domingo, 30 de octubre de 2011

BUEÑO

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr. (23x30 cm)

Ayer se celebró el Certamen de Pintura Rápida de Bueño, y me acerqué hasta ésta localidad del Concejo de Ribera de Arriba a conocer el fabuloso ambiente pictórico que, a lo largo del día, se vivió por todos los rincones del pueblo.

Hubo récord de participación y gran nivel en las obras presentadas, entre las que no figuró esa acuarelilla que os muestro, realizada como mero entretenimiento (aún queda mucho camino para poder pensar siquiera en presentarme a este tipo de eventos)

Fue una magnífica jornada en muy buena compañía. ¡Para repetir, sin duda!

jueves, 27 de octubre de 2011

UN PAR DE APUNTES


Tenía planeado salir por ahí a dibujar, pero amaneció lloviendo y ventando y me rajé. Cambié de planes y, tirando de archivo fotográfico, pinté este par de acuarelillas de la Playa de La Espasa.

Mi idea inicial fue trabajar rápido sobre un papel de pequeño formato (poco mayor que una postal) e intentar conseguir ese acabado de aspecto espontáneo y desenfadado que siempre admiro en los apuntes de los grandes acuarelistas.

Al final, como siempre, no supe parar a tiempo y retoqué demasiado como para considerar cumplido el objetivo que me había marcado.

lunes, 24 de octubre de 2011

FAUNO


Ya hacía años que tenía en mi vitrina este proyecto de pipa, un trozo de brezo con boquilla que algunas firmas comercializan con el hornillo y la vía de aire ya perforados.

Pues bien, un buen día se me ocurrió ponerlo en manos de mi amigo Mario (ya os hablé de él aquí y aquí), que pocas fechas después me devolvió de la siguiente guisa:


Él dice que lo único que hizo fue tallar el rostro de un fauno, pero yo sostengo que lo que realizó es una pequeña obra de arte.

Si creéis que es fácil, ánimo: ¡también tengo este otro esbozo esperando a que alguien se decida a tallarlo!

viernes, 21 de octubre de 2011

LORO


Acuarela sobre papel Cartiera Magnani 300 gr. (25x17 cm)


Aquel año el Tour de Francia se celebró en mi barrio. Sí, sí, allí mismo: ¡frente al portal de mi casa!. Los mejores ciclistas del mundo se disputaban los triunfos de etapa sobre circuitos pintados con tiza en la acera.

Recuerdo una tarde en la que José Manuel Fuente estaba imparable montado sobre una chapa de refresco e impulsado por mi dedo corazón. Nada que ver con el Ocaña / Pepsi-Cola de Diptongo o el Eddy Merchs / Bitter Cinzano de Pérez, que avanzaban mucho más lentos y se salían del circuito cada dos por tres. Aquel día mi Tarangu / Mirinda se portó, deslizándose entre aquellas líneas blancas sin rozar apenas el suelo.

Más tarde, tras ganar casi todas las etapas y dejar a mis contrincantes sin chapas, alguien propuso ir a ver al loro que, no muy lejos de allí, una vecina sacaba a diario a tomar el aire a la ventana.
–Pero si sólo sabe decir cuatro tacos– comenté sin mucho entusiasmo.
–¡Qué dices tío! ¡Sabe hablar perfectamente!
–Yo sólo le oí los insultos de siempre.
–¡Pues yo le enseñé a decir nombres de futbolistas!
–Venga ya . . .
–Si dice el nombre de un futbolista . . . ¿nos devuelves las chapas que ganaste?
–¡Hecho!
No habían pasado cinco minutos y ya estábamos bajo la ventana del loro, con Diptongo dispuesto a iniciar una conversación con el pajarraco parlanchín.
–Lorito . . . ¡dime el nombre de un futbolista!
JJJOPUTA, JJJOPUTA.
–No hombre: un arbitro no, ¡un futbolista!
KRRRUIFF, JJJOPUTA, KRRRUIFF.
–¡Ahí está! ¿Lo viste? Venga p´aca esas chapas.
–¿ . . .?
–Cruyff, tío. ¡Johan Cruyff!
KRRRUIFF, KRRRUIFF.
–Y ese . . . ¿quién es?
–¡Del Ajax, chaval!
–Yo pensé que iba a nombrar a alguno del Sporting.
–Sí hombre: ¡o la alineación entera del Madrid, no te fastidia!. Suelta ya esas chapas . . .
Y así fue como, muy a mi pesar, tuve que devolver los preciados trofeos que había ganado en buena lid. No sin antes acordarme de la madre del loro, claro.

martes, 18 de octubre de 2011

DESPUÉS DE LA CURVA

Acuarela sobre papel Guarro 300 gr. (38x25 cm)

Siempre que pinto uno de estos paisajes me pregunto qué habrá más allá, en ese espacio que la vista del espectador nunca alcanza a ver.

En éste caso me cuestiono qué habrá después de la curva, con qué me encontraría si pudiese avanzar por esa senda creada con agua y pigmento. Puedo dar rienda suelta a la mente y fantasear con muchas situaciones, que seguro no coinciden con las que los demás pueden llegar a imaginar.

Porque, vosotr@s . . . ¿qué creéis que hay tras ese recodo del camino?

sábado, 15 de octubre de 2011

GIJÓN - CUADERNOS DE VIAJE (III DE 2011)

CUADERNO DE FABRICACIÓN CASERA
(PAPEL ART&DESING - 24x18 CM)
AÑO 2011 - TERCER TRIMESTRE


LA PROVIDENCIA
Acuarela


LA PROVIDENCIA
Estilógrafo y lápiz acuarelable


LA PROVIDENCIA
Acuarela


EXPOSICIÓN FESTIVAL AÉREO
Pluma estilográfica y pincel de agua


EXPOSICIÓN FESTIVAL AÉREO
Pluma estilográfica y pincel de agua


LA PROVIDENCIA
Estilógrafo y acuarela


LA PROVIDENCIA
Estilógrafo y acuarela


CASA ROSARIO ACUÑA
Acuarela

miércoles, 12 de octubre de 2011

OTRO PAR DE PERIQUITOS

Acuarela sobre papel Cartiera Magnani 300 gr (24x19 cm)

El otro día me acordé de aquellos periquitos que pinté hace ya unos meses (podéis verlos aquí). Los busqué por mis carpetas y, tras observarlos, llegué a la conclusión de que probablemente ahora no los habría pintado así.

Casi sin darme cuenta me encontré pegando un papel al tablero y, media hora más tarde, conseguí los dos pajarillos que veis.

Y sí, tenía razón: no trabajé como cuando pinté los anteriores. De lo que no estoy tan seguro es de si el cambio sirvió para mejorar resultado . . .

domingo, 9 de octubre de 2011

TRES CONTINENTES

Sole y Merce son dos hermanas que ya viajaban por esos mundos cuando a casi nadie le daba por hacerse el pasaporte. En muchos de sus destinos se acuerdan de mí -cuento con su amistad desde . . . uff ¡ya ni me acuerdo!- cada vez que ven una pipa que llame su atención. Estas son tres de esas pipas, que formaron parte de sus equipajes de vuelta desde distintos continentes.






Esta extraña pipa me la trajeron de Tailandia. La descubrieron por casualidad entre mil objetos de madera, durante la visita a una fábrica de muebles.









Esta maravilla de corte clásico -modelo leñador- me la trajeron hace muchos años de Kenia. Tiene grabado en la boquilla un pequeño elefante, pero desconozco a qué compañía puede pertenecer dicho logo.









Esta pipa, adquirida en una vieja tienda de Nueva Orleans, tiene su historia: fue diseñada por un pianista de jazz, de manera que se pudiera mantener en pie sobre el piano para poder fumarla sin dejar de tocar.

jueves, 6 de octubre de 2011

ASTURIAS - CUADERNO DE VIAJE (III DE 2011)

CUADERNO DE FABRICACIÓN CASERA
(PAPEL ART&DESING - 26x18 cm)
AÑO 2011 - TERCER TRIMESTRE

FARO DE CANDÁS (CARREÑO)
Estilógrafo y acuarela


MUROS DEL NALÓN
Estilógrafo y acuarela


CUADERNO DE FABRICACIÓN CASERA
(PAPEL ART&DESING - 13x9 cm)
AÑO 2011 - TERCER TRIMESTRE

IGLESIA DE SANTA MARÍA (MUROS DEL NALÓN)
Pluma estilográfica y pincel de agua


GRUA (SAN ESTEBAN DE PRAVIA)
Estilógrafo y acuarela


CARGADERO DE CARBÓN (SAN ESTEBAN DE PRAVIA)
Estilógrafo y lápiz acuarelable


SANTA EULALIA (CARREÑO)
Estilógrafo y acuarela

lunes, 3 de octubre de 2011

ACUSE DE RECIBO



Estaba jugando a las damas en la salita con mi hermano –a pesar de ser más pequeño siempre me ganaba, el jodío– cuando me llamó mi padre desde la cocina.
–Mañana vas a llevar ese sobre a Correos y lo certificas con acuse de recibo.
–¿Eeh?
–Sí hombre: certificar con acuse de recibo. Ya saben en la ventanilla lo que es.
–¡Aah!
–De todas maneras te lo voy a apuntar para que no se te olvide.
–No hace falta que ya me acuerdo: certificar con acuse de recibo.
–Eso es, pero voy a dejártelo apuntado por si las moscas.
Al día siguiente, cuando llegué a la cocina para desayunar, lo primero que vi fue el dichoso sobre, acompañado de un papel donde figuraba aquella frase en letras mayúsculas.
–Pero si está chupao: certificar con acuse de recibo –me dije por lo bajini– ¡como para no acordarse!
Una vez desayunado, duchado y vestido pasé a hacer el recuento diario de granos frente al espejo, meticuloso procedimiento que requería un minucioso análisis de prolongada duración.
–¡Mierda, me salió otro en la frente!. ¡Hay que tener mala suerte, que así lleno de granos no va a haber quien ligue!. Y encima esta porquería de pelusa que me sale por la barbilla, mecagon la . . .
Tras el cabreo ante el espejo de las lamentaciones aún quedaba lo peor: ¡la operación peinado!. Es sabido que ni los más acreditados expertos han podido explicar porqué a ningún individuo de catorce años se le colocan los cabellos donde él desea cuando se peina, llegando a alargarse el cepillado de una cabeza adolescente una verdadera eternidad.

Una vez situados los pelos lo más cerca posible de lo que para mí sería su perfecta ubicación y compadeciéndome de mí mismo por el nacimiento del nuevo grano, tomé el sobre y me dirigí a la parada de autobús que había cerca de casa. Cuando vi que el mencionado transporte se acercaba, dejé por un momento de pensar en mis terribles problemas –tanto en los de alteración del acné como en los de estilismo capilar propiamente dicho– y me percaté de que no recordaba lo que tenía que decir al empleado de Correos. Traté de hacer memoria para poder subir en aquel autobús pero sin resultado alguno, hasta que de pronto me acordé:
–¡Acusar con certificado recibido!
Mientras tanto comenzaban a subir al bus las personas que había en la parada.
–¡No hombre, así no era!. A que tengo que volver a casa a mirarlo . . . Piensa un poco y verás cómo te sale . . .
El último de la cola ya había subido al bus y pagaba el billete al conductor.
–Ya lo tengo: ¡recibir con acusación certificada!
El autobús cerró sus puertas y reinició la marcha cuando las circunstancias del tráfico se lo permitieron, dejándome allí con cara de idiota.

Volví a casa con la intención de coger aquel papel en el que mi padre había anotado la dichosa frase, pero no lo hice. Lo que hice fue memorizar bien aquellas cinco palabras, y para asegurar que no se me olvidaban fui repitiéndolas mentalmente por el camino hasta la parada del bus.
Certificar-con-acuse-de-recibo.
Caminaba unos cuantos pasos y volvía a repetir la frase mecánicamente.
Certificar-con-acuse-de-recibo.
Llegué a la parada y repetí de nuevo para mí mismo:
Certificar-con-acuse-de-recibo.
Así estuve un buen rato esperando y repitiendo la frasecita, y cuando por fin subí al autobús, posé el sobre encima de la máquina que tienen los conductores para cobrar y le dije al chófer alto y claro:
–¡Certificar con acuse de recibo!
Casi no había terminado de pronunciar la fatídica frase y ya me di cuenta de la metedura de pata que acababa de cometer. El conductor me miró solemnemente, y reprimiendo la risa me replicó con mucha sorna:
–Muy bien chavalín. Y cuando llegues a Correos qué vas a hacer . . . ¿pagar el billete de autobús?
Imagínense la escena: cachondeo general entre los pasajeros y todas las miradas centradas en mi humilde persona.

¡Y yo con estos pelos!

¡¡¡Y CON ESTOS GRANOS!!!