jueves, 1 de mayo de 2014

VOLVER A EMPEZAR


Viajaba en autocar de Madrid a Gijón mientras la radio comunicaba que esa tarde se iba a estrenar una película en el Teatro Arango. Tenía las pulsaciones a mil después de despistar a la Policía Militar, que me persiguió por toda la estación de autobuses de Valladolid cuando me vio desayunando en la cafetería vestido de paisano (había sustituido el traje de marinerito por unos tejanos y una camisa a cuadros en el baño de la estación), así que permanecer atento a la noticia seguro que sirvió para tranquilizarme.

Informaba el locutor que el film se presentaba en Gijón a nivel internacional, que la mayoría de exteriores estaban rodados en las calles de mi ciudad y que el director era José Luis Garci.

Ya había visto otras pelis de Garci con anterioridad (Asignatura pendiente, Las verdes praderas, El crack) y la verdad es que me habían gustado. Y aunque no podía imaginar, claro, que Volver a empezar iba a ser la primera película española que ganaría el Oscar al mejor film en lengua no inglesa, decidí no perderme el evento.

Lo cierto es que aquel estreno fue todo un acontecimiento en Gijón ya que, aunque no era la primera vez que las cámaras grababan por nuestras calles —anteriormente ya se habían filmado en nuestra villa pelis como Los peces rojos o Jandro—, es lógico que el trajín de las gentes del cine trabajando por rincones de la ciudad llame la atención a los vecinos del lugar.

Que yo recuerde jamás en ningún cine de la ciudad se proyectó película con tal escándalo en las butacas. Según iba transcurriendo la historia, los gijoneses, poco acostumbrados a ver las cosas cotidianas reflejadas en la gran pantalla, no dejábamos sin comentar ni una sola escena:

—Mira, mira: ¡mi güela asomáa n´el balcón!
—Tenía razón el mi xienro: ¡sal el mi erredoce aparcau en doble fila!
—¿Aquel de allí no ye Ladio? Sí muyer, uno muy célebre que trabaya na fábrica tabaco. ¡Tienes que lu conocer!
—¿Pa onde va esi autocar tou lanzau por ahí? ¡Si ye direción prohibida!

Quizá fuese que aquellos comentarios me impidieron entrar de lleno en la trama, o que aún era muy joven para dejarme seducir por una historia sobre el amor en el ocaso de la vida. El caso es que la primera vez que vi Volver a empezar no me gustó demasiado; aunque luego, en posteriores revisiones, mi impresión sobre la película iba a cambiar por completo.

Con Ángel Llorente y el propio Garci al teclado de la Olivetti, el guión cuenta como un reciente Premio Nobel de Literatura regresa a su Gijón natal tras muchos años de ausencia. Allí se reencuentra con la mujer que fue su primer amor y juntos recuerdan los momentos más felices de su juventud, a la par que viven una nueva historia de amor. Si añaden luego esos impresionantes exteriores de la ciudad que Garci supo captar como nadie, y se envuelve todo con la música de Cole Porter tenemos, claro, una película de Oscar.

Antonio Ferrandis y Encarna Paso están impecables —actualmente no hay muchas actrices que sepan transmitir como lo hace Encarna (para muestra vean la escena del reencuentro de los dos protagonistas en la Galería de Arte Tioda)—  y José Bódalo genial (la escena en que lee la carta y se entera de la enfermedad de su amigo es un derroche de sentimientos)  Del resto del reparto destacar a Agustín González, fenomenal en esas escenas cordiales que sirven para que se afloje esa maraña de sensaciones que te oprime la garganta, permitiéndote de ese modo que tragues un poco de saliva.

Llegados a este punto, supongo que no hará falta que les recomiende que vean Volver a empezar en cuanto tengan ocasión. Personalmente les puedo asegurar que cada vez que la veo me gusta más.

Claro que si ustedes nunca se bañaron desnudos en la playa de Perlora una noche de verano, mientras pasaba el tren de Candás con sus ventanillas iluminadas dejando entrever la silueta de aquella pandilla que volvía a casa cantando al son de sus guitarras, tal vez entonces  —si no vivieron dicha experiencia, digo—  vean la película con otros ojos.

12 comentarios:

  1. Para tí, esta peli, aparte de su valor artístico, tiene valores de cercanía, de ser algo personal y tuyo, por lo que casi tú también eres protagonista en cuanto que conoces de primera mano el entorno dónde fue rodada, todos los rincones te son familiares, y claro, eso le imprime un carácter especial, supongo. Hace mucho años que la ví, y mi recuerdo es vago y difuso, no vendría mal volver a empezar a verla quizá con otros ojos, ya que en aquellos años efervescentes y tan repletos de cosas nuevas en nuestras vidas, hayan distorsionado mi visión de esta peli oscarizada. El cine de Garci no está precisamente entre mis favoritos, aunque sí le reconozco su cuidado en los exteriores, en su fotografía a veces espectacular, por ejemplo en "El abuelo", allí lucía Asturias en todo su esplendor y los primeros planos de Cayetana Guillén, por entonces su pareja sentimental, eran magníficos. bueno, en cuanto tenga oportunidad, revisaré "Volver a empezar". Tu bonito relato me ha hecho rebobinar en el tiempo viejas vivencias.
    Abrazo.

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    1. Aunque las últimas pelis me gustaron algo menos, en general sí me gusta el cine de Garci.
      Ojalá vuelvas a empezar a verla, Carmen. Y cuando vuelvas a acabar de verla ya me dirás...
      Siempre reconforta que uno de mis textos traiga a la memoria del lector viejas vivencias.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  2. Asignatura pendiente. Siempre que la han puesto en televisión (que han sido contadas veces, la verdad) ha surgido algo (sin contar el hecho de que mi santo ame las películas de destripamiento, acción, policiacas, lo que hace duras las negociaciones televisivas) que a última hora ha hecho que no pueda verla. Como dice Carmen, el hecho de tener viviencias que te han agarrado a los lugares, y ese engrandecimiento del que el paso del tiempo provee a los momentos vividos, te hace sentirte identificado, casi protagonista. No es de extrañar pues, esa revolución en el patio de butacas de quienes, como tú, se iban reconociendo a través de la pantalla. A mí El abuelo, es una película que, literlamente, me atravesó. Coincidió además que como a ti, había cosas que, emocionalemente me ataban, como que contiene escenas, tanto interiores como esteriores, rodadas muy cerca de aquí, en el Monasterio de La Vid, y que era la última película que se exhibía en un cine de los de toda la vida, antes de ser cerrado. Aún guardo la imagen del cine, abarrotado, nosotros en la platea, la emoción contenida, los suspios y sollozos, unos abiertamente exhibios, otros intentando pasar desapercibidos...
    Tu oscar, el del dibujo, me gusta.

    Abrazotes
    Retomando. En periodo puro y duro de adaptación postvacacional. Aiss...

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    1. Asistí a la última proyección de algunos de los antiguos cines de Gijón, y la verdad es que se viven sentimientos extraños. Hoy ocupan su lugar hamburgueserías, hoteles, ópticas, casinos, clínicas estéticas... (aunque unos pocos sigamos empeñados en llamarlos por su nombre: Robledo, Goya, María Cristina, Hernán Cortés, Arango...)
      Bienvenida de nuevo, Margarita.
      Un abrazo.

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    2. Oñera es bonito recordar todo lo bello de ayer.
      Te felicito por hacernos retroceder en el tiempo y de esta forma
      transportar nuestras vivencias de momentos inolvidables.
      Gracias y un abrazo.

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    3. No hay que pasarse con los recuerdos, pero creo que un poco de nostalgia no está mal.
      Me alegra haber avivado tus vivencias, Mariluz.
      Un abrazo.

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  3. Volveré a verla, casi no la recuerdo, seguro que la veré con otros ojos. Gracias por describirlo de esta manera, da gusto leerlo. Un abrazo Oñera.

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    1. Gacias a ti, Olga. Por leerme y comentar...
      Vuelve a verla y ya me dirás.
      Un abrazo.

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  4. Hola Oñera: Con respecto a la pelicula no puedo opinar pues no la he visto, pero me encantan tus relatos pues dejan una vivencia de donde sucedieron y asi uno puede volar con la imaginación y apreciar que es lindo rememorar. Un abrazo amigo!!

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    1. Gracias Mercedes. Continuaré publicando mis escritos en el blog y ojalá te sigan gustando.
      Un abrazo.

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  5. Es tu habilidad literária, no el tema, la que te ata a su lectura, y sientas que el
    relato se acabó.
    Hoy es una crónica, anovelada, de un sentido recuerdo, otras veces, ha sido una
    exposición cruda, a veces, por su contenido, incluso cruel, de acontecimientos,
    no por voluntáriamente ignorados, menos reales.
    Si, como en todas las artes, es la forma, no el fondo, lo que el artista debe dominar.
    Te felicito, al igual como pintor, eres un gran literato.!!!

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    1. Ya se sabe que quien mucho abarca por aprieta...
      De todas formas seguiré siendo aprendiz de todo y a ver si así, dentro de muchos años, soy merecedor de un comentario como este.
      Muchas gracias, Fernando.
      Un abrazo.

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