldados azules tan inocentes. Fue entonces cuando cambió nuestra escala de valores y comenzamos a mirar el mundo de otra manera. Pero eso, amig@s, ya es otra historia...
 

lunes, 17 de junio de 2013

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr (21x30 cm)

Después de los comentarios que dedicásteis a mi última acuarela  -gracias a todos, de corazón-, hay cierto canguelo a no dar la talla con la siguiente.

En fin, ahí la tenéis. Un camino que se pierde entre los árboles. Luces y sombras. Troncos, ramas y follaje. Y poco más. Así de fácil y así de complicada...

jueves, 13 de junio de 2013

LUCES EN LA CIUDAD



––¿Qué pintas, chaval?––  se interesó el abuelo cuando me vio garabateando frente al portal de su casa.
Le mostré los cuatro trazos de aquella figura aún inacabada y continué dibujando, demostrando aparente indiferencia hacia el anciano.
––¿Es aquel de allí, eh?––  preguntó alzando tembloroso su bastón para señalar el farol que me servía como modelo.
–– Pues sí señor, ese es. ¿Se parece?
––Sí… se parece bastante. Humm… estaba pensando yo que si traigo una foto de mi nieta, me la podías pintar en un momento.
––Uff… ¡qué va! Yo lo único que sé dibujar son cosas así––  repliqué enseñándole de nuevo mi obra, esta vez prácticamente concluida.
––Pues si lo que te gusta es pintar farolas mejor dejas de perder el tiempo a lo tonto, coges una brocha y les das una mano de pintura. ¡Que buena falta les hace!


Siempre me fascinó ese instante mágico en que la noche gana su batalla diaria contra los últimos rayos de luz del ocaso. Ese momento en el que la penumbra comienza a abrirse paso por calles y avenidas, obligando a que las luces de la urbe abandonen su diurno letargo y cobren vida perezosamente.

Me gustan, digo, esos primeros minutos de la noche ––quizá sean los últimos de la tarde, no sé––, durante los cuales se van encendiendo las farolas del casco viejo de cualquier ciudad, creando esa atmósfera misteriosa en la que todos los gatos comienzan a ser pardos; esa hora imprecisa en la que el paseante solitario siempre parece sospechoso ––no se sabe bien de qué–– y en la que amores de contrabando florecen en ese espacio oscuro y misterioso que a menudo existe entre farol y farol.

Me agrada, en suma, la mortecina luz de esa farola que al anochecer va disfrazando las fachadas de sombras y claroscuros hasta que adquieren infinidad de tonos grisáceos, como si del decorado de un film negro de Preminger, Raoul Walsh o Fritz Lang se tratara (los buenos cineastas, como los viejos rockeros, nunca mueren).

Más tarde, ya al alba, la luz de las farolas se va apagando y creo que es entonces cuando se rompe el hechizo, cuando desaparece ese embrujo que modestamente intento perpetuar en estos dibujos. Si lo consigo y a ustedes les gusta mi trabajo entonces, ay, afilaré mis lápices y continuaré dibujando. De lo contrario ya saben: ¡siempre me quedará lo de la brocha y la mano de pintura!

lunes, 10 de junio de 2013

CON LA IGLESIA HEMOS TOPAO



Cuando lo vi no me lo podía creer. Acababa de resguardarme en los soportales de la  iglesia de San Julián de Somió y, cuando lo vi, no me lo podía creer.

Minutos antes me había pillado la lluvia pintando un pequeño apunte no muy lejos de allí. Concluí la acuarela al resguardo que, en el borde de la carretera, me ofrecía la frondosa copa de un árbol y me dirigí raudo a la iglesia con la idea de dibujar al abrigo de su porche. Una vez allí, bajo techo, comencé a buscar algún motivo que pudiese protagonizar la próxima página de mi cuaderno y fue entonces cuando lo vi. Y claro, no me lo podía creer…


Me acerqué al tablón de anuncios y sí, ha cambiado el horario de la misa dominical en la Capilla de la Providencia. Y no es que me moleste que ahora dicha misa comience a las once de la mañana (¡Dios me libre de opinar sobre asuntos parroquiales!). Lo que me fastidia es que para comunicar dicho cambio se utilice la reproducción de uno de mis dibujos sin previo conocimiento por mi parte.



Señor párroco:

Doy por sentado que está usted tan ocupado con asuntos divinos que no puede perder su valioso tiempo ocupándose de temas tan terrenales como ponerse en contacto conmigo (de haberlo hecho le habría cedido con gusto los derechos de éste y de cuantos dibujos quisiera utilizar para tal fin). Pero lo que sí le puedo reprochar es el hecho de no hacer referencia alguna sobre el autor del dibujo. Nada ostentoso, padre. Tan sólo escribir algo cómo “Dibujo de Oñera” en letras pequeñitas, justo debajo de la imagen.

Sin otro particular, le saluda atentamente este humilde dibujante que no es su seguro servidor porque usted ya se sirve por sí mismo con premeditación (desconozco si también con nocturnidad y/o alevosía)

Dios guarde a usted muchos años.

Oñera

jueves, 6 de junio de 2013

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr (16x20 cm)

Tras tantos meses de lluvia de mi tierra brota agua por todos los poros. Y un par de jornadas de cielos despejados bastan para que parezca que va a reventar de puro verde.

A ver si el verano que llega tuesta un poco los prados  -pero poco, que a mí me gusta así de verde-  y a nosotros nos seca un poco el esqueleto.

lunes, 3 de junio de 2013

DIBUJANDO POR AQUÍ



Era la mañana de uno de los primeros días del verano gijonés. Tras pintar una pequeña marina en mi cuaderno, me siento en la terraza de un bar y hago este par de dibujos en la siguiente página. Se trata de un falso faro -en realidad es un restaurante- y de una de las farolas del paseo marítimo.





Una tarde de primavera, haciendo tiempo antes de la cena, realizo este dibujo rápido (quizá demasiado rápido) del Parque de Carbayedo en Avilés.





Aquí estoy en el Parque de los Pericones (Gijón), recogiendo los cachivaches tras dibujar un árbol con la estilográfica. Luego, antes de abandonar el parque, rematé la mañana con este apunte de una casa situada cerca de la entrada principal del cementerio.





En Puerto, parroquia rural cercana a Oviedo, nos juntamos una pandilla de amigos a comer (empanada, fabada y arroz con leche, para más señas). Antes, entre culín y culín de sidra, pude dibujar una de las plantas que había por allí.