lunes, 21 de septiembre de 2020

LA DISTANCIA DEL MIEDO

 

Pues doy por concluida la temporada de playa de este extraño verano en el que, con los morros escondidos tras la mascarilla, ocupamos en el arenal el lugar que nos indicaban unos acomodadores.

Ojalá cuando llegue el calor del próximo año el virus cabrón ya esté aniquilado, y podamos ir a la playa  —o a donde nos dé la real gana—  sin ese jodido pavor a ser abatidos por un enemigo invisible, en una guerra a todas luces desigual.

Como en esa foto de ahí arriba, en un día de playa donde a nadie se le ocurría dibujar un cuadrado en la arena alrededor de su toalla para mantener alejados a los demás bañistas. La distancia del miedo, ya me entiendes…