jueves, 25 de febrero de 2016

OJOS GRANDES



Los señores Roja enviaron a su hija a casa de la abuelita, que vive al otro lado del peligroso bosque. ¡Qué irresponsabilidad!  Desde luego hay parejas que nunca deberían ser padres. Y es que no pueden ser de fiar unos individuos capaces de poner a una recién nacida el nombre de Caperucita.

La pobre niña caminó sin amilanarse ante aullidos, graznidos y demás sonidos que llegaban de la espesura. Cruzó ríos y esquivó fieras y alimañas hasta que, no me pregunten cómo, llegó ilesa cuando ya hacía tiempo que la noche se había adueñado de aquellos parajes.

––Abuelita, abuelita… ¡qué ojos más grandes tienes!


Para continuar elija la opción 1, 2 ó 3


1

––Soy el búho, ¡gilipollas!  La vieja vive en aquella casa, detrás del gran roble.



2

––Ya lo sé, hija. Desde que subcontrataron a los japoneses para ilustrar los cuentos infantiles siempre me dibujan así. ¡No gano pa rímel!



3

––Son para verte mejor ––gritó el lobo a la par que rodeaba a la niña con sus brazos peludos.

De repente los leñadores salieron del armario  ––yo siempre había sospechado algo, la verdad sea dicha––  y la abuela llegó de la cocina con una tarta en las manos. Caperucita sopló nerviosa las velas mientras todos cantaban “Cumpleaños feliz”. El lobo, tan tontorrón como siempre, no pudo evitar una lagrimita.

8 comentarios:

  1. Amigo mio, con la tercera opción, creo, te superas a ti mismo,
    con lo que cuesta !!!
    Me imagino el decorado,... los tiarrones saliendo del armario, un lobo,
    capaz de lloriquear, una abuela que recibe, en casa apartada, a vete a
    saber a quien.... Una "cenorra" post farra, y una niña, o no tan niña,
    de puesta de largo, en estos "party" .
    BUÑUEL,en estado puro !!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo lo contrario: ¡superarme a mí mismo es facilísimo!
      Parto de un listón muy bajo, amigo.
      Muchas gracias, Fernando.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Pues yo me apunto a la tercera opción (habiendo papeo...) pero mira que también podría haber sido que la abuela tuviera los ojos tan grandes porque llevara lentes de hipermétrope o porque hubiese sido operada de cataratas, jiiii...

    Abrazotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Le doy muchas vueltas a la historia de Caperucita, un cuento infantil que no me gusta nada. Algo tengo escrito con la abuela hipermétrope...
      Un abrazo, Marga.

      Eliminar
  3. Tus versiones de los cuentos clásicos me parecen muy buenas, les sabes dar otra vuelta de tuerca que no hacen leerlos con otras miradas. Por cierto, la ilustración del ilustre es soberbia.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como ya dije en "Ladrones"... ¡nunca un texto mío estuvo tan ilustremente ilustrado!
      Muchas gracias, Carmen.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Para salirme de lo que el gran ilustrador el Ilustre, ha ilustrado y otras mozas que han opinado que era la tercera, pasaré a la opción 1. Pues sí, era el búho y por ello tenía aquellos ojos tan grandes. "Asín" de simple!! Jo, qué retorcidos sois!!
    Muy buena, Oñera. Como siempre y también magnífica, la ilustración. Vaya pareja!!!!!
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En este caso hay finales para todos los gustos, Joshemari.
      Algo retorcidos sí que somos. Y seguramente cosas peores también...
      Gracias amigo.
      Un abrazo.

      Eliminar