domingo, 29 de diciembre de 2013

¡PREMIO!




Lo tenía todo calculado. El lugar, la hora y hasta las palabras exactas que iba a escribir en la nota. Sabía de antemano qué quería pensar en cada instante. Ni siquiera me sorprendí al sentir aquel frío metálico en mi sien. Lo que no podía preveer es que las voces de unos niños cantando villancicos iban a llegar desde la calle para desbaratar mis planes.

Bajé al bar. Un café y cambio para la máquina. Cuando la música y las lucecitas anunciaron el premio dejé las monedas cayendo en el cajetín y volví a casa, pensando que esta vez iba a cerrar la ventana.

jueves, 26 de diciembre de 2013

NIEVE


Otro paisaje nevado, muy propio en estos días con el temporal que estamos pasando. ¡Espero que os haya pillado a buen recaudo y calentit@s!

domingo, 22 de diciembre de 2013

EN NAVIDAD


Con este paisaje nevado os deseo unas muy felíces fiestas. Y que el nuevo año sea un camino de rosas, donde todas las noches sean Nochebuena y todos los días sean Navidad.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!



La primera vez que me enamoré fue un sábado antes de la merienda, viendo en la tele Sesión de Tarde. Era un canijo y quedé prendado de una niña delgaducha que se llamaba Natalie Wood. Cuando volví a ver aquella película, bastantes años después, la que me encandiló fue Maureen O’Hara, que de delgadez tenía la justa. Son en la ficción hija y madre, y la peli es De ilusión también se vive, sin duda el mejor film sobre la Navidad que he visto hasta ahora.

Me atrevo a hacer tal afirmación porque no considero que ¡Qué bello es vivir! sea una película navideña, a pesar de que los mandamases de las televisiones de medio mundo lleven muchos años emitiéndola en estas fechas. Y aunque los hechos ocurran el día de Nochebuena ––el resto de la trama se narra con un largísimo flash-back–– mantengo que su argumento no trata sobre la Navidad. Y creo que si el guión finalizase la noche de otro día cualquiera del año, la película seguiría siendo maravillosa.

Ya sé que hay quien mantiene que su mensaje es caduco y anticuado. Personalmente no lo veo así. Sin duda ¡Qué bello es vivir! es de lo mejor que se hizo con una cámara desde que los Lumière empezaron a filmar con aquel cacharro de la manivela, pero es que además creo que la película cuenta una historia que está a la orden del día. Quizá no lo veamos en los telediarios, pero el hecho de que los grandes bancos no consientan que una pequeña entidad ofrezca viviendas dignas a precios asequibles y conceda a sus clientes créditos a bajo interés (sin trampa ni cartón), me parece un argumento más actual que el de muchos de los films que ahora mismo hay en la cartelera. Eso sin mencionar la escena en que medio pueblo acude al domicilio del protagonista para impedir que le embarguen la vivienda porque se encuentra en bancarrota. ¿A que ese sí es un hecho que vemos a diario en los noticiarios de la televisión?

También discrepo con quien piensa que es una película ñoña o sensiblera. Es cierto que  ahora en el cine no está de moda que los personajes sean buenas personas y que, en los tiempos que corren, casi nunca nos gusta dejar aflorar en público nuestros sentimientos. Pero si durante los últimos minutos de ¡Qué bello es vivir! no sientes que algo en la garganta dificulta el paso de saliva, si a partir del momento en que James Stewart echa a correr por el pueblo emanando felicidad por todos los poros no se anegan tus ojos y no se dispara el ritmo de tu pulso o la cadencia de tu respiración… No sé amigo, pero si no te ocurre algo así creo que tienes un problema.

Puedes acudir entonces a la farmacia de la esquina, aunque ya sabes que no es ahí donde vas a encontrar el remedio que te alivie. El único que te podría ayudar es aquel sabio que regentaba el videoclub que había en el barrio. Sí, aquel que cerró ya hace tiempo, ¿lo recuerdas? Allí te habrían recetado una de Frank Capra cada ocho horas. Caballero sin espada, Vive como quieras, Juan Nadie, Sucedió una noche… ¡Todas pelis de las grandes! Y si al finalizar el tratamiento ––cuando te hayas tomado Un gangster para un milagro, verbigracia–– no notas ninguna mejoría, si no te sientes un poco mejor persona, entonces creo que no merece la pena que nadie te desee unas felices navidades. O tal vez sí. No sé. ¡Al fin y al cabo estamos hablando del bueno de Capra!


Ayer vi otra vez ¡Qué bello es vivir! y, como ya habrán adivinado, volví a enamorarme perdidamente de Donna Reed ––y también un poco de Gloria Grahame––, por supuesto con el permiso de Natalie, mi primer amor, que tolera estos escarceos porque sabe que duran poco más de lo que tarda en llegar el the end.

lunes, 16 de diciembre de 2013

jueves, 12 de diciembre de 2013

LOZA


Es evidente que el Rastro gijonés no se parece al de Madrid, pero aún así me gusta dar por allí una vuelta de vez en cuando. El otro día adquirí por un euro esa pipa que veis ahí arriba (sí, esa que parece sacada de la vajilla de la abuelita)

Hace unos años compré en León, también en un mercadillo dominical, esa otra que muestro bajo estas líneas. Como la anterior, barata y de loza. ¡Aunque no sé qué iba a hacer con ella mi abuela si la llega a encontrar entre sus platos!

lunes, 9 de diciembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

MÁS ALLÁ DEL INFINITO


Es mentira. Eso de que ves pasar tu vida en imágenes es mentira. Tampoco hay ningún túnel que te conduce a una gran luz. Esto termina y ya está. Acabas tendido en una cuneta, en una postura ridícula y con un solo zapato. Así de sencillo. No hay más.


—Sí mamá, estamos en camino. No, no sé a qué hora llegaremos. Hay un atasco de mil demonios. ¡Como todos los viernes!

Bueno, en realidad como todos los viernes no. Sólo fines de semana alternos. Qué poco ve a su nieto, la pobre. Lo mismo que yo. ¡Cada quince días y porque lo ordena el juez!

—¿Mamá? Apenas te oigo. Pues eso, que para la cena estamos ahí.

Atendía al teléfono mientras conducía, a la vez que por el retrovisor veía a Carlitos entretenido con su juguete.  Buen invento este de la sillita para niños, pensé.

—¿Y ese muñeco? —le dije cuando la conversación telefónica concluyó—. ¿Es nuevo?
—Es un astronauta. Me lo regaló Damián.

¡Damián! ¡Tenía que ser Damián! Hasta los huevos me tiene con tanto regalito.

—¿Y cómo mea? —pregunté a la par que metía la primera marcha, ahora que el tráfico comenzaba a rodar de nuevo––. Porque los astronautas no tienen bragueta, ¿no?
—¡No sé! Pero si le aprietas aquí, habla (Hasta el infinito y más allá, emitió el muñeco con timbre metálico)

¡Joer con el Damián! Y esa chorrada gusta a los niños, claro. Seguro que lo compró en un chino ¡Qué coño pasará ahí delante que no pasamos de treinta por hora!

—¡Qué bien! ¿Y qué más sabe decir?
—Nada más.
—Pues es parco en palabras, ¿no?

El crío hizo una pausa, como cuando en el teatro se toman unos segundos antes de soltar una de esas frases que dan un giro a la trama.

—Damián dice que también es mi papá.

¡Que cabrón! Se tira a mi mujer, vive en mi casa —que, por cierto, sigo pagando yo— y ahora quiere ser el padre de mi hijo. ¿Por qué no tiene sus propios churumbeles con la arpía de mi ex? Claro Damián, anímate hombre… ¡que la cama también te sale gratis!

—¿Quién? ¿El astronauta es tu papá?
—No… ¡Damián!
—Y eso… ¿quién lo dice?
—Él ¡Y mamá también!

¡La madre que los parió! Y ahora… ¿qué hago? ¿Le digo al niño lo que pienso de su madre? Mejor me callo. ¡Hala, a tragar bilis! Al menos parece que por fin voy a adelantar al dichoso camión.

—Pues de eso nada colega: los padres nunca regalan muñecos que no tienen bragueta  —le dije a la vez que comenzaba a sonar el teléfono—. Toma, es la abuela. Dile que enseguida llegamos.

No sé qué ocurrió. Juro que no lo sé. Perdí de vista la carretera un momento, justo el tiempo de darle el móvil a Carlitos. Y ya está. Se acabó.

Hasta el infinito y más allá, dice el muñeco cuando lo pisa el tipo que viene a cubrirme con una manta. Más allá del infinito… ¡Qué jodío! ¡Al final nos salió adivino el astronauta!

lunes, 2 de diciembre de 2013

jueves, 28 de noviembre de 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

LONDONEANDO (y II)


Confortable en el interior de la Tate Modern, coloreando el dibujo de la cúpula de St. Paul's Cathedral que veía al otro lado del Támesis.



Sin salir de la Tate Modern, en la terraza de la cafetería, dibujando la silueta de los edificios que se alzan en la orilla opuesta del río.



Un dibujo sencillo del London Eye, realizado a pie firme desde el Westminster Bridge.



Tras una jornada de pateo incesante, me senté a dibujar en un banco del Natural History Museum, poco antes de la hora del cierre.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LONDONEANDO (I)


Pegué la entrada de la Torre de Londres en una página del cuaderno y a un lado dibujé uno de los famosos cuervos.



Más tarde, descansando en un banco tras patear toda la mañana, completé la página con un pequeño dibujo de uno de los torreones que tenía frente a mí.



A primera hora de la mañana en Trafalgar Square. Un dibujo muy rápido de una de las farolas que rodean la plaza.



Otra farola, en este caso en Camden. Dibujando de pie entre el bullicio de gente.



Sentado a orillas del Regent's Canal. Una pequeña acuarela para completar la página del cuaderno dedicada a Camden.

lunes, 18 de noviembre de 2013

CIELO ARDIENTE


Una mancha anaranjada se apodera del cielo, sembrando la tierra de formas a contraluz


jueves, 14 de noviembre de 2013

lunes, 11 de noviembre de 2013

LONDON PIPES


Estas dos pipas vinieron conmigo de Londres. Esa de ahí arriba la compré en una de esas tiendas llenas de cachivaches que hay en Portobello. Se trata de un ejemplar clásico inglés y está realizada en arcilla blanca.

La que está ahí abajo la adquirí en el mercado de Camden. Realizada con tres piezas de cristal, llamó mi atención por su original diseño. Como otras muchas de mi colección, no está pensada para fumar tabaco precisamente...

jueves, 7 de noviembre de 2013

NOCTURNO


Un cielo encapotado filtra los rayos de luna, que rebotan saltarines en la nieve

lunes, 4 de noviembre de 2013

jueves, 31 de octubre de 2013

MÁS RECTAS


Estudios realizados con ratones demuestran que fumar en pipa perjudica seriamente la salud. En lo que a mí respecta pueden estar tranquilos: ¡jamás permitiría que ningún roedor fumase en una de mis cachimbas!