domingo, 30 de noviembre de 2014

LA HERENCIA



––Papá tenía una caja fuerte ––aseguró el primogénito mientras sus hermanos asentían.

––Pues seguro que en ella guardaba sus últimas voluntades ––replicó con serenidad Don Andrés, acostumbrado a tratar este tipo de casos en la notaría––. Si nadie conoce la combinación, la abrirá un profesional en mi presencia.

Mientras se realizaba la apertura de la caja los hijos del finado hacían recuento de sus bienes. La casa en la playa, el chalet de la sierra, el céntrico duplex… ¡Eso sin contar la saneada cuenta bancaria que atesoraba el viejo! ¿A cuanto tocaría cada uno tras el reparto?

La lectura del testamento aclaró sus dudas: ¡Se lo dejó todo al notario!

8 comentarios:

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    1. Sí Olga: ¡sobre todo a lo ancho!
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  2. Jiiiiiiiiiiiiiiii, qué bueno, qué buenooooo, mi Brad (la de amigos, amigas y parientes que van a querer tener un "acercamiento" al notario... jiiiiiii)

    Abrazotes
    Posdata: pobres hijosssss, jiiiiii

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    1. Muchas gracias, Marga. No sé por qué me da que los notarios ya tienen bastantes "acercaos"
      Un abrazo.

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  3. Hola Oñera: Muy bueno tu relato............... en la viña del señor hay de todo, existe esa forma de proceder, no es para sorprenderse. Un abrazo!!

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    1. En ocasiones la realidad supera a la ficción...
      Gracias Mercedes.
      Un abrazo.

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  4. Oñera!!!!!!! quina mala llet!!! tonet guapu! i a por herencias más exquisitas... ahora relucen muchas! tonetssss buen dibujito con dinerito...

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    1. A veces los herederos se llevan sorpresas, Teresa. Para bien o para mal...
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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