jueves, 27 de marzo de 2014

MÁS SEBSI


Pipas llegadas de Túnez, Marruecos o Argelia. Realizadas en madera, plata o hueso de dromedario. Talladas, torneadas o grabadas. Con pequeñas cazoletas de arcilla, piedra o madera. Pero siempre larguiruchas. Lo dicho, más sebsi...







lunes, 24 de marzo de 2014

TAN AGUSTITO EN SANTOÑA


De regreso de San Sebastián paramos a comer en la villa cántabra de Santoña. Antes, a la hora del vermut, intenté pintar la porción de ría que tenía frente a mí. Y digo que lo intenté porque esta página de mi cuaderno no refleja el encanto del entorno ni muchísimo menos.

Y es que a este papel no le gustan nada las aguadas (disculpas, ya saben), pero quería dejar constancia de aquel momento en un lugar de gran belleza, en el que nos encontramos tan agustito...


jueves, 20 de marzo de 2014

SEBSI


La semana pasada encontré esta pipa en una pequeña tienda de la Parte Vieja de San Sebastián. Así, bien abrigadita en su funda de cuero, tal como la veis ahí arriba.

Se trata de una sebsi, modelo de pipa de cuerpo larguirucho y pequeña cazoleta muy común en los paises del Magreb (el vendedor me aseguró que ésta vino de Marruecos para, por un módico precio, pasar a formar parte de mi colección)


lunes, 17 de marzo de 2014

PAIS VASCO - CUADERNO DE VIAJE

CATEDRAL DEL BUEN PASTOR - SAN SEBASTIÁN
Estilógrafo y lápiz acuarelable


PARQUE DE MIRAMAR - SAN SEBASTIÁN
Sanguina y pincel de agua


FAROLA - SAN SEBASTIÁN
Estilógrafo y lápiz acuarelable


RÍA DE PASAJES
Acuarela


PEINE DEL VIENTO - SAN SEBASTIÁN
Estilógrafo y lápices acuarelables


FAROLAS - SAN SEBASTIÁN
Estilógrafo y lápiz acuarelable


MONTE URGULL - SAN SEBASTIÁN
Sanguina y pincel de agua

miércoles, 12 de marzo de 2014

REGATEO


Esta pipa estaba allí esperándome, amontonada entre un sinfín de trastos viejos. Tanto que me fue imposible cogerla sin antes apartar un pomo de puerta oxidado y un San Pancracio manco del brazo derecho, impedido el pobre para realizar la acción principal para la que había sido diseñado (ya sabéis: sostener en alto una de esas monedas con agujerito)

––¿Cuánto pides por ésta, jefe? ––pregunté tras examinar la pipa sin mostrar mucho interés.
––Tres euros, amigu.
––¡Uff! Eso sería en tiempos normales, pero ahora…
––Déjotela en dos. ¡Preciu anticrisis!
––No tengo más suelto ––le dije mostrando una moneda de un euro sobre la palma de mi mano.
––Unocincuenta. ¡Y pierdo perres contigo!
––Vale anda ––saqué del bolsillo un billete de veinte euros––. ¿Tienes cambio?
––¡Venga p’acá esi euro!

En el Rastro de Gijón, el domingo pasado hacia las 11 de la mañana

jueves, 6 de marzo de 2014

TURCAS


No todas las pipas iban a ser de espuma de mar. En Turquía, digo. Las hay también de otros materiales, como estas que muestro hoy. Una tallada en piedra y otra de madera con remates de latón.

Ambas abandonaron hace años el bullicio del Gran Bazar de Estambul y, para mi regocijo, se instalaron en la tranquilidad de las vitrinas de mi salón.