viernes, 26 de diciembre de 2014

TRAS LA NAVIDAD



Fui feliz durante las fiestas navideñas pero después no me sentó nada bien este cambio climático, repentino y caprichoso, que elevó de forma ostensible la temperatura. Estos últimos días he adelgazado drásticamente y el viejo sombrero, que parece más grande y pesado por momentos, cada vez se me incrusta más en la cabeza. Uno tras otro fui perdiendo los botones y ni siquiera llevo con dignidad la bufanda que los niños me regalaron.

No parece que el tiempo vaya a enfriar en breve y presiento que, de seguir así, no voy a durar mucho. En fin, es lo que hay. Así de corta es la vida del muñeco de nieve.

8 comentarios:

  1. Amigo mío, sigue con tus misteriosos, e impactántes, relatos,
    que tantísimos seguimos, con admiración.
    Siempre cargados de humanidad, de la que, tu eres un
    inagotable yacimiento. Feliç Año nuevo.

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    1. Continuaré contando tonterías mientras siga teniendo ocurrencias (de las que ocurren y de las que se me ocurren)
      Gracias Fernando.
      Un abrazo.

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  2. Precioso relato!!! Eres un buen cuentista!!
    Y, con respecto a ti, protégete bien la cabeza... que si no, no te fluirán las ideas. Da igual el tamaño... aunque necesitarás uno grande o boina de esas de Bilbao.
    Porque de espantapájaros... no te veo todavía!
    Un fuerte abrazo y buen año.

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    1. Ando bien dotado de tarro, así que para protegerlo necesito un sombrero de los grandes...
      En cuanto a los pájaros, más que espantarlos los tengo en la cabeza.
      Gracias Joshemari.
      Un abrazo.

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  3. Oñera en mi humilde opinión prefiero una cabeza llena de pájaros, a que esté hueca.
    Es bonito darle a la imaginación trabajo.
    Yo soy feliz haciendo mis pobres versillos.
    Y así en el 2015 te deseo felicidad y escritos con gracia. Un abrazo grande.

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    1. Querida Mariluz: ¡Imaginación al poder!
      Espero seguir dándole a la materia gris duranto todo el 2015.
      Un abrazo.

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  4. Hola Oñera, feliz año. Lo leia y pensaba en esa persona que estaba sufriendo cambios, y al final era el muñeco de nieve. Cómo me gustan tus relatos.

    Un beso

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    1. Muchas gracias, Rosa. Así da gusto escribir y publicar...
      Un abrazo.

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