jueves, 28 de abril de 2011

LEÓN - CUADERNO DE VIAJE

CUADERNO ARTIST (21x15 cm)
ABRIL 2011


EMBALSE DE BARRIOS DE LUNA
Estilógrafo y acuarela


CARRASCONTE
Estilógrafo y acuarela


RIOSCURO
Estilógrafo y lápiz acuarelable


RIOSCURO
Estilógrafo y acuarela

miércoles, 20 de abril de 2011

VIDA Y COLOR












Crema / tinta sobre papel (17,5 x 17,5 cm)


Hay dos hechos de mi infancia que aparentemente carecen de importancia y, sin embargo, recuerdo con especial cariño: los juegos en la calle y aquella maravillosa colección de cromos titulada Vida y color.

Tal vez no sea extraño que los que fuimos niños durante la década de los sesenta, en un tiempo en el que no existían internet ni videojuegos, y en el que la televisión sólo emitía escasas horas al día, recordemos con nostalgia aquellos juegos callejeros con los amigos: el escondite, el pío campo, el pañuelo, balón brilé . . .

Existían también otros juegos para los que había una época del año preestablecida –¿qué ser supremo sería el que marcaba cuando había que dejar de jugar a una cosa para empezar con otra?– como las chapas, las canicas o la peonza. Eso en lo que a los muchachos se refiere, porque antes los juegos se diferenciaban por sexos sin que nadie se escandalizara por ello, y las niñas jugaban a la comba, la goma o los cromos, por poner algún ejemplo.

Claro que todo esto era posible si te portabas bien, porque de lo contrario la respuesta de tus padres era castigarte a no salir a la calle. Solía aprovechar yo ese tiempo en que no podía jugar con los amigos para dibujar en un cuaderno, copiando mis cromos preferidos de la colección Vida y color. Pintaba entonces –con mis lápices de colores Alpino y mis rotuladores Carioca– insectos, animales salvajes, hombres y mujeres de extrañas tribus desconocidas y, sobre todo, microorganismos nunca vistos anteriormente, ya que la mayoría de aquellos chiquillos jamás habíamos mirado a través de un microscopio (¡no es raro que aquellos bichitos de múltiples formas y colores nos parecieran seres de otra galaxia!).

Ese es el mundo que trato de evocar en las obras que componen mi Vida y color particular. Un tiempo en el que, a la par que mi generación empezaba la aventura de vivir, un país entero comenzaba tímidamente su vida en color, tras dos décadas en las tinieblas de la postguerra (el color pleno, con la libertad que da su infinita gama cromática, no llegaría hasta noviembre del año 1975).

Hoy, que en lo referente a libertades vivimos en tecnicolor y en pantalla amplia de cinemascope, sólo cada 23 de febrero nos acordamos que unos tipos, de esos a los que les gusta pintar con pistola, intentaron estrecharnos esa pantalla y volver a teñir nuestras vidas de gris. Hoy, que vivimos a todo color digo, a buen seguro que la palanca de nuestra máquina del tiempo se atasca por la falta de uso y nos impide recordar aquellos días.

Ojalá alguna de las obras que doy a conocer en esta presentación sirva para avivar recuerdos de aquellos tiempos, para rememorar los años en que un país comenzó una nueva época de Vida y color. En caso contrario, si no consigo que quien observe mis obras lo haga con la mirada de un chiquillo, buscaré por viejos cajones mi antiguo álbum de cromos –y mis desgastados rotuladores y lápices de colores– para volver a comenzar de nuevo. Tal vez así, dentro de otros cincuenta años, consiga dibujar y pintar como un niño.







































Técnica mixta sobre papel (40 x 50 cm)

domingo, 17 de abril de 2011

LOS DIEZ MANDAMIENTOS


Si me quieres dímelo
y si no vete al carajo
que otras mejores que tú
ya las tuve yo debajo . . .

. . . solían entonar los muchachos mayores del barrio cuando mis amigos y yo aún éramos unos enanos. Cantaban eso y otras muchas cosas -todas ellas ininteligibles para nosotros, claro está- entre risas y comentarios jocosos, mientras los pequeños revoloteábamos a su alrededor intentando entender a qué se debía tanto cachondeo.

Les puedo asegurar que llegué a realizar un profundo análisis de la coplilla en cuestión y maldita la gracia que le encontré. Y si no me creen les ruego que continúen leyendo y verán a qué conclusiones es capaz de llegar un chiquillo de los años sesenta, cuando era tabú todo lo que tenía relación con el sexo. Pongámonos pues manos a la obra, estudiemos la estrofa y veamos cómo los niños de mi generación -y de otras muchas, me temo- íbamos descubriendo, con la calle como única maestra, aquel tema que nos era vedado por nuestros mayores.

"Si me quieres dímelo y si no vete al carajo" dice la primera parte de la copla. ¿Qué será un "carajo"?, me preguntaba. ¿Estará ahí el meollo del asunto?. ¿Habrá que saber ir al "carajo" ese para pasárselo en grande como los mayores?. Sinceramente lo ignoro, pero tengo la impresión de que lo realmente gracioso está al final de la estrofa, de manera que será mejor que continuemos analizando.

"Que otras mejores que tú ya las tuve yo debajo" continúa la canción. ¡Y se descacharraban de risa los jodíos!, mientras que los más pequeños seguíamos en Babia sin enterarnos de nada.

¿Será que carecemos de sentido del humor?. Pues es improbable, amén de estadísticamente harto difícil, dado el alto porcentaje de chiquillos que no encontrábamos sentido a todo aquello. Y a mí, que vivía en el Tercero y a la única que tenía debajo era a la viuda del Segundo, no me parecía que eso fuese motivo para tanto jolgorio.

Así que si no me quieres te puedes ir al "carajo" ese, porque yo tengo debajo a la viuda. Y eso que había permanecido engañado desde tiempo inmemorial, pensando que el hecho de vivir en aquel piso a lo único que me obligaba era a asistir a misa los domingos (ya saben, según los Mandamientos de la Ley de Dios, en el Tercero: "Santificarás las fiestas").

Claro que según mi teoría quien salía perdiendo era el que vivía tres pisos más arriba, porque como todo el mundo sabe en el Sexto: "No cometerás actos impuros". Aunque si le urge la cosa siempre le queda la solución de tirarse a la vecina de abajo. Y el marido a callar y consentir, ¿o ya no recuerdan que en el Quinto: "No matarás"? (digo yo que les haría burla, porque ya me dirán de qué otra manera iba a defender su honra el pobre hombre).

Claro que en mi casa no teníamos ese problema y como al ser un Tercero podíamos matar y cometer actos impuros cuando nos viniera en gana, no nos veíamos obligados a tirarnos a la viuda (¡demos gracias a Dios!).

Que yo recuerde lo único que tiré a la vecina de abajo fue su pajarito (¡ese pájaro no, caramba!: el que tenía en la terraza dentro de una jaula). Aún no sé cómo ocurrió, pero lo cierto es que lo tiré.

Recuerdo que mi padre había instalado en nuestra terraza un artefacto que, con el fácil gesto de pulsar un botón, realizaba la tarea de recoger las cuerdas del tendal. Ni que decir tiene que para mí el mecanismo de aquel artilugio era alta tecnología importada de otra galaxia, así que no se me ocurrió otra cosa que descolgar el cordel desde mi terraza para ver hasta donde llegaba. Cuando comprobé que el cabo quedaba a escasos metros de la acera apreté el botón y el aparato mágico recogió la cuerda a gran velocidad.

¡Qué molada, señores!, ¡lo que voy a presumir cuando lo vean mis amigos!. Pero mejor será que haga otra prueba antes de realizar la primera exhibición con público, pensé a la vez que iba soltando cuerda fachada abajo. Esta vez no comprobé la longitud del cordel -¿para qué?, si ya sabía hasta donde alcanzaba- y pulsé el botón con total confianza. En principio el aparato en cuestión recogió la cuerda con celeridad, pero de repente el hilo se tensó y el artilugio no tuvo fuerza suficiente para seguir jalando de la cuerda.

Me asomé para ver qué había sucedido y comprobé que el cordel, en vez de seguir su lógica trayectoria hacia la calle, se había metido -¡no me pregunten cómo!- en la terraza del Segundo, quedando su cabo enganchado a algo que estaba fuera del alcance de mi vista. Sin pararme a pensarlo tiré de la cuerda, pero no conseguí que se soltara. Jalé de nuevo, esta vez con más fuerza, y el aparato recogió el resto del cordel a la vez que en la terraza de abajo sonaba un estruendo.

Antes de que la viuda saliese alarmada por el ruido pude asomarme unos instantes y ver el suelo de su terraza lleno de agua y alpiste, pero retrocedí en cuanto la oí decir: "¿Qué te pasó, Cuchirritín mío?. ¿Cómo caíste tú?. ¡Ay madre, qué susto tan grande llevaste!".

¿Susto?, sonreí mientras escuchaba a escondidas. Salvaste que esto fue una casualidad, que si lo pudiera repetir cuando quisiera. . . ¡más le valía al Cuchirritín tener el corazón a prueba de infartos!.

Porque . . . ninguno de los Diez Mandamientos prohíbe tirar al suelo jaulas de Cuchirritines, ¿no?. O tal vez sí, no sé . . .

jueves, 14 de abril de 2011

¿MÁS ÁRBOLES? ¡QUÉ PESAO!

Acuarela sobre papel Cartiera Magnani 300 gr (25x35 cm)

Define mi viejo Aristos, ese diccionario ilustrado que lleva conmigo desde tiempos escolares, días en que lo utilizaba para buscar el significado de vocablos que evitaba pronunciar para no engrosar la lista de pecados que debía confesar antes de recibir la primera comunión (ni que decir tiene que la búsqueda era inútil, ya que tales palabras no figuraban en ningún diccionario de la época); bueno, pues decía que el viejo volumen define árbol como "planta perenne de tronco leñoso y más o menos elevado, que ramifica a mayor o menor altura del suelo".

Pues no es que quiera llevar la contraria a los señores académicos de la lengua (no sé si, allá por los años sesenta, alguna señora tenía sillón en la Academia), pero creo que un árbol es algo más. Pienso que un árbol tiene vida propia. Y no me refiero al innegable hecho de que es un ser vivo, sino a que creo que tiene alma. O duende. O embrujo. O como quiera que se llame eso que la Real Academia jamás va a reconocer cuando lo defina en su diccionario.

¡Qué sabrán ellos! Son los mismos que aseguran que acuarelista es la "persona que pinta acuarelas". Y yo, que se supone que soy persona (humana para más señas) y pinto acuarelas, puedo afirmar que aún estoy lejos de considerarme acuarelista.

Acuarela sobre papel (25x35 cm)

martes, 12 de abril de 2011

GIJÓN - CUADERNO DE VIAJE (I DE 2011)

CUADERNO ARTIST (21x15 cm)
AÑO 2011 - PRIMER TRIMESTRE

PARQUE DE ISABEL LA CATÓLICA
Estilógrafo y acuarela


PLAYA DE LA ÑORA
Estilógrafo y acuarela


CUADERNO DE FABRICACIÓN CASERA
(PAPEL ART&DESING - 24x18 cm)
AÑO 2011 - PRIMER TRIMESTRE

LA PROVIDENCIA
Pluma estilográfica y pincel de agua


SERÍN
EStilógrafo y acuarela


COSTA ESTE
Pluma estilográfica y pincel de agua


ASTILLEROS
Estilógrafo y acuarela


SENDA LA PROVIDENCIA-PLAYA DE LA ÑORA
Pluma estilográfica y pincel de agua

domingo, 10 de abril de 2011

NIEVA

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr (25x35 cm)

Ayer sábado nueva jornada con los acuarelistas del Grupo Niebla. En esta ocasión nos acercamos al pueblo de Nieva, en el concejo de Gozón.

La acuarela que os muestro es la que realicé por la tarde, en el reverso del papel tras el intento fallido de la mañana.

Lo que veis es fruto -como siempre- de los sabios consejos y retoques magistrales de Eusebio Llorca.

miércoles, 6 de abril de 2011

ASTURIAS - CUADERNO DE VIAJE (I DE 2011)

CUADERNO DE FABRICACIÓN CASERA
(PAPEL ART&DESING - 24x18 cm)
AÑO 2011 - PRIMER TRIMESTRE


LA RIERA (CANGAS DE ONIS)
Pluma estilográfica y pincel de agua


CEYANES (VILLAVICIOSA)
Pluma estilográfica y pincel de agua


POZO BARREDO
MIERES
Estilógrafo y acuarela


MUSEO DE ANCLAS
SALINAS (CASTRILLÓN)
Estilógrafo y lápiz acuarelable


MUSEO DE ANCLAS
SALINAS (CASTRILLÓN)
Estilógrafo y acuarela

lunes, 4 de abril de 2011

¡GRACIAS PELUSA!


Hoy recibí muchísimas felicitaciones (gracias a todos), algunos regalos (de esos que te compran y se abren rompiendo el envoltorio) y este retrato, que también es un regalo, pero que no tiene precio y sólo lo puedes abrir si lo haces con el corazón (algunos piensan que se hace con un click de ratón, pero esos qué sabrán . . . )

Su autora es Pelusa, artista autodidacta que comenzó a dibujar hace apenas dos meses y ya consigue resultados tan maravillosos como el que podéis ver.

Elena -yo prefiero llamarla Pelusa- es una dibujante infatigable, una trabajadora incansable que maneja lápices, pinceles y, sobre todo, ilusión. De ahí su meteórico progreso en este difícil mundo de la línea y el color (no exagero ni un ápice, podéis comprobarlo en http://sketchbookdelapelusa.blogspot.com)

Decirte Pelusa que comencé esto del vivir un 4 de abril de hace 51 años, el mismo día que la Academia de Hollywood concedía once Óscars a la película Ben-Hur, por eso creo que me viene tan bien ese porte bíblico que se desprende de tu retrato (no sé que pasa últimamente, pero no puedo evitar que me salga la vena cinéfila cuando de retratos se trata)

Gracias Pelusa, de corazón, por este regalazo. Te debo una gran alegría, y no sé cómo te la voy a pagar porque eso no tiene precio.

PD - Lo que sí puedo es hacerte una caricatura, pero eres tan rápida que no me diste tiempo ni para mirar tus fotos siquiera.

domingo, 3 de abril de 2011

HAY QUE TENER VALOR . . .


Hubo un tiempo en el que, en vez de coger el autobús a la salida del colegio, nos dio por ir caminando hasta la parada que había frente a la entrada de la plaza de toros. No recuerdo de quien fue la idea, pero allí nos tenías todas las tardes a Pérez, a Diptongo y a mí calibrándonos la hombría y calculando el nivel de valentía de los otros dos para poder demostrar que el propio era aún mayor.
Perdón por el inciso, pero hasta ahora nunca les hablé de mis colegas ¿verdad?. Pues bien: Pérez era mi mejor amigo, ese camarada inseparable durante toda mi infancia y juventud (en realidad no se apellidaba Pérez, pero alguien dijo una vez que tenía cara de ratón, así que enseguida se le relacionó con el ratoncito y por eso el mote). Diptongo era mi segundo mejor amigo (¡qué facilidad tienen los niños para medir la cantidad de amistad, cariño, afecto y resto de sentimientos que a los adultos nos es imposible calibrar!). Un día en clase, mezclando la lección de lengua con la de geografía, contestó con mucha seguridad que una porción de tierra rodeada de agua por todas partes menos por una era un diptongo, así que se ganó el sobrenombre a pulso. Pero continuemos con lo nuestro . . .
¿Cómo medir quien posee más valor? Fácil: saltamos la verja que rodea la plaza y el último que abandone el recinto cuando embista el toro demuestra que es el más valiente.

Y allí nos tienen un día sí y otro también retando al toro con voces y aspavientos. Y nada, por más que hacíamos el imbécil no aparecía toro ni bóvido astado que se le pareciera (entre otras razones porque no había ninguno, claro)

El que sí aparecía era el bús, y teníamos que saltar raudo hacia afuera para no perderlo. Que a mí un día, con las prisas, se me enganchó el pantalón en el pico de una lanza -probablemente ustedes no lo sepan, claro, pero aquel cierre que rodeaba la plaza constaba de un muro de ladrillo y unas lanzas de hierro forjado apuntando al cielo- y sólo conseguí desprenderme a costa de hacer un siete que abarcaba media culera.

Salté a la acera y pegué el culo al muro como si me fuese la vida en ello. Cuando el autobús se puso en marcha respiré aliviado, mientras mis colegas me observaban con la nariz pegada al cristal de la ventanilla, sin comprender qué estaba ocurriendo.

Ideé un plan para librarme del terrible ridículo que suponía el que alguien me viese los calzoncillos: subiría el último en el próximo autobús y me sentaría en el primer asiento que encontrase libre. ¡Sí señor, es un buen plan!. Pero . . ¿y si no hay ningún asiento vacío? ¿y si hay asiento libre pero se lo tengo que ceder durante el recorrido a una señora embarazada? ¿o a un ciego? ¿o a un anciano o anciana? ¿o a una persona que, a pesar de no pertenecer a la tercera edad, tiene una pierna escayolada? ¿o a una señora que . . .

Cuando llegó el autobús seguí el plan al dedillo. Dejé pasar a las dos o tres personas que hacían cola mientras que, sin despegar en ningún momento el trasero de la pared, trataba de localizar el máximo número posible de asientos vacantes. Al quedar la puerta despejada subí casi de un brinco, enseñé el bono al conductor y me dirigí rápidamente al asiento que previamente había elegido. Ya estaba a medio camino cuando escuché una voz que me dejó paralizado.
-Ay guapín. . . ¡vaya traza de pantalón que llevas!
Todo lo planificado se fue al garete cuando la totalidad de las miradas del pasaje se concentraron en mí. Hubiera preferido que el suelo del autobús se abriese bajo mis pies, pero no hubo suerte. Así que me di la vuelta para conocer a la propietaria de aquella voz tan estridente -y para que los pasajeros que iban en la parte trasera también pudieran verme el culo-, pero era tan corpulenta que me fue imposible verla entera desde tan cerca. Ante la imposibilidad de alejarme para otearla, decidí que debía dirigirle unas palabras de agradecimiento.
-También tu tienes las tetas gordas y yo no te dije nada- pensé mientras le decía: "muchas gracias, es usted muy amable S E Ñ O R A".

viernes, 1 de abril de 2011

NO ME CANSO: ¡MÁS ÁRBOLES!

Acuarela sobre papel Cartiera Magnani 300 gr (25x35 cm)

Ya sabéis: la primera acuarela calentita, recién sacada del horno. La otra ya tiene unos meses (calculo que la realicé en septiembre u octubre del pasado año)

Ojalá os gusten, aunque sea un poco.

Acuarelas Van Gogh sobre papel Art&Desing 220 gr (25x11 cm)