jueves, 25 de julio de 2013

DIBUJANDO POR ALLÍ


Ostia Antica es, junto a Pompeya y Ercolano, la ciudad mejor conservada del antiguo imperio romano. Entre tal cantidad de ruinas, el principal problema fue elegir cuál de ellas dibujar.



Sin moverme del sitio llené una nueva página del cuaderno dibujando las bases de éstas columnas elegidas al azar (o casi)



El Museo de Pérgamo (Berlín) es otro de esos lugares en que resulta difícil decidir qué dibujar. Cuando opté por estas columnas del Templo de Artemis Leokophyene se me ocurrió utilizar las dos hojas con el cuaderno en posición vertical, para intentar transmitir la altura y magnitud del modelo



Descansando en un banco de Monhiu Park, tras patear el barrio judío de Berlín, descubrí la Nueva Sinagoga desde esta perspectiva y no resistí la tentación de dibujarla.



Un sol de justicia brillaba en el cielo de Roma aquel día así que, a la apacible sombra que ofrecían los árboles del Parque Aventino, realicé este dibujo rápido del Campanario de Sant'Alessio.



Otro sketch rápido, esta vez con las posaderas sobre una de las piedras milenarias del Foro Romano.

lunes, 22 de julio de 2013

¡QUÉ LÍO!

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr (21x30 cm)

Ese embrollo de troncos que buscan el cielo entre la espesura. Ese follaje que parece un muestrario de verdes. Esa maraña de ramas que aparecen y desaparecen entre las hojas. Ese camino que más que verse se adivina entre la maleza. Ese suelo que con cada mirada adquiere mil tonalidades diferentes...

Y yo allí con el pincel en la mano. ¡Qué lío!

jueves, 18 de julio de 2013

CUMPLIENDO PIPAS



En cierta ocasión oí decir a Alfonso Sanchez  -aquel crítico de cine en la televisión de mi infancia y juventud-  que él no cumplía años, sino películas.

Algo parecido me ocurre desde hace tiempo. Tengo la sensación de ir cumpliendo pipas. Cada vez que el calendario se empeña en recordarme que estoy un año más lejos de aquel día en que asomé por aquí por vez primera, me encuentro una nueva pipa en mi vitrina.

La que véis ahí arriba, esa que tiene la cazoleta con forma de cubilete, es la que cumplí este año. Las que muestro a continuación son las que recibí en mis últimos cumplepipas...






Dos tubos de acero se unen a rosca para formar esta pipa. Así de sencilla.










Pequeña pipa africana de apenas 8 cm, realizada en madera tallada y posteriormente tintada.








Pipa de acero que no produce humo. Para fumar discretamente sin ningún tipo de humareda delatora.







Pipa realizada en madera, de original y sencillo diseño.








Aunque tiene forma de pipa, en realidad es una boquilla para fumar cigarrillos.

lunes, 15 de julio de 2013

GIJÓN - CUADERNO DE VIAJE (II DE 2013)

LAS MESTAS
Acuarela


PARQUE FLUVIAL
Acuarela


  PARQUE DE LOS PERICONES
Acuarela


PUEBLO DE ASTURIAS
Rotulador calibrado y pincel de agua


PUEBLO DE ASTURIAS
Rotulador calibrado y pincel de agua


SOMIÓ
Acuarela


SOMIÓ
Acuarela

jueves, 11 de julio de 2013

OTROS TRONCOS

Acuarela sobre papel (20x33 cm)

En la misma línea de la anterior acuarela, otros troncos casi a contraluz. Con la claridad que se filtra entre ramas y follaje para acabar creando esas sombras alargadas sobre el suelo.

lunes, 8 de julio de 2013

LA CHICA DE LA CRUZ ROJA



Con la idea de evitar irse a la mili —aquel deber que antaño teníamos todos los españoles varones de servir a la Patria y perder año y medio de nuestras vidas cumpliendo el Servicio Militar— algunos de mis amigos se alistaron como voluntarios en la Cruz Roja, firmando un contrato que les obligaba a realizar esporádicas guardias en la sede de dicha institución, así como a ejercer de sanitarios en puestos de carretera y eventos deportivos durante los fines de semana.

También realizaban servicios para tan magna institución jóvenes féminas, las cuales, en la mayoría de los casos, estaban preciosas con sus uniformes de color azul marino tipo azafata de Iberia. En su caso no conozco a ciencia cierta los motivos que las movían a alistarse, aunque creo recordar que ganaban puntos para acceder a futuras oposiciones del Estado.

Cierta tarde me encontraba charlando con un colega que estaba de guardia en la puerta del cuartel que la Cruz Roja tenía en una céntrica calle de la ciudad, cuando vi acercarse a un grupo que regresaba de realizar un servicio en algún acontecimiento deportivo. La verdad es que en ellos no me fijé mucho —seguro que con aquel uniforme tenían la misma pinta de garrulos que Manolo Gómez Bur en Tres de la Cruz Roja—, pero a ellas sí que las miré concienzudamente, sobre todo a aquella morenaza que se acercaba quitándose el gorrito de barco y soltando la melena al viento (les juro que con el traje-chaqueta azul estaba más buena que Conchita Velasco en Las chicas de la Cruz Roja, por increíble que pueda parecer)

Convencí a mi amigo para que me la presentara —por aquellas fechas él bebía los vientos por otra, de lo contrario jamás me hubiese facilitado la labor— y quedé en esperarla mientras se cambiaba de ropa. Una operación perfecta: ¡menos de cinco minutos y ya tenía a aquel bombón en el bote!

Esperé charlando con mi amigo —más bien presumiendo, para qué les voy a engañar— hasta que la vi bajar por aquellas escaleras, y entonces se me cayeron los cataplines al suelo. Sí, sí, como lo leen: ¡al suelo! (y sí, también como lo leen: ¡los cataplines!)

Supongo que la tía seguiría teniendo el mismo tipazo que minutos antes, pero no lo podría asegurar porque en lo único que me fijé es en la cantidad de mierda que llevaba encima. Vestía una blusa que cuando salió de fábrica seguro que había sido de color rosa, pero que ahora tenía un tono indeterminado y estaba adornada con un par de lamparones —¿de grasa?— a la altura de la teta izquierda. Llevaba unos vaqueros, ajustados eso sí, de esos a los que la mugre va comiendo el color azul, tornándolos hacia una tonalidad que más bien tiende a confundirse con la gama de los marrones. El jersey que tenía anudado a la cintura estaba repleto de esas bolitas que salen en las prendas tras innumerables lavados (no me explico por qué salieron en este caso, ya que viendo el resto de la indumentaria estoy seguro de que dicha prenda desconocía lo que era esa sensación de dar vueltas dentro de una lavadora)

¿Y los zapatos? Los zapatos eran… Bueno, permítanme ustedes que me abstenga de comentar el estado del calzado de la mencionada señorita.

Así las cosas comprenderán que, a pesar de lo buenísima que estaba la condenada, me inventase una excusa para no acompañarla aquella tarde —ni ninguna otra, por supuesto— y me fuese de allí como quien huye de la peste.

Pasé después por dos o tres garitos de moda con la esperanza de encontrar al resto de la pandilla, pero está visto que no era mi día de suerte. Opté entonces por ir a ver una película. Miré las carteleras de varias salas del centro de la ciudad  —affiches llaman los entendidos a esas fotos que antiguamente lucían en las vitrinas que a tal efecto existían en las fachadas de los cines— y me decidí por 39 escalones, remake de un film del mismo título que Hitchcock ya había dirigido allá por los años treinta.

Yo que me las prometía tan felices y ya ven: una tarde de cine, en franca retirada y… ¡con el rabo entre las piernas!

jueves, 4 de julio de 2013

ASTURIAS - CUADERNO DE VIAJE (II DE 2013)

FARO DE ORTIGUEIRA (COAÑA)
Acuarela


FARO DE ORTIGUEIRA (COAÑA)
Acuarela


LA BÉRVOLA (LLANERA)
Rotulador calibrado y pincel de agua


CASTAÑERA (LLANERA)
Acuarela


POSADA DE LLANERA
Acuarela

lunes, 1 de julio de 2013

¡ESOS TRONCOS DE ÁRBOL!

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr. (21x30 cm)

De nuevo luces y sombras entre los troncos y las ramas de unos árboles. Los de atrás, sólo insinuados. Con mayor definición, ya sabes, los más cercanos...