domingo, 13 de diciembre de 2015

¡A QUE NO ME VES!



VER PARA CREER

El hombre invisible entró a hurtadillas en la sala de espera. Napoleón, la mujer de los gatos y la enfermera jefe no pudieron evitar mirarse y sonreír.


OBVIO

Soy el hombre invisible, como se puede ver.


VECINOS

Ya es casualidad que vivamos dos hombres invisibles en la misma ciudad. Además dicen que nos parecemos mucho. Tengo que preguntarle si somos parientes, si algún día lo veo.

9 comentarios:

  1. Amigo Oñera, me rindo, y te rindo pleitesía
    por la calidad de tus sintetizados relatos,
    de profundo contenido.

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    1. Relatos cortitos, Fernando. Porque pa lo que hay que ver...
      Gracias amigo.
      Un abrazo.

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  2. Ji,ji... "Veamos"... Y la de preocupaciones en vestuario que se ahorran estos invisibles... ¡ Ois, Leñe, qué cucos! Aunque sus problemas tendrán también a la hora por ejemplo de gestionar la foto para el DNI ¡Oh... plof!

    Abrazotes

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    1. Ya ves, Marga. Seguro que son los únicos que no salen mal en la foto del carné.
      Un abrazo.

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    1. Pues me has chafao la ilusión, Joshemari. Yo que me creía el hombre invisible y resulta que sigo siendo el calvo y gordo visible. ¡Hay que fastidiarse!

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  4. Un día que entro para ver tus dibujos, i no te veo ni a ti!!!! Buena entrada.

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    1. Gracias M. Antònia. Encantado de verte por aqui.
      Un abrazo.

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