jueves, 28 de enero de 2016

VERGÜENZA



Todo empezó con un pequeño grano. Luego se convirtió en un bulto, que fue endureciendo hasta que, una mañana al despertar, se vio en el espejo con aquella prominencia angulosa en el centro de la frente.
Llamó a la oficina fingiendo que estaba indispuesto y quedó en casa cavilando cómo resolver aquella situación. No quería que nadie se enterase de su problema y de ninguna manera iba a permitir que alguien lo viera de aquella guisa, por lo que en ningún momento barajó la posibilidad de pedir ayuda.
No le quedaban familiares cercanos y nunca había tenido muchos amigos, así que pronto el teléfono dejó de sonar. Con el tiempo aquella protuberancia, lejos de mejorar, seguía creciendo cual cuerno de unicornio. Para colmo la nevera ya estaba vacía y en el armario apenas quedaban un par de latas.
Lo encontraron varias semanas después, acurrucado en el suelo de la cocina con una nota en blanco entre las manos. Los empleados de la funeraria lo depositaron boca arriba en uno de esos féretros de nueva generación. Esos que diseñaron más altos en el lado de la cabeza cuando a toda la humanidad nos creció ese cuerno, largo y recto, encima del entrecejo.

11 comentarios:

  1. La primera en la frente.... posteriormente y tras
    de estos tiempos de gran fiesta que estámos viviendo,
    ya han salido al mercado ataudes biplaza-cornúpeta,
    y está en estudio el side-car con nevera para poder
    cumplimentar la apocalíptica profecía de..... :
    CORNUDO Y PAGAR LA BEBIDA... !!!!!!!!
    Seguiremos informando, porque está prevista
    la construcción de CÁRCELES con FALLAS y MASCLETÁS,
    para poder sentir EL CALORET.... !!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. P.D. Y esto da, verdaderamente, mucha VERGUENZA.

      Eliminar
    2. Y a qué precio todo ello: los ataudes para dos, los sidecares, las mascletás entre rejas y hasta los cuernos... ¡una verdadera vergüenza!

      Eliminar
  2. ¿Habrá bastantes cárceles para tanto unicornio? El "unicornio azul" de Silvio Rodriguez no sale de su asombro... y yo tampoco.
    Abrazo Oñera, y sigue despetándonos la imaginación que casi siempre se queda corta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Imaginación al poder! Seguiré escribiendo relatillos, Carmen.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Hola Oñera: Tan buenos tus relatos, como tus pinturas. Este esta super!!!Buen fin de semana y abrazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Mercedes. Un poco de todo...
      Buen finde, amiga.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Jiiiii... ais, relatos como este me hacen reconciliarme con Dios, quien tuvo a bien no concederme sentido del ridículo. Ois, qué manía la del género humano con lo de no querer ser "el raro"...
    Muy bueno, Oñera, muy bueno este relato. Llego a él un tanto tarde, pero me ha resultado muy sabroso.

    Abrazotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mas vale tarde que nunca, Marga.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

      PD - ¿Nos vemos en el encuentro de Elche?

      Eliminar
  5. Todos somos raros... unos más que otros, sin señalar a nadie!
    Pobre hombre... Este al menos tenía un solo cuerno y hay otros que llevan dos y bastante desarrollados. Siguen saliendo a la calle y a veces con su pareja, como si ná. Y qué?
    Bueno, he llegado tarde a esta entrada y es que las cosas se me acumulan.
    Un buen relato amigo Oñera. Gracias por hacernos pasar un buen rato.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por leerme, Joshemari. A mi también se me están acumulando varias cosas, a ver si pongo un poco de orden un día de estos...
      Un abrazo, amigo.

      Eliminar