jueves, 28 de diciembre de 2017

MÁS ANIMALINOS

–Papi, papi: dibújame una jirafa.
–Vale, eso está chupao…


–Ahí tienes: un gato con gafas.
–¡Un gato no! ¡Una jirafa!
–Ah, te había entendido mal. Pero… ¿cómo son las jirafas?
–Viven en la selva y comen las hojas de los árboles.
 

–¡Ese es un mono!
–Pero vive en la selva y come en los árboles.
–La jirafa no se sube a los árboles.
–Entonces… ¿cómo come las hojas?
–Porque tiene el cuello muy largo.
–¡Haber empezao por ahí!
 


–¡Un avestruz no! Una JI-RA-FA.
–Pues no sé… ¡como no me des más datos!
–Tiene manchas en el cuerpo.
–Pobre, habrá que llevarla al médico.
–Que no está mala. ¡Qué es así!

Ya empezaba a cansarse del juego, así que en su libreta apareció una jirafa cuellilarga, feliz y contenta toda llena de manchas.

jueves, 21 de diciembre de 2017

NAVIDAD, ERRE QUE ERRE



Este año la Navidad me pilló despistado. Sí, ya sé que es difícil de creer, pero se me echó encima como a traición, cuando menos la esperaba. A pesar de la interminable retahíla de anuncios de colonia en la tele y de los catálogos de juguetes que cada dos por tres aparecen en mi buzón. A pesar también de que las grandes superficies ya llevan dos meses vendiendo turrón, engalanadas con toda clase de brillantes ornamentos propios de tan señaladas fechas. Y a pesar, sobre todo, de que la dichosa lotería ya está a la venta desde los calurosos días del verano. ¿Y si cae aquí?, preguntaba un cartel cuando volvía de la playa arrastrando las chanclas una tórrida tarde de agosto. ¡Pues que caiga, coño!, me indignaba camino de la ducha con la mente puesta en una cervecita bien fría.
Me pilló despistado, decía, lo que me obligó a comprar los regalos en plena vorágine navideña. Uno que, siempre previsor, acostumbra a adelantar las compras y nunca había vivido semejante experiencia. Pero este año ahí me tienen en medio del tumulto, frente a un escaparate con falso vaho en los cristales buscando desesperadamente un detalle que me saque del apuro, mientras un Papá Noel de barba carnavalera ––ho, ho, ho–– se empeña en dar un caramelo a una chiquilla que, aterrada, intenta esconderse entre las piernas de su yaya. Es por la ilusión, trata de justificar la abuela. Pero… ¿qué ilusión, señora? ¡La niña tiene miedo! ¿Y quién no? ¿No ve que es igual que el hombre del saco vestido de mamarracho?
Entro en la tienda mientras el falso Santa Claus ––si es un tío… ¿porqué le dicen santa?–– sigue tocando la campana sin dejar de hohohear. ¡Qué gentío! ¡Qué jolgorio! ¿Tanto me despisté que ya son las rebajas de enero? No amigos, porque el establecimiento en cuestión incita a la compra masiva de regalos navideños haciendo sonar por el hilo musical uno de esos villancicos importados:

Güigüichu a merri crismas / güigüichu a merri crismas
 güigüichu a merri crismas / ana japi niu ller

Después de un buen rato sufriendo empujones derivados de la euforia colectiva encuentro lo que buscaba (y si no le gusta da igual señor, porque tenemos cheque-regalo para que lo pueda cambiar por el artículo que quiera)  La verdad es que el hecho de que mis regalos gusten a su destinatario sí me importa, pero en ésta ocasión no quedó más remedio que arriesgar. Tomo el artículo en cuestión y cuando pretendo abonarlo no puedo creer lo que veo. ¡Qué cola! ¡Qué jaleo! ¿Lo regalan o qué?

Señorita Lorena acuda a línea de caja

¡Pues me van a dar aquí las uvas! Habrá que armarse de paciencia. Para colmo el móvil vuelve a parpadear indicando que en guasap tengo otra felicitación navideña supuestamente graciosa. ¿Es usted el último? No, la última es usted que acaba de llegar. La señorita Lorena tiene unos ojazos color violeta como mínimo de la talla tresequisele, y desde su aparición parece que la cola avanza un poco más rápido. En los altavoces cambio de tercio para deleitar al personal con la voz de Bin Crosbi y su

Llinguelbel, llinguelbel / llinguel ol de güei

A este le quería ver yo rascando la botella de Anís del Mono con la cucharilla de café y cantando a voz en grito el

Arre borriquito / arre burro arre / arre borriquito…

¡Qué mala leche tiene usted! ¡Con lo mal que pronuncian la erre los extranjeros! Pues tengo que darle la razón, señora. Déjeme pensar. No sé… otro cualquiera. Por ejemplo:

Ay del chiquirritín chiquirriquitín / metidito entre pajas
 ay del chiquirritín chiquirriquitín…

La señorita Lorena hace un lazo que con destreza sujeta al regalo mediante un pequeño adhesivo en el que reza la inscripción “Deseo que te guste” (lo de “y si no te jodes y vienes con tu vale-regalo a intentar cambiarlo por otro artículo en plenas rebajas de enero” no les debía caber en la pegatina) ¿Tarjeta o efectivo?, pregunta mientras me tiene obnubilado con el tamaño de sus ojos y, si he de ser sincero, con el de su escote también.
El Papá Noel de pega sigue asustando a los niños enfundado en su ridículo pijama rojiblanco. Aún me quedan regalos por comprar, así que voy en busca de otro comercio donde seguro me espera una legión de sonrientes señoritas Lorenas, con su maestría haciendo lazos y paquetitos, sus ojazos y sus escotes. Y donde, no les quepa duda, voy a volver a escuchar ––esta vez en versión chilau–– güiguichus, llinguelbeles y demás villancicos llegados de ultramar.
La calle sigue abarrotada de portadores de paquetes, bufandas y sonrisas. Al doblar la esquina un grupo de chavales, ataviados con gorritos verbeneros y diademas con astas de reno, piden el aguinaldo entonado el

Hacia Belén va una burra rinrrín / yo me remendaba yo me remendé
 yo me eché un remiendo…

Echo un par de monedas en el bote y continúo mi camino. Lo cierto es que cantan que da pena oírlos, pero... ¡qué bien pronuncian las erres los jodíos!

jueves, 14 de diciembre de 2017

¡COMO HEMOS CAMBIADO!


Catorce años han pasado entre las dos fotografías que veis sobre estas líneas. Y ahí me tenéis, esperando todo ese tiempo en la puerta del orensano Café Victoria. No sé, yo creo que me han dado plantón...

jueves, 7 de diciembre de 2017

ANIMALINOS

––Papi, dibújame un león ––chilló mientras se acercaba con un lápiz y una libretita en la mano.
––¿Un león? ¡Vale! ––asentí mientras se sentaba en mi regazo.



––No... ¡un ratón no! ¡Un león!
––Ah, un león. Había entendido un ratón.



––Un perro no, hombre: ¡un león!  LE-ÓN
––El caso es que ahora mismo no sé yo… ¿Cómo es un león?
––Más grande. ¡Y salvaje!.
––Ahh, ya caigo. Grande y salvaje. Ahí está:



––¡Un oso nooo!
––Es grande y salvaje.
––Pero no vive en la selva.
––Grande y vive en la selva… ¡Ya sé!



­­––Ese es un hipopótamo…

Seguíamos así hasta que ella comenzaba a cansarse del juego. Entonces, como por arte de magia, aparecía un monigote con pinta de león grande y salvaje…



 H A C E     Y A    D E    E S T O    T A N T O S    A Ñ O S. . .

lunes, 4 de diciembre de 2017

¡QUÉ POCA VERGÜENZA!



Aunque lo normal en aquellos tiempos era que en cada familia sólo trabajase el padre ––el cabeza de familia le decían entonces––, en mi casa también trabajaba mi madre. Así que, dada la laboriosidad de mis progenitores, aquel año me llevó a ver la Cabalgata de Reyes mi abuela.

Recuerdo que, aunque hacía frío y había llovido durante buena parte del día, cuando llegamos ya había mucha gente situada a ambos lados de las calles por las que iba a pasar la comitiva de los Magos. Encontramos un hueco en la esquina de Correos, frente a la fuente luminosa de la Plaza del seis de agosto, cuyos alegres chorros de colores hacían competencia a las bombillas festivas que todas las Navidades iluminan la ciudad.

Allí parados parecía que el frío era aún más intenso y, mientras las rodillas se me estaban quedando congeladas, tenía la cabeza ardiendo por culpa de aquel dichoso pasamontañas de lana que picaba una barbaridad (aún no consigo entender aquel afán por abrigar la cabeza a los niños de los años sesenta, y sin embargo llevarnos todo el invierno con pantalones cortísimos)  Cuando finalizó el desfile pasamos por delante del Cine Robledo y allí vi el cartel que anunciaba el estreno de la película Por mis pistolas.

––Mira: ¡Una peli de Cantinflas en el oeste!
––Anda, anda… camina. ¡Que está muy frío pa estar parando cada dos por tres!
––De vaqueros y de risa a la vez, ¡qué pasada!
––Anda camina, que otro día te traigo yo al cine pa que la veas.

Y caminé, claro. Pero mi abuela no me llevó a ver aquella película ni ninguna otra ––no se caracterizaba la vieja por cumplir su palabra precisamente––, así que, no me pregunten cómo, se me ocurrió que podría escribir yo mismo la historia. Poco a poco fui discurriendo el planteamiento, nudo y desenlace que dieron forma a mi versión particular de Por mis pistolas, que titulé "Cantinflas en el oeste". Completé aquel guión literario con storyboards de los planos más importantes ––en aquel tiempo no sabía que aquellos dibujos se llamaban así, claro––, realicé la localización de exteriores e incluso hice un casting imaginario en el que asigné un papel a cada uno de mis amigos.

Ya había inventado historias en alguna que otra ocasión, pero aquella era la primera vez que plasmaba en un papel lo que a priori me había imaginado. Y aunque recuerdo haber disfrutado con la experiencia, la vergüenza me impidió enseñarle a alguien mi obra.

Ahora permito que alegremente todo el mundo vea lo que dibujo y escribo. Será porque soy un desvergonzado, supongo. Así que prepárense, porque esto tiene toda la pinta de continuar durante mucho tiempo.

Y es que hay que ver… ¡qué poca vergüenza!

jueves, 30 de noviembre de 2017

COLOR



La busqué en el álbum familiar. La foto de ahí arriba, digo. Fui ojeando ––y hojeando–– desde mi nacimiento hasta que la encontré. Mi primera fotografía en color. Ahí estoy posando sobre mi Orbea junto al local de la OJE, en la esquinita de ese jardín que había enfrente de casa y que durante tantos años sirvió como campo de juegos. No recuerdo el momento pero las sombras me dicen que es por la mañana. Sobre las once. Tengo ocho años, según la fecha que reza en el álbum. Y es primavera, eso seguro. Lo sé porque esa chaqueta elegante la había estrenado el domingo de Ramos, que tampoco me acuerdo pero lo descubro en la foto que hay pegada justo a la izquierda de ésta. Aún no existían la Iglesia de San Miguel y su colegio, que hoy ocupan el lugar de esa ropa tendida que se ve al fondo. Sigo pasando páginas y para encontrar la siguiente fotografía en color tienen que transcurrir otros seis años.
Y todo esto porque el otro día estaba disfrutando en una exposición fotográfica, cuando a unos chavalillos ––dieciocho años, veinte como mucho–– no les gustó por la simple razón de que todas las instantáneas estaban realizadas en blanco y negro. En fin, espero que los que creen que la estupidez de la juventud se cura con el tiempo estén en lo cierto. De lo contrario estamos jodidos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

POR NARICES, OTRA VEZ


Nueva representación de la obra de Alfonso Zurro a cargo de IRÓNICO TEATRO. Esta vez será el próximo sábado 2 de diciembre a las ocho y cuarto de la tarde, en el Nuevo Teatro de La Felguera (ya sabes: el antiguo Cine Maripeña)
Anímate, te esperamos. Lo pasarás bien... ¡POR NARICES!

lunes, 20 de noviembre de 2017

¡CÓMO HEMOS CAMBIADO!



Sobre todo el funicular del Monte Igueldo. Porque yo estoy igualito, como se puede comprobar. A pesar de los 28 años transcurridos entre esas fotos.
Ojalá no tarde tanto tiempo en volver a San Sebastián, para poder realizar otra comparativa. Del funicular digo, que yo seguro que continuaré mejorando...

jueves, 9 de noviembre de 2017

COMO EN CASA...


...EN NINGUNA PARTE

El frío y la lluvia llegaron de repente, así que no apetece mucho salir a la calle. Mejor un autoarresto domiciliario, servirse una copita y acomodarse en la butaca preferida. Relax total, que ya vendrán días de trajines y prisas...

lunes, 6 de noviembre de 2017

SÍ, SÍ: POR NARICES



Las guapas (de izquierda a derecha)

Arriba: Itziar Díaz, Ana García, Marta Sureda y Maite Odriosolo

Abajo: Nona de Pedro y Marta Pérez


Los feos (míralos por donde quieras)

Carlos Martínez y Orlando Piñera

Ahí tienes a los componentes de IRÓNICO TEATRO. El próximo viernes día 10 de noviembre volverán a representar POR NARICES, teatrerías burlescas salidas de la pluma ––y del ingenio–– de Alfonso Zurro. En esta ocasión será en la AAVV de Granda (Gijón)

jueves, 2 de noviembre de 2017

EN EL RASTRO

La encontré en un puesto del mercadillo dominical, entre un sinfín de cachibaches. Y, compréndeme, por el exíguo precio que me pidió el vendedor no podía dejarla allí...
 
 


lunes, 30 de octubre de 2017

POR NARICES


El próximo sábado 4 de noviembre a las 8 de la tarde, en el Teatro SMRA de El Entrego, los componentes de Irónico Teatro representaremos la obra de Alfonso Zurro Por narices. Si estás cerca y quieres pasar un buen rato te esperamos...


jueves, 26 de octubre de 2017

DIBUJANDO EN IBIZA


Uno de los faroles que encuentras al ascender las empinadas cuestas de Dalt Vila



Así se veía la bahía de Sant Antoni desde la piscina del hotel, una tranquila mañana de relax



De nuevo en Dalt Vila, el casco histórico de la capital ibicenca, una farola en el jardín de una pequeña plaza

lunes, 23 de octubre de 2017

MÁS ALLÁ DEL RÍO PECOS

 Aquel pistolero no dejaba de perseguirme por las calles de la ciudad

Ni siquiera la presencia del sheriff y sus ayudandes hizo cesar en su empeño al maldito forajido

Así que no me quedó más remedio que montar en mi veloz corcel y poner tierra de por medio...

jueves, 19 de octubre de 2017

MIA


Mia nació el otro día y es tan guapa como su abuela Isabel. O más. Ojalá haya heredado también su belleza interior  ––la de mi amiga Isa, digo––  y así el mundo será un poquito mejor.
Por mi parte sólo puedo adjuntar este dibujo de El Principito, que no es mal compañero de cuarto para ir creciendo…