lunes, 23 de diciembre de 2019

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!


La primera vez que me enamoré fue un sábado antes de la merienda, viendo en la tele Sesión de Tarde. Era un canijo y quedé prendado de una niña delgaducha que se llamaba Natalie Wood. Cuando años después volví a ver aquella película la que me encandiló fue Maureen O’Hara, que de delgadez tenía la justa. Son en la ficción hija y madre, y la peli es De ilusión también se vive, sin duda el mejor film sobre la Navidad que he visto hasta ahora. 

Me atrevo a hacer tal afirmación porque no considero que ¡Qué bello es vivir! sea una película navideña, a pesar de que los mandamases de las televisiones de medio mundo sigan empeñados en emitirla en estas fechas. Y aunque los hechos ocurran el día de Nochebuena ––el resto de la trama se narra con un larguísimo flash-back–– estoy seguro de que si el guión finalizase la noche de otro día cualquiera, la película seguiría siendo maravillosa. 

Ya sé que hay quien mantiene que su mensaje es caduco y anticuado. Personalmente no lo veo así. Sin duda ¡Qué bello es vivir! es de lo mejor que se hizo con una cámara desde que los Lumière empezaron a filmar con aquel cacharro de la manivela, pero es que además creo que la película cuenta una historia que está a la orden del día. Quizá no lo veamos en el telediario pero el hecho de que los grandes bancos no consientan que una pequeña entidad ofrezca viviendas dignas a precios asequibles, ni que conceda a sus clientes créditos a bajo interés sin trampa ni cartón, me parece un argumento más actual que el de muchos de los films que ahora mismo hay en la cartelera. Eso sin mencionar la escena en que medio pueblo acude al domicilio del protagonista para impedir que le embarguen la vivienda porque se encuentra en bancarrota. ¡No me digas que eso no lo has visto en los noticiarios durante estos últimos años! 

También discrepo con quien piensa que es una película ñoña o sensiblera. Es cierto que ahora en el cine no está de moda que los personajes sean buenas personas y que, en los tiempos que corren, casi nunca nos gusta dejar aflorar en público nuestros sentimientos. Pero si durante los últimos minutos de ¡Qué bello es vivir! no sientes que algo en la garganta dificulta el paso de saliva, si a partir del momento en que James Stewart echa a correr por el pueblo emanando felicidad por todos los poros no se anegan tus ojos y no se dispara el ritmo de tu pulso o la cadencia de tu respiración… No sé amigo, pero si no te ocurre algo así creo que tienes un problema. 

Puedes acudir entonces a la farmacia de la esquina, aunque ya sabes que no es ahí donde vas a encontrar el remedio que te alivie. El único que te podría ayudar es aquel sabio que regentaba el videoclub que había en el barrio. Sí, aquel que cerró ya hace tiempo, ¿lo recuerdas? Allí te habrían recetado una de Frank Capra cada ocho horas. Caballero sin espada, Vive como quieras, Juan Nadie, Sucedió una noche… ¡Todas pelis de las grandes! Y si al finalizar el tratamiento ––cuando te hayas tomado Un gangster para un milagro, verbigracia–– no notas ninguna mejoría, si no te sientes un poco mejor persona, entonces creo que no merece la pena terminar estas líneas deseándote unas felices navidades. O tal vez sí, no sé. ¡Al fin y al cabo estamos hablando del bueno de Capra!

lunes, 9 de diciembre de 2019

CONDESA BUSCA MAYORDOMO


Teatrería burlesca incluida en la obra Por narices, de Alfonso Zurro. Las instantáneas fueron captadas durante distintas representaciones del grupo Irónico teatro.





















lunes, 2 de diciembre de 2019

IN SITU (III)

 Fernsehturm - Berlín



 Brandenburger Tor - Berlín



 Nueva Sinagoga - Berlín


Kaiser Wilselm Gedachtniskirche - Berlín