martes, 29 de noviembre de 2011

LUCES

Acuarela sobre papel Art&Desing 220 gr (35x16 cm)

Que la mayoría de los seres humanos sentimos una fascinación especial hacia los faros es algo conocido, claro. Pero cuando además el faro en cuestión se encuentra en un entorno privilegiado como en este caso, uno puede darse el placer de perder el tiempo -¿perder?- regocijándose en su contemplación.

Es el Faro de Luces, que desde la localidad homónima vigila la entrada al puerto de Lastres.

sábado, 26 de noviembre de 2011

RODILES

Acuarela sobre papel Art&Desing 220 gr (35x16 cm)

Continúo con el mismo formato vertical, aunque en esta ocasión no se trata de una marina propiamente dicha, sino más bien un rincón en la playa de Rodiles.

El entorno de este arenal, situado a la derecha de la desembocadura de la ría de Villaviciosa, posee un indudable valor ecológico y paisajístico.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

DÍA INTERNACIONAL DE LA ACUARELA

Acuarela sobre papel Art&Desing 220 gr (35x16 cm)

Ya sé que no es gran cosa esta acuarelilla para celebrar día tan señalado, pero creo que cada uno puede aportar su granito de arena dentro de sus posibilidades.

Como véis sigo en la misma línea, dando otra vuelta de tuerca al mismo tema que en las entradas anteriores. Lo cierto es que estoy disfrutando últimamente con los pinceles, y si de paso -a base de trabajo y repeticiones- aprendo algo pues . . . ¡miel sobre hojuelas!

domingo, 20 de noviembre de 2011

BAJANDO EL HORIZONTE

Acuarela sobre papel Art&Desing 220 gr (35x16 cm)

Esta vez nada de que las normas están para saltárselas, así que sigo vuestro consejo y bajo un poco la línea del horizonte (ya sabéis: 1/3 de mar y 2/3 de cielo)
Y teníais razón, claro. Con esta composión la acuarela sale ganando. ¿O no?

jueves, 17 de noviembre de 2011

LANCHAS

Acuarela sobre papel Art&Desing 220 gr (35x16 cm)

Desde las últimas marinas que os mostré ya realicé varios intentos, y esta es la primera acuarela que se libra de ir directamente a la papelera (al menos de momento)

Como véis sigo peleándome con la mar salada. Ya veremos quien gana . . .

lunes, 14 de noviembre de 2011

PLUMIFEROS




















Dibujando el otro día en el Museo Marítimo de Luanco los pajarracos que véis ahí arriba, me acordé de estos otros que muestro debajo del texto, realizados hace tiempo en el Parque de Isabel la Católica de Gijón.

Los del museo están dibujados con rotulador calibrado y los del parque con plumas estilográficas de diferentes colores (en ambos casos utilicé también un pincel de agua). Pero la diferencia más significativa no es el material utilizado, sino el hecho de que los primeros posaron inmóviles dentro de una vitrina, mientras los otros corrían y nadaban sin parar un instante.

Como modelos quizá sean mejores los disecados, pero la verdad es que prefiero dibujar los que están vivos y coleando, con la dificultad que ello conlleva.



viernes, 11 de noviembre de 2011

TIROLESAS




















Diseñadas por un médico austriaco, en el siglo XVIII fueron muy populares en su país de origen, así como en la vecina Alemania.
Se trata de pipas de porcelana de grandes dimensiones, que suelen estar decoradas con escenas costumbristas. Su cazoleta, que casi siempre lleva una tapa metálica, no va conectada directamente al tubo sino a una cámara de condensación, ya que la porcelana no transpira y la humedad de la combustión se va depositando en este depósito.

Las dos piezas que muestro forman parte de mi colección desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo cómo llegaron a mis manos (creo que me las regaló mi mujer en alguna fecha señalada)

martes, 8 de noviembre de 2011

OTRA VEZ LA RÍA


Mientras los bichitos siguen devorando las entrañas de mi pecé, me armo de paciencia para trabajar con este sistema instalado de forma provisional y subo otras dos acuarelas de la Ría de Villaviciosa.

Hace unos días me había comprometido a mostrar más y mejor. Es evidente que la primera parte del compromiso -más cantidad- está cumplida. En cuanto a la segunda parte -mejor calidad- no me atrevería a asegurarlo tan tajantemente.



Acuarelas sobre papel Art&desing 220 gr. (16x35 cm)

sábado, 5 de noviembre de 2011

BAJAMAR


Por lo visto unos virus han tenido la gentileza de visitar mi ordenata, dedicándose a freir sus tripas con la idea de dejarme incomunicado durante una temporada.

Mientras la cosa se arregla mi hija instaló un sistema operativo muy raro, con unas extrañas pantallas por las que me muevo como de puntillas, con cuidado de no alertar a los bichitos y poder así publicar estas dos acuarelas de la Ría de Villaviciosa.

La próxima vez más y mejor. Si los virus no me descubren antes, claro...




Ambas acuarelas en papel Art&Desing de 220 gr. (16x35 cm)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

LA SANGRE ALTERA (LA PRIMAVERA)


Quedaba poco más de un mes para que terminara el curso, así que ya teníamos a la vuelta de la esquina los temidos exámenes finales. Estudiábamos Cuarto de Bachillerato, un curso importante ya que era el último que íbamos a hacer en el colegio, antes de comenzar el siguiente en el instituto. Naturalmente los estudiantes siempre quieren aprobar, pero en este caso el deseo era mayor ya que nadie quería quedar en el colegio repitiendo y ver como los demás se iban con el título de Bachiller Elemental bajo el brazo.

Por si esto fuera poco todo el mundo te presionaba recordándote que tenías que estudiar: tus padres, sus amigos, los profesores y hasta Rita la Cantaora se inmiscuía en tus asuntos y sentía de pronto el deber de aconsejarte que hincaras los codos, que ya quedaba poco y que después todo el verano por delante para disfrutar.

Pero tú de estudiar mas bien poco, la verdad. Corría el mes de mayo –el mes de las flores se le llamaba antes (de las flores a María, claro)– y el sol lucía en todo su esplendor (antes las primaveras eran tal y como las describían los libros de texto de los parvulitos, no como ahora que la cosa meteorológica anda un poco revuelta), y lo que menos apetecía a uno era ponerse a empollar Geografía, Aritmética o Historia de España y Universal.

El sol brillaba, decía, y de las estanterías de las fruterías iban desapareciendo las naranjas y demás frutos propios del invierno, para dejar sitio a los primeros albaricoques, fresas y melocotones, aunque a precios aún desorbitados al ser los primeros de la temporada. De los escaparates de las mercerías iban retirando los anuncios de “Se cogen puntos a las medias” porque las mujeres ya iban en “pierna” e incluso, las más modernas y atrevidas, con zapatos abiertos tipo Topolino. Los días más calurosos los caballeros ya vestían los veraniegos pantalones “mil rayas” y calzaban zapatos de rejilla.

Probablemente, si nada es esto hubiera ocurrido, los estudiantes de Cuarto tampoco habríamos estudiado, pero no se me puede reprochar no haber buscado unas disculpas harto románticas. Y eso que todavía no les hablé de las chicas, esa rara especie de la naturaleza que pocas fechas atrás nos hubiese importado un bledo que se extinguiera de la faz de la tierra (siempre nos habían parecido bobas, ridículas, cretinas, tontas . . .) y sin embargo ahora nos traían por la calle de la amargura.

Recuerdo como tonteábamos mientras aquellas tres chicas nos miraban entre risitas y comentarios. Estuvimos así varias semanas, nosotros haciendo el idiota y ellas riendo sin quitarnos ojo, hasta que un día Diptongo, harto de disculpas y disertaciones, decidió que había llegado el momento de pasar a la acción. Pérez y yo alegamos mil y una razones que aconsejaban dejarlo para mejor ocasión, hasta que en un momento de la conversación nos espetó: “porque . . . ¿los tenemos bien puestos o no los tenemos bien puestos?”. Y resultó que los debíamos tener colocados de maravilla, porque de aquella misma tarde no pasó y concertamos una cita para el domingo siguiente.

Tras siete días decidiendo cual iba a ser nuestra forma de comportarnos y qué tipo de ropa era conveniente vestir en una primera cita, nos presentamos a la hora convenida luciendo nuestras mejores galas y la mejor de nuestras sonrisas. Pero resultó que a aquellas tres lo único que parecía importarles era la profesión de nuestros padres. Una de ellas presumía de que su progenitor era médico, otra que abogado y a la tercera –aquella morena de pelo corto que tenía un aire a lo Sirley McLain– no se le ocurrió otra cosa que decir que su papá era el propietario del Cine Fac.

Nosotros sabíamos, como el resto de habitantes de Gijón, que el Fac pertenecía a los curas de la Parroquia de San José. Así que, ante tal muestra de pijerío, no nos quedó más remedio que salir por pies.

Ya ven, nuestra primera aproximación al sexo opuesto y la cosa no había salido precisamente como lo habíamos imaginado, lo cual no es óbice para que lo volviéramos a intentar en ocasiones venideras. ¡Y con más ahínco si cabe!

Eso sí, a la morenita de nariz respingona –si quieren que sea sincero era la que más me gustaba de las tres– le quedó de por vida el sobrenombre de “la hija del cura”.